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A los 49, el Pampa vuelve a la cancha: "fue sin querer queriendo" y sus hijas lo empujaron

Mario Sepúlveda, el eterno capitán del ascenso, rescindió su retiro y se calzó otra vez las zapatillas para defender al Torito de Plottier en el Prefederal de Neuquén. Detrás del regreso hay lágrimas, una rutina con los pibes del Sub 21 y dos hijas que no lo dejaban en paz.

Por Walter VillagraDeportes · 31 de agosto de 2026 · hace 51 min

Lo vimos a Pampa Sepúlveda colgando la camiseta en 2023, cansado y conforme, después de cinco ascensos a la Liga Nacional y una carrera que ya daba para libros. Y lo volvemos a ver, con 49 tacos, firmando planilla otra vez: el Torito de Plottier lo sumó para el Prefederal de Neuquén y el Flaco, lejos de hacerse el rogar, aceptó con la sonrisa de siempre.

La perlita la contó él mismo, en una charla que se publicó en las últimas horas: "fue sin querer queriendo". Después de colgar las zapatillas, el Pampa intentó mantenerse activo como podía: un rato en el gimnasio, otro rato mirando el techo. La constancia no aparecía, hasta que se prendió a los entrenamientos del Sub 21 del club, lunes, miércoles y viernes. Esa rutina lo fue enganchando otra vez, como cuando uno empieza a trotar por la plaza y termina anotándose en una maratón.

Las hijas, el empujón que faltaba

Lo que terminó de torcer la historia fue la familia. Juana, la mayor de 17, juega al fútbol en Talleres; Charo, de 14, hace básquet en el mismo club donde ahora vuelve su viejo. Las dos le venían pidiendo que regresara, y cuando el Pampa largó la frase como en chiste -vuelvo a jugar- se encontraron con una reacción que nadie tenía en el libreto: las chicas se largaron a llorar de la felicidad. Ahí ya no había vuelta atrás. Naty, su compañera de toda la vida, fue la otra pieza del engranaje para que el regreso terminara siendo una decisión en serio.

“Cuando les dije en broma que volvía encontré en sus caras una felicidad que no lo podía creer. Se largaron a llorar de la felicidad.”Mario Sepúlveda

El Pampa no se vende humo. Sabe que el juego cambió y que su cuerpo, a esta altura, es el que más va a sufrir el golpe: "el básquet ha evolucionado mucho en la parte física, que es en la que más ventajas voy a dar, sobre todo en la recuperación después de jugar", tiró, con la autocrítica que lo caracterizó siempre. La intención está clara: pasarla bien, dejar todo y ser un aporte en un torneo de ascenso que no le pide estrellas sino compromiso.

  • Tiene 49 años y cinco ascensos a la Liga Nacional en su carrera.
  • Vuelve al ruedo en Centro Español de Plottier, el Torito, para el Prefederal neuquino.
  • Su retiro había sido en 2023, después de su paso por el Federal.
  • Retomó la actividad entrenando con el Sub 21 del club, lunes, miércoles y viernes.
  • La decisión se terminó de definir por sus hijas Juana (17) y Charo (14), y por el apoyo de Naty.
  • Asumió que la parte física será su mayor déficit y se planteó objetivos sin vueltas.

Una pregunta que todavía queda flotando

La comunidad del básquet argentino recibió la noticia como si fuera un regalo anticipado: el propio Pampa lo dice, "me la transmiten todo el tiempo". Pero en el aire queda el interrogante que también abre el material de base: ¿puede un jugador de casi medio siglo ser una pieza útil en un torneo de ascenso, o la vuelta termina siendo más una caricia al corazón que un aporte deportivo real? La respuesta la empezaremos a ver este finde, cuando el Torito ponga primera en el Prefederal neuquino y la pelota, otra vez, haga el resto.

WV

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