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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Agosto cierra con la inflación más baja del año y deja al Gobierno con menos margen para festejarlo

Las consultoras privadas anticipan una variación de entre 1,4% y 1,8%, por debajo del 2,1% de julio. El alivio llega por el fin del receso invernal y una moderación en alimentos, aunque carnes, frutas y pescado empujaron hacia arriba en la última semana.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 36 d
Agosto cierra con la inflación más baja del año y deja al Gobierno con menos margen para festejarlo

Les cuento lo que se viene este jueves, cuando el INDEC difunda a las 16 horas el índice de precios al consumidor de agosto. Yo vengo siguiendo estos números desde hace rato, y lo que anticipan las consultoras privadas es, en los papeles, la mejor noticia del año en materia inflacionaria: una variación de entre 1,4% y 1,8%, claramente por debajo del 2,1% que marcó julio. De confirmarse en el rango más bajo, estaríamos hablando del registro mensual más bajo de 2026, y para encontrar algo inferior habría que retroceder hasta junio de 2025, cuando el IPC había cerrado en 1,6%.

A mí, como consumidora y como alguien que mira la góndola todas las semanas, estos números me generan una sensación ambigua. Por un lado, la desaceleración es real y se nota. Por el otro, todavía falta un trecho largo para que el alivio llegue al bolsillo de manera consistente. Lo que sí está claro es que en agosto hubo dos motores que empujaron el índice hacia abajo, y vale la pena repasarlos con cuidado para no confundir un descenso estacional con un cambio de fondo.

Por qué bajó el índice: el receso invernal se terminó

El primer factor tiene que ver con los precios estacionales. Durante julio, las vacaciones de invierno empujaron hacia arriba los pasajes de avión, los boletos de tren y de colectivo, los hospedajes en zonas turísticas y hasta las entradas a parques de entretenimiento. Son rubros que pesan en el índice porque forman parte de la canasta que releva el INDEC, y cuando se mueven, mueven el promedio general. En agosto, al retomarse la actividad escolar y laboral habitual, esas categorías cedieron y, como un efecto dominó, arrastraron el número agregado hacia abajo. No es que los servicios turísticos se abaraten de un mes a otro, sino que dejan de tener el plus estacional que traían encima.

Alimentos: moderación con dientes

El segundo factor, y el que más nos toca en el día a día, fue la moderación en el ritmo de aumento de los alimentos. Después de varios meses con alzas semanales cercanas al 0,5%, las primeras semanas de agosto mostraron un ritmo más bajo, del 0,3%. Después, en la última semana del mes, el ritmo volvió a acelerarse y se acercó de nuevo al 0,5%. En el promedio general, el rubro alimentos cerró agosto con una suba de 1,1%, por debajo del 2% que había registrado en julio. Es una mejora, sin dudas, pero conviene mirarla con lupa porque adentro del rubro hubo ramas que se dispararon.

  • Carnes y derivados: 3,7% en las últimas semanas del mes, el rubro que más empujó hacia arriba dentro de alimentos.
  • Frutas: 2,9%, una suba que pesa mucho en el ingreso de las familias, porque son productos de consumo cotidiano.
  • Pescados: 2,4%, con el adicional de que ya venía con subas previas y acumula una presión notable.
  • Verduras y hortalizas: dentro del promedio más bajo del rubro, actuaron como contrapeso de los aumentos de carnes y frutas.

La foto grande: acumulado e interanual

Si uno mira el año completo, con los datos disponibles hasta ahora la inflación acumulada de 2026 se ubicaría en torno al 21%. La variación interanual, en tanto, rondaría el 33%. Para tomar dimensión, vale recordar que en julio la comparación interanual había sido de 19,3%. Es decir: en términos mensuales el número mejora, pero en la comparación contra el mismo mes del año pasado la inflación sigue siendo muy alta. Es la diferencia entre mirar la foto del mes y mirar la película de los últimos doce meses, y las dos cuentan.

Yo insisto con algo que vengo repitiendo en esta columna, del surco a la góndola, y que aplica también para este indicador: un buen dato mensual no resuelve el problema de fondo si la tendencia no se sostiene. El Gobierno podrá mostrar el 1,4% o el 1,8% como un logro, pero todavía queda por delante el desafío de que alimentos, carnes y frutas -que son los rubros que más pesan en el consumo popular- estabilicen su ritmo de suba. Y, sobre todo, queda un pendiente que el Estado todavía no resolvió: cómo hacer para que esta desaceleración no quede atada a factores estacionales y se transforme en una tendencia genuina. Hasta que eso no pase, celebraremos los números bajos con la misma prudencia con la que miramos el pronóstico del tiempo: puede ser el inicio de un clima más benigno, o puede ser solo una pausa entre dos tormentas.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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