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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Al Di Meola volvió a Buenos Aires y se plantó en el escenario con dos horas de jazz y flamenco en formato acústico

Después del infarto que le cortó la gira en 2023, el guitarrista estadounidense regresó a La Trastienda con un show íntimo, dos músicos españoles y un repertorio que cruzó cinco décadas de carrera, de Return to Forever a Piazzolla, pasando por The Beatles y Paco de Lucía.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 31 d
Al Di Meola volvió a Buenos Aires y se plantó en el escenario con dos horas de jazz y flamenco en formato acústico

La noche del cierre en Buenos Aires llegó con una humedad espesa, de esas que no aflojan ni cuando cae el sol, y que vuelve pegadiza cualquier melodía que se toca al aire libre, aunque en este caso el escenario fuera el de La Trastienda, donde el clima se mide por la temperatura del público y no por la del termómetro. Con la sala llena y un clima interno que se sentía denso de expectativa, Al Di Meola salió a escena y dejó en claro, desde los primeros acordes, que su regreso no era una visita de cortesía sino una declaración de principios: a los 72 años, después del infarto que lo frenó en seco durante una gira por Europa en 2023, el guitarrista estadounidense volvió a plantarse frente a un micrófono en la Argentina para ratificar que todavía tiene mucho para decir con las seis cuerdas.

Del formato acústico al cruce de géneros

La propuesta artística fue tan clara como deliberadamente despojada. Di Meola subió acompañado por el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón flameó durante toda la noche como el ancla rítmica de un repertorio que se animó a mezclar jazz de fusión, flamenco, tango y hasta algunas versiones inesperadas. El formato acústico predominó de principio a fin, con apenas algunas distorsiones puntuales para darle color a los climas más intensos, y esa elección fue la que terminó definiendo el carácter íntimo del show, que se estiró durante dos horas y diez minutos casi sin pausas.

“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola, en diálogo con el público de La Trastienda

La frase la dijo él mismo en español, en uno de los tantos momentos en los que se dirigió al público en castellano, y funcionó como síntesis emocional de toda la velada. Fue una referencia directa al episodio que cambió su biografía: el infarto sufrido en Bucarest en 2023, que le impidió completar la gira que tenía previstas varias fechas en el país y que durante un tiempo dejó en suspenso la pregunta sobre si volvería a subirse a un escenario. Anoche, en La Trastienda, esa pregunta se respondió con música.

  • Retorno a Return to Forever: aparecieron guiños a su etapa junto a Chick Corea, con fragmentos de jazz de fusión que repasaron uno de los períodos más celebrados de su carrera.
  • Flamenco en estado puro: hubo fandangos, soleás y rítmica afrolatina que convivieron con el jazz en un mismo discurso sonoro.
  • Piazzolla y The Beatles en la misma lista: se escucharon versiones de In My Life y un pasaje de Café 1930, además de un cover de The Sound of Silence, de Simon y Garfunkel.
  • Homenaje en clave familiar: tocó Ava's Dance in the Moonlight, una pieza que dedicó a su hija, junto a temas propios como Misterio, Infinite Desire y Eden.
  • Cierre con Mediterráneo: el final llegó con Mediterranean Sundance, la pieza asociada a Paco de Lucía, con palmas del público y teléfonos en alto.

No fue una noche perfecta. Hubo un tramo en el que Di Meola llamó a su ingeniero de sonido al escenario para resolver problemas con el audio, y algunas improvisaciones se estiraron hasta cierto punto en el que se notó que la tensión musical había bajado y el silencio empezaba a pedir el tema siguiente. Esas asperezas, sin embargo, no llegaron a opacar el conjunto de una presentación que volvió a poner en un mismo escenario el jazz, el flamenco y la música latinoamericana, y que confirmó que del surco a la góndola, o en este caso del estudio al escenario, Di Meola sigue eligiendo cruzar fronteras en lugar de quedarse quieto. Queda flotando, eso sí, una pregunta que el Estado todavía no resolvió del todo para los artistas internacionales que vienen a tocar al país: la cuestión de los requisitos sanitarios y migratorios que rigen para los músicos mayores de cierta edad, un tema administrativo que en más de una oportunidad complicó giras y que, en este caso, no fue obstáculo pero que sigue sin un criterio uniforme que les permita a los artistas planificar con certeza.

Mientras esa discusión siga abierta, los músicos como Di Meola seguirán llegando a Buenos Aires con la lógica del que sabe que cada show puede ser el último, y tocando con la urgencia de quien ya tuvo un infarto en plena gira. Anoche, en La Trastienda, esa urgencia se transformó en dos horas de música en las que el público argentino, otra vez, terminó de pie.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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