Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Baulo se calza el saco de la tele grande: "Marcelo siempre estuvo en mi casa, con mi vieja"

Santiago Baietti, el creador de contenido de 24 años que se hizo famoso en el streaming con Mernosketti, se suma al ciclo que conduce Marcelo Tinelli desde este miércoles a las 21. Habló de su debut, del vértigo de dejar de ser "el eje central" y de la pelea que tiene entre ceja y ceja para fin de año.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 3 d
Baulo se calza el saco de la tele grande: "Marcelo siempre estuvo en mi casa, con mi vieja"

El teléfono sonó del otro lado de la pantalla y, casi sin pensarlo, se me dibujó la cara de pibe que pone cara de piedra cuando le avisan que algo gordo está pasando. Eso, o algo parecido, debe haber sentido Santiago Baietti cuando su productor le pasó la noticia: lo querían para la mesa de Dale Match, el nuevo programa de Marcelo Tinelli que debuta este miércoles 14 de octubre a las 21 horas por la pantalla de El Trece. Baulo, como lo conoce medio internet argentino, tiene 24 años y se hizo famoso arriba de una silla de streamer, no en un estudio con luces de televisión. Y esta semana, justamente, eso cambia.

Lo conozco desde hace rato en el ecosistema digital: primero como uno de los cerebros del canal Mernosketti, ese formato colectivo donde compartía pantalla con Mernuel y Moski y donde se cocinó un humor muy de pibes, con timing milimétrico y cámaras encendidas a cualquier hora. Después vino el salto a Kick, las inversiones en serio en Instagram, los picos de audiencia en TikTok. Baulo construyó su público sin pasar nunca por la tele abierta, y por eso su desembarco en Dale Match tiene un condimento especial: es el encuentro entre el lenguaje del streaming y la liturgia del viejo varieté de las nueve de la noche.

Una mesa de cinco, una sola fe

Lo que se viene desde el miércoles, entonces, es un programa de entretenimientos conducido por Marcelo Tinelli con un panel de cinco integrantes de generaciones bien distintas: Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller, Roberto Peña y Pachu, más Baulo, que se presenta a sí mismo como "el más chico" de la mesa y, por eso, como el que va a empujar la mirada más nueva. Le pregunté cómo tomó la convocatoria y me lo dijo tal como lo cuentan los que lo escuchan seguido: con una carcajada primero y con una reflexión después.

“Marcelo es una persona que conozco desde muy chico, muy presente en mi casa, con mi familia, con mi mamá. Cuando me lo cruzé de grande, trabajando, me acordé de cuando laburé en Vorterix y mi viejo no me asociaba con mis amigos, me asociaba con Mario Pergolini. Es raro y hermoso a la vez.”Baulo

La frase pinta dos cosas a la vez: el lugar cultural que ocupa Tinelli en la memoria familiar de los argentinos criados entre los 90 y los 2000, y el cruce generacional que el propio programa está intentando montar. Baulo sabe que no va a la tele a hacer lo mismo que hace en su canal. Me lo dijo con una claridad que me llamó la atención, porque muchos streamers que saltan a la pantalla grande suelen chocar contra esa diferencia.

“En tu stream vos sos el eje central de la charla. En un programa hay que aportar en los momentos justos y aprovechar las oportunidades. Es otro oficio, y es al que me toca aprender ahora.”Baulo

El round por la rutina y la pelea de fin de año

Hay un dato que me llamó la atención y que abre una ventana a cómo está viviendo este momento. Baulo me dijo que la incorporación a Dale Match coincide con una etapa de reordenamiento personal: está metido en una preparación física para una pelea que tiene programada para fin de año. No me dio más detalles del rival ni del ámbito, pero me quedó claro que, para él, ambos proyectos forman parte del mismo manual de estructura: la tele le marca horarios, el entrenamiento le marca el cuerpo, y las dos cosas juntas le arman la rutina que hoy siente que necesita.

El panel, además, arranca sin química probada. Baulo me contó que antes del debut sólo compartió algunos entrenamientos con Carito Müller y que, con el resto, el trato fue mínimo. "Vamos a ver qué sale, pero tengo mucha fe", resumió, con ese tono entre expectativa y calma que se le vio en la última videollamada. Esa declaración de fe, en chiquito, es la que define la apuesta: cinco desconocidos para el público, sentados alrededor de una misma mesa, aprendiendo a hacer televisión juntos delante de la cámara. Habrá que ver qué sale. Pero la primera señal, al menos, la dio él con esa mezcla de pibes que ya conocemos: respeto por el oficio viejo, ganas de meter su propia vuelta y cero miedo a quedar en ridículo.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

Te puede interesar