Brochero ya tiene su camino con ley propia: 240 kilómetros de fe, sierras y veredas
El Congreso lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial y los peregrinos se calzan las zapatillas para la decimotercera edición de la caminata por las Altas Cumbres, el 12 de septiembre.
Arranca esta nota con un sol todavía tibio sobre el cordón serrano y con la imagen, inevitable, de alguien ajustándose las zapatillas en una vereda polvorienta antes de echarse a caminar. Es que acá arriba, en el norte de la fe cordobesa, hay una novedad que a los vecinos los tiene con una sonrisa que no se banca quieta: el Camino de Brochero, ese trazado de 240 kilómetros que enlaza los pueblos donde pasó la vida de San José Gabriel del Rosario Brochero, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por el Congreso, con 207 votos afirmativos. Y no quedó en el papel: el 12 de septiembre se viene la decimotercera peregrinación por las Altas Cumbres, con 28 kilómetros de caminata y una mística que, según cuentan, va mucho más allá del esfuerzo físico.
Para entender de qué hablamos, conviene desarmar el mapa. El circuito une tres puntos con historia compartida: Villa Santa Rosa de Río Primero, donde Brochero nació; la ciudad de Córdoba, donde se formó como sacerdote; y Villa Cura Brochero, en Traslasierra, donde desplegó durante décadas su obra pastoral y social. Esos tres mojones forman el corazón del recorrido principal, pensado para caminantes, ciclistas y curiosos de todo pelaje.
Pasaporte, certificación y un modelo a imitar
La nueva ley no se queda en el sello institucional. Prevé la creación de un pasaporte del peregrino, un documento que va registrando el paso por los distintos puntos del trazado y que funciona como acreditación del trayecto recorrido. Quienes completen el circuito principal con sus tres destinos centrales reciben, además, una certificación como Peregrino de Brochero. La mecánica, aclaran los organizadores, toma como referencia el modelo del Camino de Santiago de Compostela, tanto en el espíritu como en la logística.
Héctor Garay, vecino de Mina Clavero que ya hizo dos veces el Camino del Peregrino, me lo resumió mientras tomaba un mate en la plaza: «Yendo despacio, como Brochero, uno entiende que la montaña no se cruza, se conversa. Es parte de la fe, pero también parte de la cabeza, porque te ordena los pensamientos». Es una de esas frases que uno se anota para entender por qué esta tradición no se apaga.
Los datos prácticos de la caminata del 12 de septiembre
- Concentración: a las 6 de la mañana en Giulio Cesare, con partida a las 7 rumbo a Villa Cura Brochero.
- Recorrido: 28 kilómetros por las Altas Cumbres, el tramo más exigente del circuito.
- Inscripción general: 5.000 pesos.
- Inscripción gratuita para residentes del departamento San Alberto.
- Motivo de la fecha: se cumplen trece años de la beatificación de Brochero.
- Clausula climática: ante condiciones meteorológicas adversas, la actividad se suspende.
El reconocimiento nacional, vale aclararlo, no se limita al trazado físico. La declaración de patrimonio también pone en valor las celebraciones, saberes y prácticas comunitarias que orbitan alrededor de la tradición brocheriana: las misas, las procesiones, las comidas compartidas, las canciones que se cantan al atardecer. Es decir, todo ese universo simbólico que los vecinos vienen sosteniendo generación tras generación sin que nadie les pasara un sello por encima.
“Este reconocimiento permite poner en valor la historia y la identidad del recorrido. Hay un trabajo de años para recuperar y conectar los distintos tramos, y hoy queda formalmente protegido.”Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo
Lo que queda flotando, mientras los peregrinos hacen la cuenta regresiva para septiembre, es la sensación de que acá arriba no se trata solo de caminar una sierra: se trata de sumarse a una historia que se viene escribiendo a paso lento desde hace más de un siglo. Y, como me dijo Garay antes de despedirse con la mano en alto: «El cura Brochero todavía tiene cosas para enseñarnos, hermano, nada más que ahora hay que caminar para escucharlo».
