Cedears y acciones tecnológicas encabezan la cartera de los primeros ahorros de los jóvenes argentinos
Alrededor de 9.000 subcuentas para menores de 18 años ya operan bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores, con un perfil inversor que prioriza la diversificación por sobre la apuesta especulativa, mientras el endeudamiento del mismo segmento supera el 30% y expone un déficit estructural de educación financiera.
Cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos elementales como presupuesto, ahorro o crédito, de acuerdo con datos de Junior Achievement Argentina que ponen en perspectiva el comportamiento financiero de la generación nacida entre 1995 y 2009. La fotografía se completa con un 68,8% de cumplimiento en el pago de deudas en ese mismo segmento, lo que significa que más de tres de cada diez no cancelan sus compromisos en tiempo y forma, según el análisis de Equifax.
Vamos a los números del mercado de capitales
Desde 2024 la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes del mercado a abrir subcuentas para menores de 13 a 17 años, siempre con la firma del representante legal, y a los 18 la titularidad pasa al joven inversor. La normativa permite operar bonos, acciones, cedears, ETFs y fondos comunes de inversión, un menú que dos operadoras que lanzaron productos específicos para ese rango etario traducen hoy en cerca de 9.000 cuentas combinadas. En una de las plataformas, el 67% de las cuentas se mantiene activo; en la otra, uno de cada dos menores concretó operaciones durante el último trimestre, con una edad promedio cercana a los 16 años.
El instrumento más demandado por estos inversores debutantes es el cedear, certificado que permite acceder desde el mercado local a acciones de empresas extranjeras sin necesidad de abrir una cuenta en el exterior. La elección dominante es el ETF que replica el índice S&P 500, al que siguen las grandes tecnológicas globales y un puñado de papeles argentinos de peso. Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones, subraya el significado de esa preferencia.
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
- ETF que replica el S&P 500, el favorito entre los inversores menores de 18 años.
- Amazon, Apple, Nvidia, Google y Microsoft, entre las tecnológicas más demandadas.
- MercadoLibre, la única compañía latinoamericana presente en el top de preferencias.
- YPF lidera la cartera de acciones locales, seguida por Pampa Energía y BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos).
Paula Spitaleri, de Balanz Academy, enmarca la propuesta en una estrategia pedagógica de mayor alcance. "El desafío es que cuando lleguen a la edad de acceder al crédito, ya tengan incorporados los conceptos básicos y no dependan sólo del impulso", señala la especialista, en línea con la lectura de Equifax, que atribuye los incumplimientos juveniles no a deudas de montos elevados sino a obligaciones pequeñas, olvidadas o postergadas, que igual deterioran el historial crediticio y condicionan el acceso a financiamiento futuro.
Comparado con el escenario de un año atrás, el mapa muestra dos procesos simultáneos: por un lado, una camada de adolescentes que se inicia en el mercado de capitales con un perfil marcadamente conservador y diversificado, bajo la supervisión de un adulto responsable y con la lupa regulatoria de la CNV; por el otro, un segmento más amplio de jóvenes que sigue tropezando con los rudimentos del manejo financiero personal, en gran parte por la ausencia de educación formal en la materia. La brecha entre ambos universos se traduce, en el bolsillo concreto de una familia del norte argentino, en la diferencia entre un hijo que arranca a los 16 años un plan de inversión en pesos diversificado en dólares y otro que, llegada la adultez, verá rechazado un crédito por una boleta de servicios impaga de hace cinco años.
