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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Colectivos del AMBA, al borde de un recorte de frecuencias que amenaza a más de cien líneas

Cuatro cámaras empresarias advirtieron que, sin una actualización de la estructura de costos ni una compensación por el desfasaje de 91.803 millones de septiembre, los servicios se reducirán de forma progresiva. El boleto cubre apenas un tercio de su costo real y el sistema ya transporta casi 25 millones de pasajeros menos que el año pasado.

Por Verónica NievaEconomía y comercio · · hace 53 min
Colectivos del AMBA, al borde de un recorte de frecuencias que amenaza a más de cien líneas

Las cámaras que nuclean a las principales empresas de transporte público de pasajeros por colectivo del Área Metropolitana de Buenos Aires encendieron una señal de alarma que, de no encontrar respuesta en el corto plazo, podría traducirse en una merma sensible de frecuencias para millones de usuarios. La advertencia, elevada a través de un comunicado conjunto, abarca a más de cien líneas de jurisdicción nacional y se apoya en cifras que la propia Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor difundió a través de su Índice Bondi.

Un comunicado firmado por cuatro entidades

El pronunciamiento lleva la firma de CEAP, Cetuba, Ctpba y Ceutupba, las cuatro cámaras que agrupan a las operadoras del área metropolitana. En el texto sostienen que la situación económica del sector pone en riesgo la continuidad y regularidad de los servicios y subrayan que no se han definido mecanismos para actualizar la estructura de costos ni para compensar los ingresos. Las entidades añaden un dato adicional: mencionan un error en la proyección de recaudación entre junio y octubre que sobreestimó en 40.000 millones de pesos los ingresos previstos, un desfasaje que, según el comunicado, todavía no fue compensado.

Ante ese escenario, las empresas afirmaron que se verán obligadas a restringir progresivamente los servicios, administrando los recursos disponibles para evitar una paralización total. El comunicado no precisa plazos ni el alcance de la eventual reducción de frecuencias, aunque la advertencia se conoce en un contexto en el que ya se observan señales de ajuste en la oferta.

Vamos a los números: el desfasaje entre costo y tarifa

El Índice Bondi de septiembre aporta la fotografía más reciente del desequilibrio. El costo real estimado del sistema alcanzó los 453.495 millones de pesos, mientras que las estructuras oficiales reconocieron 361.692 millones, lo que arroja una diferencia de 91.803 millones de pesos en un solo mes. Llevado al boleto, el cálculo indica que el costo real sin subsidio se ubica en 2.494 pesos por pasajero, frente a una cobertura tarifaria del 33,91 por ciento. En otras palabras, cada usuario paga en el colectivo cerca de un tercio de lo que cuesta prestarle el servicio, y el déficit por pasajero se ubica en 456 pesos.

  • Costo real del sistema en septiembre: 453.495 millones de pesos.
  • Reconocimiento oficial: 361.692 millones de pesos.
  • Desfasaje mensual: 91.803 millones de pesos.
  • Costo real del boleto sin subsidio: 2.494 pesos.
  • Cobertura tarifaria: 33,91 por ciento.
  • Déficit por pasajero: 456 pesos.

Menos pasajeros y menos coches en la calle

El cuadro se completa con dos indicadores que también retroceden frente al año anterior, una comparación que la consultora sectorial utiliza para dimensionar la magnitud del ajuste. En septiembre, el sistema registró 200,9 millones de viajes, contra 225,3 millones del mismo mes de 2024, lo que implica una caída de casi el 11 por ciento y, en valores absolutos, cerca de 25 millones de pasajeros menos. En paralelo, la flota activa se redujo de 17.310 a 16.700 unidades, un 3,5 por ciento menos, una contracción que ya empieza a traducirse en frecuencias más espaciadas para los usuarios que dependen del servicio a diario.

Las empresas cerraron el comunicado con un llamado a la previsibilidad. Recordaron que la proximidad de los pagos de aguinaldos y la apertura de nuevas negociaciones salariales añade presión sobre unas finanzas que, según describen, no encuentran compensación en la estructura de ingresos vigente. Advirtieron, además, que lo hacen con anticipación precisamente para que el impacto sobre los usuarios no se concrete de golpe, un gesto que, en los hechos, deja la pelota en manos de la Secretaría de Transporte y del Ministerio de Economía, áreas que hasta ahora no habrían movido las variables que regulan el reparto entre tarifa, subsidio y compensación.

Para una familia tipo del norte del conurbano, donde el colectivo suele ser la única conexión con los centros de salud, las escuelas y los lugares de trabajo, la traducción de estas cifras es directa: si prospera el recorte, vendrán micros más llenos, tiempos de espera más largos y, en los casos más críticos, líneas que reduzcan ramales o directamente dejen de circular en horarios de baja demanda. El bolsillo, mientras tanto, ya viene ajustándose por otra vía: con una cobertura tarifaria que apenas alcanza un tercio del costo real, cualquier intento de recomposición del cuadro tarifario impactaría de lleno en el valor del pasaje, en un contexto en el que la demanda, además, cae.

VN
Verónica NievaEconomía y comercio

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