Cuando el libro se cruza con la pantalla: Nicolas Cage en el ojo de la tormenta de «Adaptation»
Una novela, un guionista bloqueado, un director obsesivo y un actor que se anima a jugar consigo mismo. Repaso por una de las películas más de Nicolas Cage, con el doblaje de Charlie Kaufman como motor y la dirección de Spike Jonze.
Me acuerdo perfectamente de la primera vez que vi «Adaptation». Era una tarde de domingo, tenía un libro de Susan Orlean dando vueltas por la mesa y, mientras la ponía, pensé: esto va a ser otra cosa. Y vaya si lo fue. La película arranca con un tipo sentado frente a una máquina de escribir, sudando la gota gorda, incapaz de convertir una novela en guion. Ese tipo es Charlie Kaufman, interpretado por el propio Nicolas Cage. Y al lado, también Cage, aparece su hermano gemelo imaginario, más suelto, más vital, todo lo contrario. La trampa está servida desde el primer minuto.
Lo que Spike Jonze y Kaufman hicieron fue tomar «The Orchid Thief», el libro de no ficción de Orlean sobre un coleccionista de orquídeas en los pantanos de Florida, y meterlo dentro de un relato sobre las dificultades de adaptarlo. O sea: la película habla de la adaptación mientras es una adaptación. Un juego de espejos que podría sonar a capricho intelectual pero que, en pantalla, se vuelve una comedia agridulce, tristísima y a ratos desternillante.
Cage por partida doble, corazón por medio
Aquí está, para mí, el corazón de la nota. Cage se la juega toda. El Kaufman neurótico, ahogado en inseguridades y ataques de pánico, es una creación física: la postura encorvada, la calva, las camisas enormes. Su hermano Donald, el opuesto absoluto, entra a la pantalla con una energía que parece de otra película. Escuchemos al propio personaje, en uno de esos monólogos que Kaufman escribe como nadie: «He estado aquí desde el principio. Soy tu hermano. Soy tu doble. He estado esperando toda mi vida para salir». Esa frase resume la operación: un actor que se anima a desdoblar su propio misterio creativo en dos cuerpos distintos.
“Soy tu hermano. Soy tu doble. He estado esperando toda mi vida para salir.”Charlie Kaufman, personaje de «Adaptation»
- «Leaving Las Vegas» (1995): el papel que le valió el Óscar, un actor en caída libre que se entrega a la bebida en Las Vegas.
- «Bringing Out the Dead», conocida acá como «Al límite» (1999): Martin Scorsese y Paul Schrader lo ponen al mando de una ambulancia en un Nueva York insomne.
- «The Weather Man», «El hombre del tiempo» (2005): un padre desmoronado que lidia con la fama de un programa meteorológico y una familia que se le va de las manos.
- «Lord of War», «El señor de la guerra» (2005): un traficante de armas que recorre el mundo con Andrew Niccol como director.
Cuando uno repasa esos títulos se da cuenta de algo que a veces se olvida, sobre todo si uno se quedó enganchado con la saga de o con las películas más ruidosas: Cage es un actor de una paleta emocional enorme. Se mueve entre el drama seco y la comedia involuntaria con la misma naturalidad con la que un músico de jazz pasa de un standard a una improvisación. Esa amplitud es exactamente lo que «Adaptation» le pedía: dos personajes que son, a la vez, él mismo y su sombra.
Volviendo a la sala, a esa primera vez: recuerdo la risa incómoda del público cuando Kaufman, ya casi al final, decide meter un caimán gigante en una persecución en los pantanos. Recuerdo también el silencio que se hizo cuando la historia pega ese volantazo emocional que nadie vio venir. Esa es la marca de la película: no te deja tranquilo en ningún momento, ni como comedia ni como drama. Te lleva a empujones, te sacude y te deja con ganas de charlar con alguien durante un buen rato.
Si todavía no la viste, buscá una función en tu cineclub de cabecera o programala para una noche de lluvia: funciona mejor con la persiana baja y el teléfono lejos. Y si ya la viste, la pregunta que me queda dando vueltas es la misma de siempre con este actor: ¿con qué otro Cage te volvés a encontrar? Porque «Adaptation» no es un capricho aislado. Es la prueba de que un actor de Hollywood puede ser, al mismo tiempo, dos personas distintas en la misma película y, aun así, emocionar de verdad.
