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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando el perro estornuda, casi siempre es buena noticia: la ciencia detrás de un gesto que se malinterpreta

Un adiestrador canino derriba el mito de que cada estornudo equivale a una enfermedad: en la enorme mayoría de los casos es una válvula de escape emocional. La clave está en leer el resto del cuerpo y no perder la calma.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 31 d
Cuando el perro estornuda, casi siempre es buena noticia: la ciencia detrás de un gesto que se malinterpreta

Acá arriba, en los pueblos del norte argentino, donde el sol pega parejo desde temprano y las veredas todavía se llenan de perros que se conocen de toda la vida, hay una pregunta que vuelve cada vez que alguien me cruza en la calle o me escribe al portal: por qué los perros estornudan cuando están contentos, y en qué momento ese mismo sonido deja de ser una pavada para convertirse en una señal de alerta. La respuesta, según me explicó el adiestrador canino Tony Silvestre, es más tranquilizadora de lo que parece, y tiene que ver con cómo se comunican los animales con el cuerpo entero, no solo con los ladridos.

Para muchos dueños, un estornudo canino dispara la misma alarma que un estornudo humano asociado a un resfrío. La reacción es comprensible, pero en la mayoría de los casos no es necesaria. Lejos de ser un síntoma de enfermedad, ese sonido forma parte del lenguaje natural del perro y aparece en los momentos más inesperados del día a día, esos en los que el animal está más feliz.

Lo que dice el especialista

“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo. Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino

La explicación es bastante fisiológica y, a la vez, muy intuitiva. Durante episodios de alta excitación, como una sesión de juego en el patio, las caricias en la panza o la sola expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo aparece como el mecanismo que usa el animal para liberar esa presión y recuperar una respiración cómoda, algo así como una válvula de escape que se abre sola cuando la alegría supera cierto umbral.

Cómo distinguir un estornudo de alegría de uno que preocupa

  • Mirada tranquila y cola que se mueve sin rigidez, sin temblor.
  • Orejas en posición natural y postura corporal relajada, sin encorvarse.
  • Curiosidad durante los paseos e interacción calmada con otros perros.
  • Panza expuesta al recostarse boca arriba, señal de confianza plena.
  • Estornudo aislado, vinculado a un momento de juego o emoción, sin otros síntomas.

También hay causas externas menores que conviene tener en mente. Un perro puede estornudar después de meterse al río, de jugar con la manguera o de tomar agua con ganas: el ingreso de líquido a las fosas nasales produce la misma reacción que en las personas. Mientras estos episodios sean esporádicos y el animal se vea bien, no hay de qué preocuparse.

Cuándo sí hay que ir al veterinario

  • Estornudos muy frecuentes, varios por hora o en serie.
  • Falta de apetito o decaimiento general durante más de un día.
  • Fatiga inusual o respiración agitada incluso en reposo.
  • Secreciones nasales, ojos llorosos o cualquier cambio de color en la mucosa.
  • Estornudos que aparecen sin vínculo con juego, caricias o emoción.

El criterio práctico que propone Silvestre es simple y se puede aplicar sin ser veterinario: si el estornudo surge en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar que describí más arriba, no hay motivo de alarma; si aparece en forma repetida, sin conexión con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier otro cambio en el comportamiento o en el apetito, hay que consultar al profesional cuanto antes.

Conocer el lenguaje corporal del perro evita diagnósticos erróneos, ahorra visitas innecesarias y, sobre todo, mejora la convivencia diaria en cualquier hogar. Un estornudo, en definitiva, rara vez es motivo de consulta: casi siempre es una buena noticia con sonido incluido.

Como me dijo Silvestre al cerrar la charla, mientras acomodaba los papeles sobre la mesa: «Si estornuda cuando lo mimás, te está diciendo lo que siente». Y vaya si lo dice.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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