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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando la casa se llena de cosas y nadie puede sacarlas: la ayuda que ofrece Neuquén para familias desbordadas

Tras un incendio en San Lorenzo Norte, la Municipalidad retiró seis camiones de residuos acumulados durante años. El municipio explica cómo pedir acompañamiento y bajo qué condiciones.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 30 d
Cuando la casa se llena de cosas y nadie puede sacarlas: la ayuda que ofrece Neuquén para familias desbordadas

Acá arriba, cuando el sol cae a plomo sobre la meseta y el viento norte levanta polvo en las veredas del barrio San Lorenzo Norte, uno se cruza con vecinos que todavía comentan un incendio que pasó hace apenas unos días, en la madrugada, en una casa donde durante años se fueron apilando cosas sin que nadie pudiera —o se animara a— sacarlas. La Municipalidad de Neuquén terminó retirando seis camiones llenos de residuos y una caja de veinte metros cúbicos, y de paso contó cómo funciona el operativo que se activa cuando una familia no puede hacerse cargo de la limpieza por sí misma.

Lo primero que hay que entender es que no se trata de un servicio pensado para cualquier sino específicamente para hogares donde el entorno —los vecinos, los familiares, la comisión vecinal— advierte que no hay manera de resolverlo solo. Ahí aparece la línea 147 o las propias comisiones de fomento como puerta de entrada. También puede pedirlo un familiar directo de quien vive en la propiedad, porque muchas veces el pedido llega desde afuera antes de que la persona afectada pida ayuda.

El consentimiento del dueño, una condición sin vuelta atrás

El subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert, lo dijo con una claridad que dejó a todos pensando: antes de mover una sola bolsa, el equipo municipal tiene que conversar con el propietario y conseguir que firme la autorización de ingreso. Si esa firma no llega, no hay operativo que valga. Haspert reconoció que hubo presentaciones que quedaron a mitad de camino justamente porque el dueño no quiso dar ese paso, y eso es algo que el municipio, por más voluntad que tenga, no puede saltear.

En el caso de San Lorenzo Norte, el fuego se llevó puesta la vivienda durante la madrugada y la Comisión Vecinal se movilizó apenas se conoció lo ocurrido. Primero acercó contención a los damnificados, y después articuló con el área de Medio Ambiente para que entraran los camiones. Con el permiso del propietario ya en la mano, se trabajó con personal municipal, con allegados y con vecinos del barrio que se pusieron a pala y escoba.

  • Electrodomésticos que llevaban años sin moverse.
  • Bicicletas que ya nadie recordaba de quién eran.
  • Calzado, ropa y objetos pequeños acumulados en Bolsas y rincones.
  • Madera apilada incluso sobre los techos, que terminó alimentando el fuego.

Lo que se retira va directo al Complejo Ambiental de la meseta, que es donde la municipalidad concentra todo lo que sale de este tipo de operativos. Y acá viene un detalle que a mí, como cronista que camina estos barrios, me parece clave: Haspert advirtió que aquella cantidad de material combustible —la madera arriba de los techos, los electrodomésticos arrumbados— no era un problema solo para quien habitaba la casa, sino para los vecinos de las paredes contiguas, porque un incendio así no conoce de límites de propiedad.

Mientras los camiones seguían cargando en San Lorenzo Norte, Marta, vecina del barrio que pidió la cara de todos los días cuando pasan estas cosas, me decía con la mirada todavía en el portón de la casa incendiada: "Mire, vecino, uno piensa que nunca le va a tocar, y cuando ve los camiones y el humo todavía pegado en la pared de al lado, se da cuenta de que lo que le sobraba a esa familia hoy le puede faltar a cualquiera". Y esa frase, acá arriba, vale más que cualquier comunicado.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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