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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando un abuelo se pierde de golpe: la señal que no puede esperar

Un cambio brusco en la lucidez de un adulto mayor puede ser un delirio, un cuadro que en muchos casos se revierte si se trata a tiempo. Una especialista de Cleveland Clinic marca las diferencias con la demencia y la urgencia de no dejarlo pasar.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 31 d
Cuando un abuelo se pierde de golpe: la señal que no puede esperar

Acá arriba, en los pueblos del norte, uno aprende a mirar el cerro y el sol antes de mirar el reloj. La mañana empieza con la vereda todavía húmeda, el aroma del café de alguien que ya barrió la puerta y la luz que se pega contra la ladera. En esa rutina aparece un detalle que frena a cualquiera: la abuela que de golpe no sabe qué día es, el tío que mira el plato como si fuera la primera vez que lo ve. La recomendación es concreta y llega desde lejos: si una persona mayor se desorienta de manera repentina, hay que buscar atención médica en el momento.

Esa advertencia la formuló Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic, y apunta a un cuadro que en la jerga médica se llama delirio. En criollo: es una alteración aguda del estado mental que puede aparecer en horas o a lo largo de uno o dos días. No es lo mismo que la demencia, aunque a veces se confundan, y justamente en esa confusión se pierde tiempo valioso.

La diferencia que ve un cuidador

  • Aparece de golpe, en horas o uno o dos días; la demencia se instala de a poco, en meses o años.
  • La lucidez fluctúa: en el delirio, un rato la persona está bien y al siguiente está perdida; en la demencia, las variaciones son más lentas.
  • Cuesta concentrarse en lo que pasa alrededor y pueden aparecer conductas nuevas, como retraimiento o agresividad.
  • Un adulto mayor con demencia es más propenso a tener delirio durante una enfermedad o una internación.

Según explicó Torbic, interpretar un episodio de delirio como una simple manifestación de la demencia puede demorar la evaluación médica y dejar sin tratar la causa que lo disparó. Esas causas van desde una infección urinaria hasta un desequilibrio en los electrolitos, pasando por los efectos de un cambio de medicación o una cirugía reciente. En las salas de cuidados intensivos el cuadro es frecuente, sobre todo cuando la internación se estira, y el equipo de salud suele salir a buscar un desencadenante tratable. Corregirlo, en muchos casos, permite revertir la confusión.

“Cuando un adulto mayor se desorienta de manera repentina, necesita atención médica inmediata. Un cambio brusco puede ser un episodio de delirio que se suma a un cuadro previo y muchas veces se revierte al tratar su causa.”Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic

La lectura para los familiares y para quienes cuidan en la casa es directa: la demencia no suele ser una urgencia por sí misma, pero un cambio abrupto respecto del estado habitual del paciente sí lo es. Torbic recordó que, en las primeras etapas de la demencia, la atención suele conservar una mayor estabilidad, de modo que un tropiezo brusco llama la atención. Reconocerlo a tiempo marca el camino entre una consulta programada y una guardia a contrarreloj. Como me dijo Marta, de Purmamarca, mientras acomodaba la mesa del almuerzo: a veces uno nota que algo cambió y le da vueltas toda la mañana antes de animarse a llamar. En estos casos, mejor no darle vueltas.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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