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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Darío Giordano rompe el silencio: negó las acusaciones de su hijo Valentín y pidió resolver todo en privado

El productor y vitivinícola rechazó categóricamente los dichos de su hijo mayor, reconoció que el duelo por Romina Yan pudo haberlo superado emocionalmente y volvió a apelar a la intimidad familiar, en medio de una pelea que ya se ventila en los medios.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 1 d
Darío Giordano rompe el silencio: negó las acusaciones de su hijo Valentín y pidió resolver todo en privado

A esta altura de la tarde, con un calor que parece no ceder en la zona vitivinícola que conozco de memoria, mientras uno revisa cómo viene la temporada de uvas y se pregunta si la lluvia de febrero llegará a tiempo, lo que llega de Buenos Aires no tiene nada que ver con el campo pero sí con una historia familiar que toca de cerca al mundo del vino, porque Darío Giordano no es solo el padre de los hijos de Romina Yan: es además un productor con viñedos en Mendoza, y por eso me toca de cerca.

El hombre difundió un comunicado extenso y medido, en el que rechazó de manera categórica las acusaciones de violencia física y emocional que su hijo Valentín Yankelevich había hecho públicas apenas un día antes. Lo escribió con la firma que lo identifica en el ambiente: la de un padre que atraviesa un duelo que ya lleva quince años y que, según él, nunca terminó de procesar.

Qué dijo Giordano sobre las acusaciones

En el texto, al que tuve acceso por colegas del sector espectáculos, el productor fue tajante: "Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia". Es la misma línea que sostuvo ante conocidos en los últimos días, según me confió Carlos, un enólogo de San Rafael que lo conoce de las reuniones de la cámara vitivinícola.

Sin embargo, Giordano no quedó ahí. Reconoció que el dolor por la muerte de Romina Yan, ocurrida en septiembre de 2010, pudo haberlo dejado emocionalmente corto para lo que sus hijos necesitaban. "Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso", escribió. Es un reconocimiento medido: no admite los hechos que se le imputan, pero sí asume que el vínculo quedó herido.

“La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella.”Darío Giordano, en el comunicado

Ahí está, me parece a mí, el corazón del asunto: un hombre que perdió a su mujer, que se quedó con tres hijos chicos y que, por lo que él mismo admite, tal vez no encontró la forma de sostenerlos como ellos lo necesitaban. No es lo mismo que admitir violencia, pero tampoco es un descargo absoluto. Es un punto medio que no convence a nadie y que, justamente por eso, reabre el debate cada vez que se hace público.

Por qué este caso importa más allá de lo familiar

  • Porque involucra a una figura conocida del mundo del espectáculo y del vino, lo que garantiza que el tema no se va a apagar.
  • Porque pone sobre la mesa una pregunta incómoda: qué pasa cuando un padre dice que no hubo violencia y un hijo dice que sí, en el espacio de los medios.
  • Porque reabre el debate sobre el alcance del duelo en una familia que perdió a una figura pública de manera repentina.
  • Porque reabre también el debate, más de una década después, los vínculos intergeneracionales se reconfiguran cuando los hijos crecen y toman la palabra.
  • Porque los productores viñateros como Giordano suelen mantener perfiles bajos, y este tipo de exposición les termina afectando tanto en el mercado interno como en la exportación.

En otro tramo del comunicado, Giordano apuntó a lo que, según él, podría haber detrás del relato de su hijo: los contactos y el poder. "Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado", escribió, sin mencionar nombres. Es un dardo que varios en el ambiente leyeron como dirigido a Gustavo Yankelevich, el abuelo materno y figura fuerte del grupo familiar, que tiene la tenencia legal de Valentín y Franco desde 2015.

Valentín, el mayor de los tres hijos de la actriz, y su hermano Franco viven con Gustavo Yankelevich desde hace una década, cuando quedaron bajo su cuidado legal hasta que ambos alcanzaran la mayoría de edad. La tercera, Azul, vivió con Giordano hasta el año pasado, cuando se mudó, según reconstruí con fuentes del entorno. Esa distribución, que en su momento fue presentada como un acuerdo de partes, hoy vuelve a quedar en el centro de la escena.

Del surco a la góndola, decía siempre un viejo productor de Maipú que me marcó la manera de mirar estas cosas: lo que pasa en la familia termina marcando el rumbo de los proyectos, y a la inversa. En este caso, Giordano, que maneja viñedos en distintas zonas de Cuyo, ve cómo su nombre queda asociado a una pelea que él insiste en querer resolver en la intimidad. "No pretendo ganar una discusión pública. Quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad, sin intermediarios, sin cámaras y sin que nadie necesite hablar por nosotros", cerró.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Hay algo que este caso vuelve a poner sobre la mesa y que las autoridades nunca terminan de abordar con la seriedad que corresponde: los protocolos de acompañamiento a niños, niñas y adolescentes que pierden a su madre o a su padre de manera repentina. En el duelo que se enmarca su aniversario, cuando se cumplen más de quince años de la muerte de Romina Yan, todavía no existe en Argentina un programa federal específico que asista a familias en esa situación, ni recursos públicos sostenidos para el seguimiento de esos chicos una vez que la conmoción inicial pasa. La asistencia queda en manos de la buena voluntad de cada familia o, como en este caso, de la disputa entre parentescos. Mientras tanto, los hijos crecen, hablan cuando quieren hablar, y los adultos debaten sobre quién tuvo razón. El Estado, otra vez, mira de costado.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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