Del desencuentro al abrazo: el deshielo entre Paula Chaves y Zaira Nara que el show del jueves dejó al descubierto
Después de casi cuatro años sin verse, las modelos coincidieron en un desfile, se reencontraron frente a las cámaras y viajaron juntas en una camioneta: "No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor", resumió Chaves.
Les cuento de entrada, para no marearlos con el arranque, que el clima de estos días en la Ciudad de Buenos Aires viene tirando a fresco y ventoso, con esa humedad que se mete en la ropa y que a veces parece el marco perfecto para hablar de reconciliaciones que tardaron en llegar: uno mira para afuera, ve el cielo gris, y entiende que hay vínculos que también necesitan su tormenta antes de volver a abrirse, igual que ocurre con ciertas plantas que sólo largan flor después de un invierno largo y riguroso.
Lo que pasó el jueves en un desfile porteño fue exactamente eso: el reencuentro en vivo y ante las cámaras de Paula Chaves y Zaira Nara, dos figuras que habían sido amigas íntimas y comadres y que, según lo que ambas mismas reconocieron en los últimos tiempos, llevaban casi cuatro años sin cruzar palabra, en un alejamiento que se había instalado alrededor de 2021 y que se volvió uno de los episodios más comentados del ambiente artístico argentino, con cruces públicos eludidos, eventos compartidos esquivados y un silencio que, visto en perspectiva, parecía más pesado que cualquier declaración.
Cómo se produjo el cruce y qué dijo cada una
El momento quedó registrado durante una transmisión desde el lugar del desfile, cuando Chaves estaba siendo entrevistada y un periodista le hizo notar la presencia de Nara en el ambiente, lo que derivó en un encuentro improvisado que ella misma recibió con naturalidad y que, según sus propias palabras, tenía más historia previa de lo que el vivo dejaba ver: "Nos juntamos, hablamos, todo muy bien", explicó Chaves, que de todos modos aclaró que ese contexto no era el más apropiado para una conversación profunda, pero que esa conversación ya había tenido lugar en otro momento y en otra mesa, lejos de los focos.
“Nos amamos.”Zaira Nara, en vivo durante el desfile
Cuando Nara se sumó a la transmisión, el tono fue de complicidad abierta, al punto que ante la insistencia de las preguntas la propia Nara terminó cerrando el ida y vuelta con una ironía que sonó a punto final: "Basta, no nos gusta hablar de nuestra vida privada", lanzó, mientras Chaves, más directa, dejó el balance que va a quedar dando vueltas por un buen rato: "No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor", resumió la conductora, dejando en claro que, del desencuentro al abrazo, esta vez prefirieron bajar la guardia antes que seguir sosteniendo un orgullo que, visto desde afuera, ya no tenía a quién proteger.
- El cruce se produjo en el marco de un desfile, cuando un periodista le señaló a Chaves que Nara estaba en el lugar y propuso el encuentro en vivo.
- Las dos se subieron después a la camioneta de Chaves para acercar a Nara hasta su auto, que había quedado a unas veinte cuadras por un operativo policial, y le ofrecieron "la exclusiva" del viaje al periodista, en clave de humor.
- El primer acercamiento había ocurrido meses antes, en el atelier de una diseñadora que las viste a ambas; Nara habló entonces de "un acercamiento" y de "momentos puntuales" en los que "la vida te cruza", mientras Chaves lo describió como obra "del destino" y pidió reservar los detalles: "Es un tema nuestro y queremos preservarlo".
- El alejamiento se había extendido por casi cuatro años, con inicio alrededor de 2021, y durante ese período ambas evitaron coincidir en eventos públicos.
Tengo la sensación, y lo digo como lectora habitual de estas historias que del surco a la góndola se cuentan como si fueran productos de estación, que este tipo de reconciliaciones públicas funcionan en dos planos que conviene no mezclar: por un lado está el reencuentro genuino, que cuando existe se nota en los gestos, en el tono de voz, en la manera en que una le abre la puerta de su camioneta a la otra sin que se lo pidan y la lleva hasta el auto estacionado a veinte cuadras; y por otro está el contexto mediático, que inevitablemente condiciona los tiempos, las palabras y hasta los silencios, porque ningún gesto de estas dos se produce hoy fuera de cámara, y eso, me parece, le pone a la escena un condimento difícil de separar del plato principal, por más cariño y amor que digan ponerse sobre la mesa.
Ahora bien, hay algo que el Estado, los managers y los propios equipos de prensa todavía no resolvieron, y que aparece cada vez que dos figuras de este nivel se reencuentran: cómo se administra el después, es decir, qué se hace con esa reconciliación una vez que se volvió tendencia, porque hasta ahora lo único claro es lo que ambas repitieron en distintos momentos, que es el deseo de preservar el vínculo fuera del ojo público, algo que, siendo honestas, suena más a una intención que a un hecho consumado en una industria que vive de convertir cada intimidad en una tapa de revista, de manera que el verdadero examen de este "hay mucho cariño y mucho amor" no pasó todavía: pasó el abrazo, pasó la camioneta, pasó la broma de la exclusiva, y ahora falta ver si, cuando se apaguen las cámaras, lo que queda es una amistad reconstruida o, simplemente, una de las escenas más comentadas de la temporada.
