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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Departamentos compactos con amenities: la nueva ecuación del acceso a la propiedad en la Ciudad de Buenos Aires

Con el metro cuadrado en alza sostenida y el costo de construcción cerca de los 2,3 millones de pesos, los desarrolladores redibujan la oferta: unidades más chicas, edificios con más servicios compartidos y un público que busca dejar el alquiler sin resignar calidad de vida.

Por Verónica NievaEconomía y comercio · · hace 41 d
Departamentos compactos con amenities: la nueva ecuación del acceso a la propiedad en la Ciudad de Buenos Aires

El precio promedio del metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 1.376.688 pesos en enero a 1.584.840 pesos en julio, un salto de casi 15% en apenas siete meses, según los registros del Instituto de Estadística y Censos porteño. Las estimaciones privadas ubican la cifra por encima de 1.870.000 pesos hacia fin de año, lo que configura uno de los encarecimientos más pronunciados del mercado inmobiliario local en los últimos ciclos.

Vamos a los números: si se toman en conjunto los costos directos de obra, los gastos generales, los honorarios profesionales y las tasas, el valor integral de construir trepó a 2.286.170 pesos por metro cuadrado en julio, con un alza acumulada de 14,61% en lo que va de 2026 y de 23,37% en la comparación interanual, de acuerdo con el relevamiento de la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires. Se trata de un escenario que reduce de manera sistemática la cantidad de hogares en condiciones de acceder a una unidad de superficie tradicional.

Unidades más chicas, edificios con más servicios

Frente a ese cuadro de situación, la industria reacomodó su oferta. Los desarrolladores concentran sus lanzamientos en departamentos de uno y dos ambientes con amenities completos: gimnasios, terrazas, parrillas, salones de usos múltiples y espacios de coworking se volvieron parte del paquete estándar. La lógica es directa: si el metro cuadrado privativo resulta inalcanzable para una franja creciente de la demanda, el metro cuadrado compartido funciona como complemento para que el conjunto siga siendo competitivo.

“Es un ticket que puede alcanzar el que quiere salirse del mundo del alquiler y entrar por primera vez en el mundo de ser propietario.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios

Tapiola describió que la demanda de monoambientes crece precisamente por esa razón y agregó que la tendencia trasciende las fronteras argentinas. La caída de la natalidad, el aumento de hogares unipersonales y la mayor frecuencia de divorcios reconfiguran la composición de los hogares y empujan hacia unidades funcionales. Quien adquiere una unidad de 40 metros cuadrados, explicó, incorpora otros cientos e incluso miles de metros cuadrados de uso compartido que amplían las posibilidades de la vivienda.

  • Gimnasio equipado dentro del edificio.
  • Terraza común con parrillas y áreas verdes.
  • Salón de usos múltiples para eventos.
  • Espacio de coworking con conectividad.
  • Lavandería y áreas de guardado compartidas.

Para una familia del norte del país que evalúa radicarse en Buenos Aires, el cambio de paradigma resulta determinante. La diferencia entre apuntar a un departamento tradicional de mayor superficie y optar por una unidad compacta con amenities completos puede traducirse en un ahorro inicial significativo, a cambio de resignar metros propios pero ganar servicios que, en otro esquema, deberían contratarse de manera particular. En la práctica, el bolsillo familiar deja de pagar dos veces —alquiler más servicios externos— y empieza a consolidar un patrimonio con reglas de acceso más estrictas pero más realistas frente al costo de construcción actual.

VN
Verónica NievaEconomía y comercio

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