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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires con una despedida de casi dos horas y público argentino rendido

La banda alemana cerró en el Movistar Arena su última gira por el país, repasó tres décadas de historia y se llevó a casa un cariño que cultivó desde 1992, cuando pisó por primera vez una discoteca porteña al lado de Pilsen

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 5 d
Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires con una despedida de casi dos horas y público argentino rendido

La noche del cierre empezó con esa llovizna finísima que no llega a mojar pero empapa los ánimos cuando uno camina desde Corrientes hasta Villa Crespo, y vaya si hubo que caminar: la fila para entrar al Movistar Arena daba vuelta por la vereda de Humboldt como en los viejos tiempos, cuando para ver un show internacional había que soportar dos horas de cola bajo cualquier clima. Esa humedad tibia, mezcla de otoño porteño y cuerpos apretados, terminó adentro del estadio convertida en algo distinto: en el calor seco de treinta mil gargantas que sabían de memoria cada estrofa de un grupo alemán que, contra toda lógica, se hizo carne criolla.

Un setlist construido sobre la memoria

El quinteto que lidera el cantante Dave Campino desplegó sobre el escenario un repaso de más de tres décadas de vínculo con la Argentina, con treinta y tres canciones en total, dos bises mediante y una duración cercana a las dos horas. Sonaron piezas como Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión y Ya no sos igual, que en estas tierras suenan distintas a como suenan en alemán, porque aquí las gritamos como si fueran propias. También hubo lugar para Bonnie & Clyde, para Hier Kommt Alex, para Reisefieber, aquella del primer disco de la banda, e incluso para una versión bien punk de Should I Stay or Should I Go, que dejó al estadio cantando ese estribillo inglés con la misma pasión con que se canta el fútbol en una platea. El cierre, claro, fue con You'll Never Walk Alone, convertido ya en himno compartido entre músicos y público.

Los invitados argentinos y el ida y vuelta del escenario

Si algo distingue a estas despedidas de un show común es la cantidad de amigos que la banda se trajo al escenario. Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, subieron para cantar a la par de los alemanes, con esa química que solo se construye cuando dos bandas comparten gira y viajes en colectivo durante semanas. Sergio Gramática, de Los Violadores, aportó su ADN punk de siempre, esa rugosidad que Die Toten Hosen conoce bien desde aquella primera vez en el país, en 1992, cuando tocaron juntos en la discoteca Halley. Y Mosca Velázquez, líder de 2', recorrió el escenario del brazo de Campino durante uno de los temas, en una imagen que resumió mejor que cualquier crónica lo que fue esta relación de casi treinta y cinco años.

Diego, productor de Tandil que viajó especialmente para la fecha y al que ubiqué en la popular, me lo dijo con la simpleza del que no necesita adornar: "Vine a verlos en Tandil, fui a Rosario y no me iba a perder el cierre. Con esta banda crecí, la escuché desde los catorce años, y verlos por última vez en la Argentina duele, pero también es un regalo". Esa mezcla de tristeza y festejo fue el clima dominante de la noche, y se notó en cada vez que el público completó una letra antes que el propio Campino, en cada puño alzado, en cada silencio emocionado cuando la banda bajó la intensidad.

Tres décadas y media de presencia

El recorrido de Die Toten Hosen por la Argentina empezó en 1992, en la discoteca Halley, cuando todavía Enrique "Pil" Chalar encabezaba a Pilsen, el grupo que armó tras la separación de Los Violadores. Desde entonces acumularon más de quince visitas, entre las que se cuentan un show compartido con Iggy Pop y los Ramones en 1996 y una tocada en pleno San Telmo en 2015, esa vez en la que el barrio parecía un microcosmos del punk mundial. La gira final incluyó escalas en Tandil y Rosario, todas con localidades agotadas, y terminó de confirmar algo que el público local intuye desde hace rato: que los Hosen ocupan, por derecho propio, un lugar en la línea de grupos extranjeros con mayor arraigo en la Argentina, junto a los Rolling Stones, a Guns N' Roses y, por qué no, a los propios Ramones que alguna vez compartieron escenario con ellos.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Quedan algunas preguntas abiertas que el oficio del periodista no puede dejar de señalar. La banda no anunció fechas futuras en la Argentina, y la ausencia de un comunicado oficial sobre el final definitivo del vínculo deja al público en un limbo que merecería, cuanto menos, una aclaración: ¿se trata de una despedida efectiva o de una pausa prolongada? Mientras tanto, sobrevuela el eterno tema que el Estado nunca termina de resolver y que afecta a cualquier espectáculo internacional que quiera recalar en el país: la burocracia aduanera, los permisos migratorios para los equipos técnicos, la presión tributaria sobre los cachets, la falta de una ley nacional que contemple a la música en vivo como industria cultural y no como mero entretenimiento gravado. Decenas de bandas del calibre de Die Toten Hosen dejaron de venir al país, o vinieron cada vez menos, no porque el público les dé la espalda, sino porque las condiciones administrativas se vuelven, gira tras gira, más difíciles de sostener.

El sábado, en cambio, nada de eso se notó. El Movistar Arena vibró con la energía de siempre, los invitados argentinos dejaron su huella y Campino, antes de cerrar con You'll Never Walk Alone, se tomó unos segundos para mirar la tribuna y decir, casi en castellano, algo así como "gracias por todo, de verdad". La multitud respondió con un aplauso largo, sostenido, que se pareció mucho al del surco cuando termina la cosecha: un reconocimiento al esfuerzo de meses que recién entonces se entiende en toda su dimensión.

  • La banda tocó 33 canciones en un show de casi dos horas, con dos bises incluidos
  • Los invitados fueron Ciro Pertussi y Luciano Scaglione (Attaque 77), Sergio Gramática (Los Violadores) y Mosca Velázquez (2')
  • La gira final incluyó fechas agotadas en Tandil y Rosario, antes del cierre en Buenos Aires
  • Die Toten Hosen pisó Argentina por primera vez en 1992, en la discoteca Halley, junto a Pilsen
  • El cierre del show fue con You'll Never Walk Alone, ya convertido en himno compartido
NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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