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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Digger: Tom Cruise como magnate petrolero en el ojo de la tormenta ártica

La nueva película de Alejandro González Iñárritu llega a las salas con una comedia negra sobre un empresario que intenta frenar el desastre que él mismo provocó en Groenlandia, mientras debato sobre el lugar que ocupa un astro del cine en tiempos de crisis climática

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 9 d
Digger: Tom Cruise como magnate petrolero en el ojo de la tormenta ártica

Una operación petrolera en Groenlandia desencadena el desprendimiento de una mole de hielo de proporciones descomunales, y esa masa avanza sin freno hacia el norte de Europa. Ahí entra en escena Digger, la comedia negra que el mexicano Alejandro González Iñárritu convirtió en el vehículo más reciente de Tom Cruise, a quien puso en la piel de un magnate petrolero decidido a encabezar él mismo el rescate del mundo que, en buena medida, contribuyó a poner en peligro. La película arrancó su recorrido internacional el 30 de septiembre de 2026 y desembarcó en las salas de Norteamérica el 2 de octubre, también en formato IMAX, con la expectativa de un estreno que, como se verá, arrancó lejos de las marcas habituales del protagonista.

Un magnate caricaturesco en el centro del desastre

El personaje que Cruise construye se llama Digger Rockwell y está descrito en la sinopsis oficial como el hombre más poderoso del mundo, una etiqueta que funciona menos como elogio y más como advertencia sobre los límites de ese poder. A la urgencia por contener la catástrofe se le suma, en el corazón del relato, la preocupación del empresario por preservar su imagen pública, un motor narrativo que le permite a Iñárritu cruzar la explotación de recursos naturales, la ambición corporativa y las responsabilidades -o la ausencia de ellas- de quienes toman las grandes decisiones. Para desplegar ese cruce, el director recurre al absurdo y a situaciones deliberadamente exageradas, y le pide a Cruise un registro nuevo: una interpretación física, casi de dibujo animado, que nada tiene que ver con la precisión milimétrica de las sagas Misión Imposible ni con la épica aérea de Top Gun.

Alrededor del magnate, el elenco reúne a Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, un especialista en seguridad ambiental que funciona como contrapunto técnico del poder sin control; a John Goodman en el papel del presidente estadounidense Compton; y a Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons, que completan parte del reparto. Cruise también figura como productor junto con Iñárritu y Mary Parent, lo que deja a la vista que la apuesta no fue sólo del realizador: el actor puso dinero y apellido detrás de una historia que, a primera vista, parece burlarse del tipo de héroe que él mismo encarnó durante décadas.

Del guion al hielo que se derrumba: cómo se hizo Digger

El guion lleva cuatro firmas de peso: la del propio Iñárritu, la del dramaturgo y guionista Alexander Dinelaris, la del escritor argentino Nicolás Giacobone -colaborador frecuente del director desde Birdman- y la de la dramaturga y periodista mexicana Sabina Berman, lo que garantiza una mirada latinoamericana sobre una trama decididamente global. La fotografía quedó en manos de Emmanuel Lubezki, viejo compañero de ruta de Iñárritu, y la producción se filmó íntegra en formato VistaVision, un recurso de gran fotograma que remite al cine clásico de los años cincuenta y que, en este caso, le pide a cada plano una plasticidad casi pictórica para sostener tanto las inmensas masas de hielo como los pasillos de un poder corporativo que no deja de crecer. La dirección de arte y el diseño de producción terminan de convertir al filme en una comedia visual donde la catástrofe ambiental funciona como telón de fondo y, a la vez, como motor de la sátira.

La taquilla del debut y lo que Cruise dijo sobre el futuro

En lo comercial, el estreno de Digger quedó lejos de los números a los que Cruise nos tiene acostumbrados. La película sumó alrededor de ocho millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y otros doce millones en 73 mercados internacionales, para un total cercano a los veinte millones de dólares en su primer fin de semana. El presupuesto de producción se estimó entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar los gastos de promoción, por lo que la operación arranca como una apuesta a recupero lento más que como un blockbuster de impacto inmediato. En una entrevista con Kevin McCarthy publicada el día del estreno, antes de conocer el balance completo de taquilla, Cruise habló de sus expectativas creativas y reconoció su interés por hacer películas que mantengan su vínculo con el público a lo largo del tiempo, una frase que se lee como una declaración de principios en un presente donde las cifras del primer fin de semana ya no mandan solas.

“Siento que vamos a crear algo que la gente va a querer ver una y otra vez.”Tom Cruise, en diálogo con Kevin McCarthy el día del estreno
  • Personaje central: Digger Rockwell, magnate petrolero dueño de la empresa que provoca la crisis y, a la vez, supuesto salvador de la humanidad.
  • Elenco principal: Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, John Goodman como el presidente Compton, y Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons en roles clave del entorno de poder.
  • Guion firmado por Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, con fotografía de Emmanuel Lubezki y rodaje íntegro en formato VistaVision.
  • Estreno internacional el 30 de septiembre de 2026 y llegada a cines de Norteamérica el 2 de octubre, también en funciones IMAX.
  • Debut en taquilla: alrededor de 8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y 12 millones en 73 mercados internacionales, frente a un presupuesto estimado de entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar promoción.

Lo que queda flotando después del primer fin de semana de Digger no es sólo un número de recaudación, sino una pregunta más incómoda: qué lugar ocupa hoy un astro del cine que elige ponerse en la piel de un magnate petrolero mientras el mundo discute cómo dejar de quemar combustibles. Cruise lo sabe, y por eso eligió un papel que se ríe de sí mismo antes de que el público pueda hacerlo: un héroe de acción convertido en caricatura del poder que, encima, pretende arreglar el desastre que él mismo desató. Si la película funcionará como sátira lúcida o como ejercicio de celebridad, lo dirán las próximas semanas en las salas. Por lo pronto, Digger ya dejó en claro algo que la industria suele esquivar: incluso las figuras más taquilleras pueden darse el lujo de pisar el palito, siempre y cuando acepten que el hielo, literalmente, se les está derritiendo entre las manos.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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