Dólar quieto al borde de los 1.500 y una inflación que vuelve a picar hacia arriba: la pulseada cotidiana del bolsillo
El minorista se sostuvo en 1.535 pesos, el blue se estacionó en 1.550 y el INDEC confirmó que los precios subieron 1,9% en septiembre, con un acumulado de 23,6% en lo que va del año; la foto de un país que mira la pantalla del celular antes de salir a hacer las compras.
La mañana del jueves 15 de octubre arrancó con el termómetro cambiario marcando exactamente lo mismo que la víspera, y eso, para el bolsillo argentino, ya es casi una novedad: el dólar minorista cerró en 1.485 pesos para la compra y 1.535 pesos para la venta en las pizarras del Banco Nación, sin sobresaltos, sin saltos, sin ese temblor que en otras semanas obligaba a chequear la cotización cada dos horas. La estabilidad, sin embargo, no borra el piso alto sobre el que estamos parados: hace apenas unos meses, este mismo número hubiera parecido una locura, y hoy es la referencia con la que se rigen alquileres, tarifas, combustibles y góndolas en todo el país.
En paralelo, el mercado informal volvió a quedar por encima de la cotización oficial, aunque la brecha se mantiene dentro de un rango manejable: el dólar blue se ofreció a 1.503,50 pesos para la compra y a 1.550 pesos para la venta, apenas unos pesos por encima del minorista, una diferencia que ya casi no mueve la aguja entre quienes venden o compran en la calle pero que sigue recordándonos que, en la Argentina, el precio verdadero del billete verde nunca termina de ser uno solo.
El dólar tarjeta, el verdadero dolor de cabeza para quienes viajan o compran afuera
Para los argentinos que gastan en moneda extranjera, ya sea porque viajaron, porque contrataron un servicio en el exterior o porque mantienen suscripciones a plataformas internacionales, el número que más duele es otro: el dólar tarjeta, que el jueves se ubicó en 2.007,20 pesos por unidad. Ese valor surge de aplicarle al tipo de cambio minorista el 30% de percepción a cuenta del impuesto a las Ganancias, una fórmula que rige desde que se levantó el impuesto PAIS y que, en los hechos, encarece cualquier compra con moneda extranjera en más de un 30% respecto del precio de referencia del Banco Nación.
La diferencia entre pagar con débito, con efectivo o con tarjeta es hoy más grande que nunca: el mismo dólar que en el mostrador se consigue a 1.535 pesos termina costando, si se abona en cuotas con plástico, más de 2.000 pesos por unidad, un sobrecosto que, multiplicado por un pasaje aéreo, una reserva de hotel o una compra en un sitio del exterior, puede transformar una escapada en una verdadera decisión presupuestaria para la familia.
Septiembre volvió a mostrar que la inflación, aunque más baja, todavía no se fue
El INDEC confirmó este jueves lo que muchos consumidores ya venían sintiendo en la última vuelta por el súper: el índice de precios al consumidor de septiembre marcó un 1,9% mensual, una décima por encima del 1,7% registrado en agosto y, sobre todo, un dato que rompe la racha de desaceleración que el Gobierno buscaba consolidar como bandera. En los primeros nueve meses del año, la suba acumulada alcanza el 23,6%, un número que, comparado con los registros de años anteriores, muestra una mejoría notable, pero que sigue siendo elevado para cualquier salario que se haya actualizado por debajo de esa pauta.
- Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el rubro que más empujó el índice hacia arriba, en línea con el impacto de los ajustes tarifarios que se fueron aplicando a lo largo del mes.
- Educación trepó con fuerza, por el inicio del ciclo lectivo en distintos niveles y por los ajustes en cuotas de colegios privados y universidades.
- Comunicación volvió a ser de los capítulos que más subieron, traccionada por los aumentos en servicios de telefonía, internet y cable.
- Salud también aportó su cuota, con subas en medicamentos, consultas y tratamientos prepagos, rubros que pesan cada vez más en la estructura de gastos de los hogares.
Mientras los precios vuelven a pegar un pequeño acelerón, el riesgo país cerró la jornada en 611 puntos, con una suba por tercera rueda consecutiva, impulsado por la caída de los bonos soberanos: los títulos bajo ley local retrocedieron hasta un 1,4% y los Globales perdieron hasta un 0,5%, una señal que el mercado de deuda interpreta como un llamado de atención sobre la sostenibilidad del actual esquema cambiario y monetario.
En el mundo de los activos digitales, el Bitcoin cerró en 82.228,87 dólares y el Ether en 2.371,61 dólares, cotizando las 24 horas sin pausas, como siempre, mientras los argentinos seguíamos mirando el precio del dólar oficial, el del blue, el del tarjeta, y la última cifra del INDEC como quien mira el parte meteorológico antes de salir a trabajar: no para cambiar el rumbo, sino para saber cuánta ropa ponerse. La estabilidad del tipo de cambio es una buena noticia, pero la inflación de septiembre dejó en claro que, en esta Argentina que intenta ordenar sus números, todavía falta mucho trecho del surco a la góndola, y que el Estado tiene por delante la tarea pendiente de anclar las expectativas para que los precios no vuelvan a escaparse apenas se corre el viento.
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