El Banco Central mueve el tablero contra el fraude digital y las fintech tienen hasta 2027 para adaptarse
La nueva normativa obliga a bancos y billeteras virtuales a cruzar datos públicos con el comportamiento de cada cuenta, sumar el fraude a la gestión de riesgo y designar un responsable específico. El ojo apunta a las apuestas clandestinas, pero alcanza a todo el dinero que circula por el celular.
En la redacción de Sociedad y vida cotidiana seguimos de cerca cada cambio que toca el bolsillo de la gente y, esta vez, nos toca meternos en el mundo de las transferencias por celular, que es por donde pasa casi toda la vida financiera de los argentinos. Resulta que desde septiembre los bancos y las billeteras virtuales empezaron a recibir información del Banco Central para identificar cuentas con perfil de riesgo de fraude, y eso cambia varias reglas de juego para usuarios, entidades y fintech.
La idea central es simple de explicar, aunque bastante más compleja detrás: cada vez que alguien hace una transferencia desde el celular hay un sistema de monitoreo funcionando, y ahora ese sistema suma datos nuevos. Lo que hizo el Banco Central fue empezar a distribuir información pública entre los administradores de transferencias inmediatas para que cada uno arme un perfil de riesgo por usuario. Esos indicadores llegan sin costo a bancos, fintech y proveedores de billeteras digitales, con lo cual no hay excusas para no usarlos.
Una capa extra, no un reemplazo
Acá viene un punto clave que conviene subrayar: la herramienta nueva no reemplaza los modelos antifraude que cada empresa ya tiene en marcha, sino que funciona como una capa adicional. Lo que permite es cruzar el comportamiento que una persona tiene dentro de una plataforma con datos que vienen de afuera. Una cuenta puede parecer totalmente normal si solo se mira lo que hace adentro de una billetera, pero cuando se suma información más amplia, ciertos patrones empiezan a quedar en evidencia y a significar otra cosa.
Las entidades pueden usar esos perfiles de tres maneras distintas, según les convenga: al momento de incorporar un cliente nuevo, durante el monitoreo habitual de las transacciones del día a día y también en las revisiones periódicas que exigen las normas de conocimiento del cliente, las famosas KYC. El foco principal está puesto en las cuentas que canalizan dinero hacia circuitos de apuestas clandestinas, aunque el esquema también cubre otras modalidades de fraude electrónico que tanto preocupan.
- En julio se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por un total de 99,5 billones de pesos.
- Esa cifra significa un crecimiento del 22,2% respecto al mismo mes del año anterior.
- Tres de cada cuatro operaciones se hicieron con Clave Virtual Uniforme, lo que muestra el peso de las fintech.
- La nueva herramienta apunta principalmente a cuentas vinculadas a apuestas ilegales.
- También alcanza a otras formas de fraude electrónico que circulan por el sistema.
Qué cambia para bancos y billeteras
La regulación, además, va bastante más allá del sistema de perfiles. A partir de la normativa publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre, las entidades financieras tienen que incorporar el fraude, tanto el interno como el externo, dentro de su gestión de riesgo operacional. Eso, traducido al lenguaje de todos los días, significa que cada banco va a tener que definir políticas antifraude claras, establecer niveles de tolerancia y, sobre todo, designar a un responsable específico de esa función. Los bancos, además, deberán reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre, con lo cual el tema sube un escalón en la mesa chica de cada entidad.
Para las billeteras y los demás proveedores de cuentas de pago el calendario es bastante más gradual, lo que tiene su lógica porque son muchas empresas y de distinto tamaño. Entre septiembre y diciembre de este año deberán definir las estructuras y las políticas internas; durante todo 2027 avanzarán con la documentación y los procesos, y la fecha límite para tener todo adaptado es septiembre de 2027, así que tienen margen pero no infinito. Como me decía esta mañana, mientras tomábamos unos mates en la vereda, Daniel Ferreyra, que atiende un maxikiosco acá arriba, en La Quiaca, y vive pegado al celular por el negocio: mientras el sistema funcione bien y no me traben las ventas, todo bien, pero que controlen a los que lavan guita, no al almacenero.
Te puede interesar
