Jueves, 27 de agosto de 2026
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El blue cedió diez pesos y se acomoda en 1.555, mientras el oficial sigue sin mover el amperímetro

La cuarta rueda de la semana dejó al dólar informal por debajo del oficial, una brecha acotada que no se ve desde hace rato y que pone la lupa sobre el resto de las cotizaciones, incluida la del tarjeta, que sigue clavando un palo en el resumen.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Les cuento lo que dejó la jornada cambiaria de este jueves, porque hay movimientos que parecen chicos pero terminan hablando mucho de cómo está la pulseada entre el peso y el resto de las monedas con las que los argentinos medimos casi todo. El dólar blue cerró a 1.555 pesos para la venta, con una baja de diez pesos respecto de la rueda anterior, y se instaló otra vez por debajo del dólar oficial del Banco Nación, que se sostuvo en 1.535 para la venta en el mostrador de la entidad pública.

Para que se entienda la foto completa: el blue arrancó el día en 1.535 para la compra y 1.555 para la venta, mientras el oficial de referencia se mantuvo en 1.485 para la compra y 1.535 para la venta. Es decir, el paralelo quedó apenas por encima del oficial en puntas, algo que en otros momentos del año fue al revés y que muestra que la brecha cambiaria sigue moviéndose en un rango estrecho, alrededor del 1,3 por ciento, una diferencia casi testimonial si se la compara con lo que se vio en los picos de tensión de los últimos años.

El resto de las cotizaciones que miran los que ahorran o gastan afuera

  • Dólar MEP o bolsa: 1.538,10 para la compra y 1.541,20 para la venta.
  • Contado con liquidación (CCL): 1.602,30 para la compra y 1.603 para la venta, la referencia clásica para mover fondos al exterior.
  • Dólar cripto, que sale del cruce de operaciones con activos digitales: 1.596,86 para la compra y 1.600,99 para la venta.
  • Dólar tarjeta, el que pega en el resumen de las compras en moneda extranjera o con plásticos usados afuera: 1.995,50.

Acá es donde la cosa empieza a doler un poco más allá del titular. El dólar tarjeta quedó casi 441 pesos por encima del blue y unos 460 pesos por encima del oficial, una distancia que se explica por los impuestos y percepciones que se aplican sobre consumos en moneda extranjera y que termina inflando cualquier gasto en el exterior o cualquier suscripción paga en dólares, desde una plataforma de streaming hasta un servicio profesional contratado del otro lado de la frontera.

A esta altura de la nota, y como siempre que uno se pone a mirar los números, aparece la pregunta del millón: ¿de qué sirve que el blue baje diez pesos si el que efectivamente se paga en la tarjeta sigue casi trece por ciento más caro que ese blue? La respuesta incómoda es que, mientras no se toquen los impuestos que se le aplican al consumo en moneda extranjera, el alivio del paralelo se nota en la pizarra, pero todavía no en la vida cotidiana de quienes viajan, compran afuera o mantienen gastos dolarizados con tarjeta.

El riesgo país, ese termómetro que nadie quiere ver subir

El riesgo país elaborado por JP Morgan cerró en 507 puntos básicos, un número que funciona como la diferencia de rendimiento entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los títulos soberanos argentinos, y que a mayor valor, más caro le sale al país financiarse en los mercados internacionales. Cuando uno mira esa cifra y la pone al lado de la estabilidad del blue, aparece la paradoja de siempre: el mercado informal se calma, el riesgo país se acomoda en niveles que otros países de la región mirarían con alivio, y sin embargo, la Argentina sigue sin conseguir que esa calma se traduzca en inversiones, en crédito barato o en una baja sostenida del costo de financiarse.

Mientras tanto, el CCL aparece como la referencia con mayor spread respecto del oficial: lo supera en alrededor de 68 pesos, una distancia que suele ser la que miran las empresas a la hora de girar dividendos al exterior o pagar servicios de deuda en moneda dura, y que también pesa en la decisión de quienes evalúan dolarizarse vía compra de activos locales. Esa diferencia, sumada a la del tarjeta, recuerda que la calma cambiaria del día es real pero relativa, y que la pulseada de fondo sigue abierta.

Como tantas veces en esta columna, termino donde empecé: en lo que el Estado todavía no resolvió. Porque más allá de que el blue haya cedido diez pesos y se haya ubicado en 1.555 para la venta, y de que el oficial siga clavado en 1.535 en el Nación, lo que sigue sin resolverse es la distorsión de fondo, esa en la que el dólar del resumen de la tarjeta termina costando casi un treinta por ciento más que el de la cueva, y en la que cada argentino con gastos dolarizados paga, sin quererlo, el costo de un esquema tributario que ya nadie sabe bien para qué sirve.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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