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El bodegón de Villa Devoto que llegó a servir 700 cubiertos en un fin de semana y se sostiene como referente del barrio

Fundado en 1908 como cervecería con cancha de bochas, el Bar Alemán atravesó más de un siglo con mozos de cuatro décadas y una milanesa napolitana pensada para compartir; una historia de traspasos, cajas de champán y palmeras que crecieron junto al local

Por Claudia GuitiánTurismo · · hace 2 d
El bodegón de Villa Devoto que llegó a servir 700 cubiertos en un fin de semana y se sostiene como referente del barrio

En la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, en el barrio porteño de Villa Devoto, funciona desde 1908 el Bar Alemán, un bodegón que conserva la fisonomía de las antiguas confiterías europeas pero que, con el paso de las décadas, terminó por identificarse con un plato bien argentino: la milanesa napolitana pensada para compartir entre cuatro personas. El local abrió como cervecería con glorieta, cancha de bochas y una serpentina de 120 metros instalada en el sótano para enfriar los barriles con hielo. Las palmeras que hoy se ven desde lejos por encima de la esquina eran entonces brotes que apenas superaban el metro y medio de altura.

De cervecería alemãa a casa de milanesas

El menú original giraba en torno a salchichas, chorizo alemán, ahumados, costillas de cerdo y chucrut, una oferta que respondía al origen centroeuropeo de los primeros propietarios. Con el correr de los años la carta se amplió hacia otros cortes y preparaciones, pero la milanesa napolitana terminó por convertirse en el plato emblema: desde la cocina salen alrededor de mil unidades por mes, un volumen que los actuales dueños reconocen como una rareza para un bodegón de barrio. Los mozos sugieren pedirla para tres personas, aunque, según relatan los mismos empleados, suele alcanzar para cuatro comensales y dejar para llevar.

El perfil actual del negocio comenzó a definirse en diciembre de 1983, cuando Carlos y Manolo, los actuales responsables, compraron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía al cabo de cinco meses. El primer fin de semana de actividad atendieron setecientos cubiertos, comenzaron con siete mozos y terminaron la semana con catorce. En diciembre de 1984, el propietario original les renovó el contrato y dos años después les vendió la propiedad; la deuda se saldó con un alquiler proporcional, sin necesidad de hipoteca, según recordó el dueño en una entrevista reciente. Buena parte del personal de salón lleva más de cuatro décadas en la casa, un dato que los clientes asocian con la continuidad del servicio.

Décadas de lleno y un público que se renueva por redes

En los años ochenta y hasta buena parte de los noventa, el local llegó a servir alrededor de veintiún mil cubiertos solo en diciembre, una cifra que reflejaba el carácter casi estacional del salón, cuando la falta de aire acondicionado condicionaba la temporada alta. Hoy ese número ya no se alcanza, pero un sábado a la noche el restaurante convoca entre 350 y 400 personas, y los dueños descorchan champaña para celebrarlo, una costumbre que los mozos describen como un ritual interno de la casa. La instalación de aire acondicionado transformó al local en un restaurante de todo el año, mientras la cocina se amplió de treinta a ochenta metros cuadrados para sostener el volumen actual.

Algunos detalles se conservaron a pedido de los clientes: los boxes de ligustrina y el piso de canto rodado que varias generaciones recuerdan desde la infancia forman parte del patrimonio que los dueños decidieron mantener. Lo que cambió fue la difusión: las redes sociales incorporaron un público joven que llega atraído por las imágenes de platos que circulan en la prensa gastronómica digital. De acuerdo con la estimación del dueño actual, cuando una preparación se viraliza, ocho de cada diez mesas la piden al pasar por la mesa, lo que obligó a ajustar la ejecución de la milanesa napolitana, cuya formulación actual es más precisa que la que se servía en los primeros años.

  • Domicilio: esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, Villa Devoto, Ciudad de Buenos Aires.
  • Plato emblema: milanesa napolitana para compartir; alrededor de mil unidades por mes.
  • Capacidad: entre 350 y 400 cubiertos en un sábado a la noche, con ritual de champaña incluido.
  • Personal: mozos con más de cuatro décadas de antigüedad en el local.
  • Contacto y horarios: consultar la cartilla oficial del Bar Alemán de Villa Devoto antes de visitar.

A más de un siglo de su apertura, el bodegón se sostiene como una referencia del barrio frente al avance de las cadenas gastronómicas, con una propuesta que combina permanencia del personal, inmuebles históricos y una cocina tradicional adaptada al caudal de público contemporáneo. Quienes busquen reproducir la experiencia recomiendan reservar con anticipación los fines de semana y consultar los horarios de atención directamente con el local, ya que la demanda suele superar la capacidad de las mesas de la esquina.

CG

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