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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El llamado que cambió todo: Graciela Alfano y el día que su padre frenó a Porcel

La actriz reconstruyó una escena de fines de los 70 en un set de filmación y contó cómo un llamado telefónico del humorista a su viejo terminó en una disculpa al otro día. Georgina Barbarossa sumó su testimonio y recordó el rol de Carmen Vallejo para cuidarla en el set.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 30 d
El llamado que cambió todo: Graciela Alfano y el día que su padre frenó a Porcel

Me imagino la pausa. Camionetas acomodadas en el estudio San Miguel, técnicos cruzando con cables, el termo del mate pasando de mano y Porcel en el centro de la rueda, siempre con un chiste a medio terminar. En ese clima, dice Graciela Alfano, se cocinó el momento que todavía recuerda: el humorista sacó la lengua, se la mostró y largó un Mirá qué lengua tengo que a ella le cayó como un cachetazo. No fue un chiste más: fue el gesto que la decidió a pedir ayuda.

Esa noche, según contó la actriz, llamó a su padre. El vínculo con el humorista venía de lejos: Porcel lo había consultado años antes para meterse en proyectos de televisión y cine, y el hombre le había pedido que la cuidara. Con esa historia encima, el llamado fue directo. Del otro lado, después de la charla, Porcel se acercó al día siguiente y le pidió disculpas. Alfano reconstruyó la escena con tono sereno, como quien cierra un capítulo que le llevó décadas terminar de pasar en limpio.

El otro testimonio: Georgina Barbarossa y la sombra de Vallejo

Un rato antes, Georgina Barbarossa había contado una experiencia más dura. Dijo que cuando era joven y la pasaba mal con la plata, Porcel la tocó de una manera espantosa durante una grabación. Salió llorando hacia el camarín y se lo dijo a Carmen Vallejo. Lo que vino después la marcó: desde entonces, en cada escena que compartían, Vallejo se instalaba a su lado. Más adelante, por necesidad económica, volvió a trabajar con él. El acoso, según su relato, siguió durante el embarazo.

  • Alfano sitúa el episodio a fines de los años 70, durante una pausa de filmación.
  • La actriz decidió hablar con su padre esa misma noche.
  • Tras el llamado del humorista al padre, Porcel se acercó al día siguiente y le pidió disculpas.
  • Barbarossa recordó que Vallejo se quedaba con ella en las escenas compartidas con Porcel.
  • La conductora aseguró que el hostigamiento continuó durante su embarazo.

Hay un detalle que Alfano repite y que vale la pena subrayar. En los pasillos de San Miguel, asegura, era habitual ver mujeres yendo y viniendo del camarín del humorista. Ella aclara que no vio qué pasaba adentro, pero describe ese tránsito con crudeza: muchas de esas mujeres, dice, dependían de ese sueldo para mantener a la familia. La frase no necesita adornos para doler: habla de poder, de plata y de lo que una persona puede llegar a aguantar cuando el alquiler vence.

El hilo que une las dos historias

Las dos historias se cruzan en un punto que me parece clave: ninguna de las dos actrices salió sola del pasillo. Alfano tuvo a su padre del otro lado del teléfono; Barbarossa tuvo a Vallejo plantada al lado de la cámara. En los dos casos apareció alguien dispuesto a poner el cuerpo, el nombre o el vínculo para que el silencio no ganara. Cuando una nota arranca con un chiste en un set y termina con un pedido de disculpas al día siguiente, lo que queda flotando es esa pregunta que sobrevuela a los dos relatos: qué lugar tiene el acompañamiento cuando la situación desborda.

Por ahora, no hay una fecha confirmada para la próxima entrevista pública de Alfano. Barbarossa, en tanto, sigue al frente de sus proyectos en televisión abierta y mantiene la agenda abierta para seguir sumando testimonios. Cuando haya novedades, las vamos a contar acá, como siempre, con la misma idea de fondo: escuchar, dejar hablar y no quedarse en la superficie.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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