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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El peso se contiene, la inflación no: arranca una semana con el dólar calmo y los servicios al acecho

La cotización oficial se mantuvo en 1.530 pesos y el blue apenas se despegó un uno por ciento; mientras tanto, el INDEC confirmó que agosto volvió a pegar fuerte en vivienda y educación, los rubros que más pesan en el bolsillo de la clase media adulta.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 32 d
El peso se contiene, la inflación no: arranca una semana con el dólar calmo y los servicios al acecho

La mañana de este lunes 14 de septiembre se levantó con una luz pálida sobre el microcentro porteño, esa claridad de fin de invierno que todavía pide un saco liviano pero ya anticipa los calores de octubre. Esa misma quietud se trasladó al mercado cambiario: el dólar oficial se vendió a 1.530 pesos en el Banco Nación y se compró a 1.480, sin un solo movimiento brusco entre la apertura y el cierre minorista. La estabilidad, en tiempos argentinos, casi siempre hay que leerla como una tregua: un paréntesis entre tormentas, más que como un síntoma de normalidad duradera. Por eso, antes de festejar, conviene mirar la otra cara de la misma jornada, porque la moneda estadounidense puede quedarse quieta, pero los precios de los servicios que pagan todos los meses los hogares no suelen guardar la misma cortesía.

Las cotizaciones de referencia, una por una

  • Dólar oficial (Banco Nación): compra 1.480 pesos, venta 1.530 pesos, sin variaciones durante la rueda.
  • Dólar blue: 1.545 pesos para la venta en el circuito informal del microcentro, con una brecha cercana al 1% respecto del oficial.
  • Dólar tarjeta: 1.995,50 pesos, resultado de aplicar al oficial una percepción del 30% a cuenta del impuesto a las Ganancias.
  • Riesgo país: cerró en 485 puntos, según el índice que elabora JP Morgan sobre los títulos argentinos.

Lo que más me llamó la atención al recorrer el parte de cotizaciones es la vigencia del esquema conocido como dólar tarjeta, ese que termina definiendo cuánto paga una familia cuando compra una passagem aérea, paga una plataforma de streaming extranjera o reserva un alojamiento afuera. Como el impuesto PAIS dejó de regir, el cálculo se simplificó: ya no se suman percepciones múltiples ni retenciones paralelas, sino un único 30% a cuenta de Ganancias sobre el valor oficial. El resultado de 1.995,50 pesos por cada dólar es, en los hechos, una mochila más liviana que la de hace algunos meses, pero todavía muy pesada frente a los ingresos en pesos de la enorme mayoría de los trabajadores formales. Quienes planifican gastos en el exterior sienten ese número en el estómago cada vez que confirman una reserva.

Porque, del surco a la góndola, del mostrador al resumen de la tarjeta, lo que termina pesando en el bolsillo no es tanto la foto del día sino la película de los últimos meses. Y en esa película aparece el dato que publicó el INDEC: la inflación de agosto fue de 1,7%, una cifra que, leída en frío, parece moderada, pero que esconde una distribución bastante menos amable. El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles lideró las subas con 2,8%, un movimiento que llegó con las boletas de gas ajustadas por la nueva Tarifa de Transición y con el inicio del ciclo estacional de electricidad en buena parte del país. Educación, por su parte, trepó 2,5%, empujada por cuotas de colegios privados, universidades y servicios conexos. Son exactamente los dos rubros que golpean de lleno al presupuesto de las familias de entre 40 y 60 años, esa franja que suele sostener a hijos estudiando y a padres ya grandes bajo el mismo techo.

Yo lo veo cada mes en las conversaciones con lectores y con productores: mientras el tipo de cambio oficial se mantiene relativamente planchado, los servicios regulados y los precios de la educación privada siguen corriendo su propia carrera. La consecuencia es directa: cada vez hace falta más peso para pagar lo mismo, aunque el dólar en la pizarra del banco no se haya movido. Esa es la trampa silenciosa de la estabilidad cambiaria mal entendida, la que confunde calma con poder adquisitivo. Y lo que el Estado todavía no resolvió, pese a los sucesivos anuncios de desaceleración inflacionaria, es cómo proteger el salario real de los hogares que no tienen acceso al dólar ahorro ni a la lógica del minorista, sino apenas al resumen mensual del gas, la luz y la cuota del colegio.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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