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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Garbanzos con calamares: el guiso rápido que mejora de un día para otro

La cocina de mar y legumbres no exige horas de cocción ni técnica avanzada: con ingredientes de despensa y 20 minutos activos se obtiene un plato profundo, rendidor y pensado para llevar al trabajo.

Por Claudia GuitiánTurismo · · hace 36 d
Garbanzos con calamares: el guiso rápido que mejora de un día para otro

La combinación de legumbres con mariscos tiene larga tradición en la gastronomía de las costas del Mediterráneo y del Atlántico sur, aunque arrastra fama injustificada de elaborada. Con garbanzos ya cocidos en conserva y anillas de calamar al alcance de cualquier verdulería o pescadería, el tiempo activo frente a la hornalla baja de manera considerable sin resignar profundidad de sabor. La autora de la nota subraya que se trata de un cambio de enfoque: dejar de pensar en largas cocciones y empezar a confiar en la concentración del sofrito y en la calidad del caldo.

Sofrito, salteo y hervor breve: la secuencia del guiso

La base del plato es un sofrito clásico, construido con cebolla picada, ajo y tomate, trabajados a fuego medio hasta que el conjunto reduzca y quede bien concentrado. Sobre ese fondo se incorporan los calamares limpios y cortados en aros o en trozos irregulares, salteados apenas lo necesario para que tomen color por fuera y permanezcan tiernos por dentro. Luego entran los garbanzos escurridos y el caldo de pescado, que puede elaborarse en casa con espinas y cabezas o recurrir, sin desdoro, a una versión envasada en tetrabrik. El hervor final, de unos pocos minutos, cumple la tarea de unir los sabores y de integrar el líquido con las legumbres, hasta obtener un guiso corto, más cercano a un salteado húmedo que a una sopa tradicional.

Tarifas y horarios: cómo organizarlo en la semana

  • Tiempo activo en cocina: 20 minutos, sin contar el sofrito inicial.
  • Tiempo total estimado, con sofrito incluido: entre 25 y 30 minutos.
  • Porciones por receta estándar (500 g de garbanzos cocidos y 400 g de calamar): 4 platos abundantes.
  • Rendimiento al día siguiente: mejora en sabor; conservar en recipiente hermético en heladera hasta 48 horas.
  • Congelación: admite freezer hasta tres meses, aunque el calamar pierde algo de firmeza al descongelar.
  • Costo aproximado en supermercado de barrio porteño: entre 6.000 y 9.000 pesos por los ingredientes principales, variables según región y temporada del calamar.
  • Mejores días para cocinar: viernes o sábado por la noche, pensando en el almuerzo laboral del lunes.

Una ventaja práctica que la nota destaca es que el plato está mejor al día siguiente. Las legumbres absorben el caldo restante y los sabores se asientan, de modo que prepararlo la noche anterior y recalentarlo al mediodía se convierte en una estrategia válida para quienes llevan vianda al trabajo. Resiste bien en recipiente hermético y mantiene una textura correcta al calentarlo, ya sea en olla, en microondas o en sartén con unas cucharadas de caldo extra.

Sepia y chipirones: variantes del mismo guiso

El calamar no es el único cefalópodo que funciona en esta preparación. La sepia aporta una textura más firme y un sabor algo más pronunciado, y admite un salteado un poco más largo sin endurecerse. Los chipirones, por su tamaño reducido, se cocinan en menos tiempo y quedan tiernos siempre que no se pasen de calor, ya que su carne compacta se seca con facilidad. Las tres opciones —calamar, sepia y chipirón— conducen al mismo plato con matices distintos, y la elección depende del bolsillo y de lo que ofrezca la pescadería del día. Desde el punto de vista nutricional, la combinación de proteína vegetal de la legumbre con proteína magra del marisco y grasas muy moderadas ubica a este guiso entre las preparaciones más equilibradas del repertorio mediterráneo, adecuado para comidas de semana sin sobrecargar el organismo.

CG

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