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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Hinton eleva la alarma: la inteligencia artificial podría superar a la humanidad antes de 2055

El padre del aprendizaje profundo asigna entre un 10 % y un 20 % de probabilidades a un escenario de extinción y reclama tratados internacionales con fuerza vinculante para ordenar el desarrollo de los modelos más avanzados.

Por Claudia GuitiánTurismo · · hace 38 d
Hinton eleva la alarma: la inteligencia artificial podría superar a la humanidad antes de 2055

Geoffrey Hinton, el científico británico-canadiense al que se le reconocen los fundamentos técnicos del aprendizaje profundo, volvió a instalar el debate sobre los riesgos existenciales de la inteligencia artificial en el centro de la escena pública. A sus 78 años, el investigador que abandonó su puesto en Google en 2023 para poder expresarse sin ataduras corporativas aseguró que existe entre un 10 % y un 20 % de posibilidades de que una inteligencia superinteligente provoque la extinción de la especie humana dentro de un horizonte de treinta años, es decir, antes de 2055.

La advertencia llega desde Londres, donde Hinton desarrolla su labor actual, y se proyecta hacia los principales polos tecnológicos del planeta. El científico sostuvo que el punto ciego más grave que enfrenta la civilización es no haberse topado nunca con entidades más inteligentes que ella misma, y que esa asimetría inédita obliga a replantear los marcos de convivencia con la tecnología.

Una velocidad que desbordó las previsiones

El propio Hinton reconoció que las cifras que maneja hoy lo sorprenden. Hace una década, sus proyecciones sobre el ritmo de avance de los modelos eran sensiblemente más optimistas; el salto registrado en los últimos años superó sus propios cálculos y lo llevó a corregir al alza la estimación de riesgo. La velocidad de desarrollo, señaló, es la variable que más pesa en el rango que difundió.

Para graficar el problema, el investigador recurrió a una analogía de manual: comparar la innovación tecnológica con el acelerador de un automóvil. Así como un vehículo sin volante se vuelve más peligroso a mayor velocidad, la ausencia de marcos regulatorios globales transforma cada salto técnico en un riesgo adicional. La regulación estatal y los acuerdos internacionales serían, en su esquema, el mecanismo de dirección.

Los modelos ya comprenden, no solo calculan

Un eje central de su planteo es la naturaleza de los grandes modelos de lenguaje. Hinton sostuvo que los sistemas más avanzados dejaron de limitarse a identificar patrones estadísticos en volúmenes masivos de texto y que, en la práctica, comprenden conceptos semánticos y abstractos. Esa distinción, explicó, cambia la categoría del riesgo: ya no se trataría de herramientas sofisticadas de predicción, sino de entidades que procesan significados.

El científico rechazó además el argumento de quienes piden moderar la regulación para no quedar en desventaja frente a potencias rivales. A su criterio, confiar en la autorregulación del mercado ante una amenaza de esa magnitud constituye un error estratégico, y la competencia geopolítica no puede convertirse en justificación válida para postergar la construcción de leyes globales con capacidad efectiva de fiscalización.

Los puntos centrales que dejó Hinton

  • Probabilidad de extinción por superinteligencia estimada entre el 10 % y el 20 % en un horizonte de treinta años.
  • La velocidad de desarrollo superó las proyecciones que él mismo manejaba hace una década.
  • Los modelos de lenguaje más avanzados comprenden significados, no solo patrones estadísticos.
  • Plantea la necesidad de regulación estatal urgente y tratados internacionales con fuerza vinculante.
  • Rechaza la autorregulación del mercado y la idea de relajar normas por presión geopolítica.
  • Advierte que la ventana para fijar la orientación ética de los sistemas se reduce con cada salto técnico.

La intervención de Hinton se suma a una serie de pronunciamientos crecientes dentro de la comunidad técnica que piden coordinar respuestas antes de que los modelos alcancen niveles de autonomía hoy difíciles de estimar. Para los lectores que deseen profundizar, las declaraciones completas pueden consultarse a través de los principales medios especializados en inteligencia artificial y en los canales oficiales de las universidades con las que el investigador mantiene vínculos académicos.

CG

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