Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Huawei redobla la apuesta con una tablet que se acerca al papel y corre juegos pesados sin despeinarse

La MatePad Pro Max llega con un panel OLED 3K de 13,2 pulgadas, un grabado nanométrico que promete borrar reflejos y un set de seis altavoces. En pruebas con Genshin Impact, Honkai: Star Rail y Asphalt Legends mantuvo 60 fotogramas por segundo de forma estable, aunque el chip Kirin queda un escalón debajo de los procesadores más extremos del segmento gamer.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 41 d
Huawei redobla la apuesta con una tablet que se acerca al papel y corre juegos pesados sin despeinarse

Yo todavía recuerdo la primera tablet china que probé hace más de una década, un armatoste plástico con pantalla lavada y un sistema operativo que se colgaba cada vez que uno intentaba abrir dos aplicaciones a la vez. Por eso, cuando me llegó a la mesa la MatePad Pro Max de Huawei, lo primero que hice fue desconfiar: desconfié del marketing, del brillo anunciado y, sobre todo, de esos 60 fotogramas por segundo sostenidos que la marca prometía en juegos que suelen ser una trampa para cualquier dispositivo móvil. La sorpresa fue comprobar que, al menos en el papel y en las pruebas de referencia, el equipo no exageraba.

Una pantalla que se siente como papel y se ve como cine

El cuerpo mide 289 por 196 milímetros, pesa 509 gramos y tiene apenas 4,7 milímetros de grosor, dimensiones que la ubican en el terreno de las notebooks ultrafinas más que en el de las tablets tradicionales. El panel es un OLED flexible de 13,2 pulgadas con resolución 3.000 por 2.000 píxeles, una cifra que la propia Huawei engloba dentro de la categoría 3K. El brillo llega hasta 1.600 nits y la relación de contraste declarada es de 2.000.000 a 1, un valor que, en la práctica, se traduce en negros profundos y en una lectura más cómoda tanto de escenas oscuras de videojuegos como de contenido en HDR.

  • Grabado nanométrico PaperMatte sobre el cristal para dispersar la luz y eliminar reflejos directos.
  • Tacto rugoso que reduce la fatiga visual en sesiones largas y mejora el deslizamiento del lápiz.
  • Compatibilidad con el M-Pencil Pro, con latencia imperceptible y trazo que se siente cercano al papel.
  • Brillo máximo de 1.600 nits y contraste 2.000.000:1, propios de un OLED de gama alta.
  • Resolución 3.000 x 2.000 píxeles en 13,2 pulgadas: densidad suficiente para edición y lectura prolongada.

Rendimiento: chip solvente, aunque no extremo

En el corazón del equipo late un HiSilicon Kirin de ocho núcleos acompañado por 12 GB de memoria RAM. En Geekbench 7, el dispositivo marcó 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo, cifras razonables para un producto de esta categoría. En la API gráfica Vulkan el registro fue de 2.565 puntos, un número adecuado para el gaming móvil estándar, aunque queda un escalón por debajo de los procesadores que están diseñados pensando exclusivamente en el alto rendimiento gráfico, como ocurre con varios chips de Qualcomm orientados al segmento gamer más extremo.

60 fps estables en tres de los juegos más demandantes

Lo más interesante, a mi entender, fue lo que pasó cuando la tablet se enfrentó a tres títulos exigentes. En Genshin Impact, con la calidad gráfica en Muy Alta, el equipo sostuvo 60 fotogramas por segundo sin caídas ni tropiezos. En Honkai: Star Rail, con ajustes altos, la media también quedó en 60 fps, con descensos puntuales sólo en las animaciones de las habilidades especiales durante combates con muchos personajes en pantalla. Y en Asphalt Legends, configurado al máximo, los 60 cuadros por segundo se mantuvieron como una constante. Para quienes vivimos del gaming móvil, esos números no son menores: significan que la tablet no se va a transformar en una losa caliente a los veinte minutos de uso.

Sonido, batería y conectividad: el resto del paquete

El sistema de audio suma seis altavoces distribuidos, con un volumen considerable y una distorsión muy baja en frecuencias altas, algo que se nota tanto en juegos como en películas. La batería es de 10.400 mAh, con carga rápida de hasta 66 vatios, una combinación que apunta a varias horas de uso intensivo sin tener que estar atado al enchufe. En el capítulo fotográfico, la cámara principal es de 50 megapíxeles con grabación en 4K, mientras que la frontal queda en 12 megapíxeles, suficiente para videollamadas en condiciones de buena luz. La conectividad incluye un puerto USB 3.1, que permite transferencias rápidas y la conexión de periféricos.

Como creo que quedó claro a lo largo de esta columna, la MatePad Pro Max no es sólo una pantalla bonita: es una herramienta concreta para jugar, dibujar y consumir contenido sin los sobresaltos habituales del hardware chino de hace unos años. La pregunta que sigue abierta, y que el Estado todavía no resolvió en la Argentina, es cuándo y cómo estos equipos van a ingresar de forma regular al país, a qué precio van a llegar a las góndolas locales y si la garantía oficial acompañada por un servicio técnico que esté a la altura de un dispositivo de gama alta como el que Huawei acaba de presentar. Porque de nada sirve tener entre manos una tablet que corre Genshin Impact a 60 fps si después no hay a quién reclamarle cuando algo falla.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

Te puede interesar