Interface, el anillo que lleva cinco asistentes de inteligencia artificial en el dedo y sale a 99 dólares
El dispositivo de Natura conecta a Muse, Claude, ChatGPT, Grok e Instinct desde un botón físico; también mide frecuencia cardíaca y sueño, aunque la empresa aún no informó qué métricas están validadas y abre reservas en noviembre
La mañana en Buenos Aires arrancó con una garúa fina que se pega a los alambrados y obliga a revisar el cuadro de la camioneta antes de salir, y mientras esperaba que el termómetro subiera un par de grados recordé una de esas noticias que parecen llegar del futuro: un anillo inteligente de apenas unos gramos, capaz de conectarse con hasta cinco asistentes de inteligencia artificial con apretar un solo botón, sale al mercado a 99 dólares y se reserva desde noviembre.
El producto se llama Interface y lo fabrica Natura, una compañía que apuesta a que el anillo se convierta en el nuevo punto de contacto entre las personas y la tecnología, por encima del teléfono o del reloj. La idea es directa: se coloca en un dedo, se presiona el botón lateral, se dicta un pedido en voz alta y se suelta para enviarlo; la respuesta llega luego por los auriculares, por una notificación en el iPhone o dentro de la aplicación propia, sin necesidad de abrir ni tocar la pantalla del celular.
Cinco modelos de IA bajo un mismo dispositivo
Lo que diferencia a Interface de otros anillos inteligentes que ya circulan en el mercado es, justamente, la posibilidad de saltar entre varios agentes de inteligencia artificial según la tarea que el usuario quiera resolver. Desde la configuración inicial se puede elegir entre Muse de Meta, Instinct, Grok Bot de xAI, Claude de Anthropic y ChatGPT de OpenAI, y asignar cada uno a un tipo de consulta o de pedido, desde redactar un mensaje hasta reservar un restaurante o pedir un remise.
“El principal punto de contacto entre las personas y la tecnología va a ser el anillo”Carlo Edoardo Ferraris, fundador de Natura
Salud, batería y precio: lo que la empresa ya dijo y lo que todavía falta
- Métricas de salud que registra: frecuencia cardíaca, variabilidad del ritmo cardíaco, fases del sueño, actividad física y temperatura de la piel.
- Autonomía de batería: entre seis y doce días, según el uso.
- Precio de lanzamiento: 99 dólares, con una suba prevista una vez que el producto gane usuarios.
- Suscripción: entre 9 dólares mensuales, tras un período gratuito de tres a seis meses.
- Funciones pendientes de validación definitiva: la empresa aún no aclaró cuáles de las métricas de salud están plenamente certificadas ni publicó las especificaciones finales.
- Reservas: se habilitarán el mes próximo, con pago confirmado antes del cierre de la preorden.
- Lanzamiento comercial: diciembre o enero próximos.
Ferraris, fundador de Natura, describió al anillo como una combinación de seguimiento de salud, comunicación entre agentes, grabación de reuniones y memoria externa, todo comprimido en un formato muy reducido. La compañía reconoció que el costo de fabricación es comparable al de los anillos de Oura y Samsung, y que el precio de 99 dólares apunta a bajar la barrera de entrada para sumar usuarios rápido, antes de quedar sujeto a la lógica de cualquier suscripción.
El dispositivo se medirá con Oura, Ultrahuman y RingConn en el segmento de anillos orientados a la salud, y con Pebble en el de voz y asistentes. Natura tiene previsto mostrar Interface en un evento en San Francisco el 9 de noviembre, donde también podría despejar algunas de las dudas que hoy pesan sobre el producto.
Porque, del anuncio al mostrador, todavía hay un tramo importante sin resolver: la empresa no informó qué funciones de salud están plenamente validadas, qué precisión real tienen las mediciones respecto de un reloj o un pulsómetro médico, ni cómo se protegerán los datos que registre un dispositivo que escucha comandos de voz y conversa con cinco inteligencias artificiales a la vez. Interface promete borrar al teléfono del medio, pero antes de que eso ocurra, el Estado y los propios fabricantes deberán explicar con claridad quién custodia esa información y bajo qué reglas se la puede cruzar.
Y mientras esas respuestas llegan, en el surco y en la góndola la discusión de fondo sigue siendo la misma: si tiene sentido llevar un asistente de inteligencia artificial en el dedo o si, por ahora, alcanza con sacarlo del bolsillo.
