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La Conciergerie: catorce siglos de historia atados a un muelle del Sena

El palacio que pasó de residencia real a cárcel revolucionaria conserva hoy sus salas góticas y la huella de María Antonieta, y se visita desde hace décadas como monumento nacional en el primer arrondissement de París.

Por Maximiliano CondoríMinería y ambiente · · hace 3 d
La Conciergerie: catorce siglos de historia atados a un muelle del Sena

Unas 13 euros cuesta hoy la entrada general a la Conciergerie de París, según la información oficial del monumento, con acceso gratuito el primer domingo de cada mes, una tarifa que permite recorrer uno de los conjuntos góticos civiles más antiguos de Europa, enclavado en el muelle del Reloj, dentro del primer arrondissement de la capital francesa, sobre la isla de la Cité, a orillas del río Sena.

El edificio, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO (organismo de Naciones Unidas encargado de la protección del patrimonio cultural), funciona como museo desde principios del siglo XX, aunque su origen se remonta al siglo XIII, cuando el rey Felipe IV, conocido como Felipe el Hermoso, que gobernó Francia entre 1285 y 1314, convirtió el antiguo Palacio de la Cité en sede del archivo real e impulsó la construcción de las grandes salas que todavía se conservan, entre ellas la Sala de los Guardias (Salle des Gardes) y la sala gótica conocida como Salle des Gens d'Armes.

De palacio real a prisión

Hacia el siglo XV, la monarquía dejó de habitar el palacio, aunque conservó allí funciones administrativas, y el rey designó a un conserje para administrar parte del edificio, figura de la que deriva el nombre actual del conjunto, según explican los manuales de historia del monumento. Con el paso del tiempo, la construcción empezó a funcionar como prisión, uso que se extendió durante los siglos siguientes y que incluyó a figuras como el conde de Montgomery (1574), el asesino de Enrique IV, Ravaillac (1610), la envenenadora marquesa de Brinvilliers (1676) y el ladrón Cartouche (1721).

La Revolución Francesa le dio al edificio su capítulo más recordado: a partir de 1793, con la llamada ley de sospechosos, los detenidos de toda la ciudad fueron trasladados allí para ser juzgados por el tribunal revolucionario (tribunal excepcional creado por la Convención Nacional para juzgar sin apelación a los considerados enemigos de la República), y el lugar fue apodado la antesala de la muerte, ya que, según los registros históricos, alrededor de 600 prisioneros murieron hacinados antes de llegar a juicio, en condiciones sanitarias que las fuentes de la época describen como extremadamente precarias.

Por esas celdas pasaron, además, dos figuras centrales del proceso revolucionario: el abogado Georges Danton, una de las voces más reconocidas de la Convención, y Maximilien Robespierre, cuyo recorrido por el edificio culminó con su ejecución sin juicio previo en 1794, en el contexto del llamado período del Terror (etapa de la Revolución Francesa comprendida entre 1793 y 1794, marcada por la aplicación sistemática de la pena de muerte).

María Antonieta: los últimos meses

La prisionera más célebre del lugar fue, sin embargo, la reina María Antonieta, esposa de Luis XVI y reina de Francia desde 1774 hasta la caída de la monarquía. En agosto de 1793 fue trasladada desde la prisión del Temple (fortaleza parisina utilizada como cárcel real durante la Revolución) a la Conciergerie, donde permaneció algo más de dos meses hasta su condena. En octubre de ese año fue juzgada por alta traición (delito: traicionar al Estado propio, castigado con la pena máxima) y ejecutada en la plaza de la Revolución, actual plaza de la Concordia, mediante guillotina (aparato de ejecución formado por una cuchilla vertical que cae sobre el cuello del condenado).

La celda donde pasó sus últimos días fue transformada décadas después en una pequeña capilla, conocida como la chapelle expiatoire, que puede visitarse hoy junto a una selección de objetos personales, entre ellos cartas y elementos de uso cotidiano que el museo exhibe como parte del recorrido. La Conciergerie conserva también los calabozos originales y los pasillos por donde circulaban los prisioneros hacia el tribunal, trazados que forman parte del circuito guiado.

  • Conde de Montgomery (1574), noble francés que participó en un torneo mortal contra Enrique II.
  • Ravaillac (1610), autor del asesinato del rey Enrique IV.
  • Marquesa de Brinvilliers (1676), envenenadora juzgada en uno de los affaires (casos judiciales) más seguidos del siglo XVII francés.
  • Cartouche (1721), jefe de una banda de ladrones que operaba en París.

El recorrido por la Conciergerie permite atravesar las salas góticas del siglo XIV, recorrer los calabozos donde se alojó María Antonieta y observar los espacios que sirvieron de tribunales durante la Revolución, en un conjunto edilicio que reúne funciones administrativas, judiciales y penales dentro de un mismo perímetro amurallado. La administración del monumento, dependiente del Centro de Monumentos Nacionales de Francia, no respondió a este portal de noticias sobre la cantidad exacta de visitantes anuales ni sobre el estado actual de las obras de restauración que, según reportes de prensa europeos de los últimos años, se realizan en sectores puntuales del edificio.

MC
Maximiliano CondoríMinería y ambiente

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