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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La deuda que pesa más en las jóvenes: casi cuatro de cada diez mujeres menores de 25 años no pueden pagar lo que deben

Un relevamiento nacional muestra que la morosidad financiera se concentra en las más jóvenes, con tasas que duplican el promedio general y montos que en algunos municipios bonaerenses superan los tres millones de pesos.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 36 d
La deuda que pesa más en las jóvenes: casi cuatro de cada diez mujeres menores de 25 años no pueden pagar lo que deben

Cuando los termómetros empiezan a marcar el pulso de un verano que se hace esperar, hay otros indicadores que también hablan del estado de cosas en la Argentina, y que no dependen del clima. Uno de ellos es el Mapa de la Deuda que acaba de difundir el Centro de Estudios de la Ciudad: a julio de 2025, las mujeres de hasta 25 años son el segmento más golpeado por la morosidad en todo el sistema financiero. La tasa para ese grupo alcanza el 38,25%, casi el doble del promedio nacional, que se ubica en 17,94%. De cada diez jóvenes con deudas activas, casi cuatro no logran cumplir con sus obligaciones.

El universo bajo análisis es concreto: 784.172 mujeres de esa franja etaria mantienen deudas activas en bancos, tarjetas y entidades financieras, y de ese total 311.087 registran atrasos en sus pagos. La deuda promedio de todo el grupo ronda los 1.020.000 pesos, pero entre quienes ya están en mora el número desciende a 987.660, lo que muestra que, en este segmento, las deudas más chicas son también las más difíciles de sostener mes a mes.

Un mapa provincial que no es parejo

  • San Luis lidera el ranking con 46,35% de morosidad en el segmento.
  • Chaco sigue con 43,73% y Catamarca con 42,83%.
  • San Juan alcanza 42,29%; La Rioja y Corrientes empatan en 41,94%.
  • Santa Cruz registra 41,67% y la provincia de Buenos Aires 40,47%.
  • Chubut se ubica en 39,95%, apenas por debajo del promedio del grupo.
  • En el otro extremo, Neuquén muestra la tasa más baja del país, con 30,03%, y La Pampa la siguiente, con 31,65%.

Los varones de la misma edad no la pasan mucho mejor, aunque algo mejor: su morosidad llega al 37,1% a nivel nacional, apenas un punto por debajo de las mujeres. En las franjas etarias superiores los porcentajes caen de manera marcada, lo que confirma que el fenómeno tiene cara joven y, sobre todo, cara de mujer joven.

Adentro de la provincia de Buenos Aires, el cuadro se vuelve todavía más desigual. Hay partidos donde la situación es extrema: Pila alcanza 65,18% de morosidad, General Lavalle 63,53% y Castelli 62,06%. Se trata en general de municipios chicos, donde unos pocos casos bastan para inflar el porcentaje, pero el dato más llamativo pasa por los montos: en Pila, la deuda promedio de estas jóvenes trepa a 1.750.000 pesos, casi el doble de la media nacional del grupo, y en Castelli la deuda en mora promedio llega a 3.380.000 pesos, un número que llama la atención en cualquier contexto.

En términos agregados, la deuda en mora de esas 311.087 mujeres suma 307.248 millones de pesos, una cifra que representa apenas el 1,78% de la mora total del sistema financiero argentino, que en julio alcanzó los 17,23 billones. Es decir, el segmento tiene alta incidencia relativa pero poco peso en el volumen general de los incumplimientos. Aun así, la fotografía de género y de edad es lo suficientemente nítida como para encender alertas.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Porque detrás de cada porcentaje hay una chica que arrancó su vida financiera con una tarjeta, con un préstamo personal o con un plan de pagos, y que hoy no llega a fin de mes. Lo dicen los números, pero también lo dice cualquier recorrida por los pueblos del interior: cuando la inflación desborda los ingresos y el empleo formal no termina de llegar, la primera en caer es la deuda chica, la que se toma para estudiar, para moverse o para empezar un proyecto. Los datos del Centro de Estudios de la Ciudad dejan al descubierto una deuda que no se mide sólo en pesos, sino también en desigualdad de oportunidades, y por ahora no hay política pública específica que contenga a este grupo que, desde el primer crédito hasta la última cuota, sigue siendo el más vulnerable del sistema.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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