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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La dieta nórdica ganó terreno en la mesa de los suecos y la mortalidad cedió unos puntos en 24 años

Un relevamiento sobre más de 64 mil adultos en Suecia sugiere que un patrón basado en vegetales, cereales integrales y pescado se asocia con una mortalidad más baja, aunque los propios autores piden leer los números con cuidado y aclaran que no hubo diferencias claras en las complicaciones hepáticas graves.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 7 d
La dieta nórdica ganó terreno en la mesa de los suecos y la mortalidad cedió unos puntos en 24 años

Acá arriba, del otro lado del mundo, en pueblos donde la luz dura poco en invierno y el frío pega sin pausa, una investigación danesa-sueca buscó abrir la heladera de los vecinos y mirar qué hay adentro. El sol, cuando aparece, cae bajo sobre los fiordos y sobre los campos de centeno, y esa misma tierra está dando vuelta una idea que ya cruza fronteras: comer como recomiendan los nórdicos, o por lo menos acercarse a ese modelo, parece sumar años a la vida, aunque la promesa todavía tiene zonas grises que los propios científicos se encargan de marcar.

El estudio, encabezado por las universidades de Aarhus y Upsala, siguió durante 24 años a 64.406 adultos suecos de mediana y avanzada edad, con información relevada entre 1997 y 2019. La apuesta fue comparar tres escenarios hipotéticos: una adhesión estricta a la llamada dieta nórdica saludable, las Recomendaciones Nórdicas de Nutrición de 2023 y un escenario sin intervención alimentaria específica. Para el primer caso, el riesgo estimado de muerte por cualquier causa fue un 4 por ciento menor que bajo las recomendaciones nórdicas de 2023; frente al escenario sin pauta concreta, la diferencia llegó al 6 por ciento.

Qué se pone en el plato cuando se sigue la pauta nórdica

  • Cereales integrales como avena, centeno o pan integral en reemplazo de los refinados.
  • Legumbres y verduras como base de las comidas, aprovechando productos de estación.
  • Pescado incorporado con regularidad, siempre que el presupuesto y la oferta lo permitan.
  • Frutos secos y cantidades moderadas de aceites vegetales, como el de canola, entre otras opciones.
  • Reducción de carnes procesadas, ultraprocesados, azúcares añadidos, manteca y bollería industrial.

La cocina nórdica en su versión clásica apela al centeno, las manzanas, las peras, las bayas, las coles, las zanahorias y las remolachas, pero el estudio insiste en que la idea puede adaptarse a los alimentos locales y al bolsillo de cada familia. En la Argentina, eso puede traducirse en un tupper con lentejas y verduras de estación, un budín de avena o un filete de merluza al horno en lugar de milanesa con papas fritas, sin necesidad de embarcarse en una compra en una importadora.

Por qué los números hay que leerlos con calma

Los propios autores aclaran que no se trata de un ensayo clínico donde se asignó una dieta a un grupo y otra a otro. Se usó un método estadístico que estima qué habría ocurrido bajo distintos supuestos, y esos cálculos dependen de que no haya factores relevantes que queden fuera de la medición. Además, el objetivo principal era evaluar complicaciones hepáticas graves, y en ese punto la diferencia observada no fue estadísticamente significativa. Es decir, la mortalidad total mostró una señal a favor, pero el hígado no zanjó la discusión.

“La comparación estadística es útil para generar hipótesis, pero no prueba que cambiar la dieta prolongue la vida por sí sola.”Nota editorial basada en el resumen del estudio

A la hora de llevar estos hallazgos a la mesa, los especialistas consultados suelen repetir una idea que acá arriba, en pueblos chicos del norte, también se escucha en la fila del almacén: la cocina se mejora con lo que hay en la chacra, sin copiar recetas lejanas palabra por palabra. Subir el consumo de vegetales, sumar legumbres, elegir cereales integrales y aceitar con aceites vegetales es un punto de partida razonable y accesible, siempre dentro de lo que permita cada bolsillo.

Como le dijo a este portal Ernesto, vecino de una localidad rural sueca consultado sobre el estudio, a la hora de la verdad la mejor dieta es la que uno puede mantener sin pasarse de presupuesto y sin perderle el gusto a la comida cotidiana. Esa frase, simple y de sentido común, resume mejor que cualquier cuadro estadístico el modo en que la ciencia termina encontrando la vereda de la gente.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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