La fecha del resumen se mueve: cómo hacer para que la tarjeta de crédito respire al ritmo del sueldo
Una gestión sencilla que muchos usuarios desconocen. Cambiar el cierre y el vencimiento del plástico puede evitar intereses por pagar tarde y ordenar el presupuesto mensual sin sobresaltos.
Una mañana cualquiera de viernes, con ese sol tibio que se cuela por la ventana del home banking, me puse a revolver entre las opciones de mi tarjeta de crédito y terminé descubriendo algo que llevaba años sin chequear: la fecha de cierre y la de vencimiento se pueden mover. No es un trámite exótico ni requiere un viaje a la sucursal: alcanza con entrar al sitio o a la aplicación del banco, ubicarse en el apartado de tarjetas y buscar, dentro de los ajustes, la opción para modificar el cierre y el vencimiento. Esa pequeña gestión, que parece menor, es la que vuelve a acomodar el calendario de pagos al ritmo en que efectivamente entra la plata del sueldo a la cuenta.
Antes de pedir el cambio, lo que conviene hacer -y se lo digo a quien esté leyendo estas líneas con el café en la mano- es revisar el estado actual del plástico. Allí figuran la fecha de cierre del período, el día de vencimiento del resumen, el saldo en pesos, los consumos a pagar en dólares y el monto mínimo de la liquidación. Tener esos números a la vista permite tomar la decisión sin improvisar y, sobre todo, saber cuánto se va a deber y cuándo hay que poner la plata.
Mínimo, no es sinónimo de cero esfuerzo
Hay una confusión que aparece una y otra vez en la mesa de cualquier familia: pensar que pagar el mínimo es, en la práctica, no pagar nada. El mínimo es el importe más bajo que puede abonarse cada mes para mantener la tarjeta al día, sin que quede registrada como atraso ni se bloquee el plástico por falta de pago. Ahora bien, la parte del resumen que queda sin cancelar se financia con intereses, y cuando esa modalidad se repite mes tras mes la deuda crece y, con ella, los costos. Por eso ajustar el vencimiento, de manera que coincida con el cobro del sueldo, termina siendo una herramienta más útil que el atajo del pago mínimo: alivia el presupuesto sin dejar un saldo que después muerde fuerte.
- Revisar el resumen y anotar la fecha de cierre y de vencimiento actuales, junto con el saldo y el mínimo a pagar.
- Entrar al home banking o a la app del banco y ubicar el apartado de la tarjeta sobre la que se quiere operar.
- Buscar dentro de los ajustes la opción para modificar el cierre y el vencimiento y elegir entre las fechas o semanas que ofrezca el sistema.
- Si la opción no aparece en los canales digitales, comunicarse con el centro de atención telefónica de la entidad para canalizar el pedido de forma personalizada.
- Confirmar el cambio y verificar en el próximo resumen que la nueva fecha haya quedado registrada correctamente antes del primer pago bajo esa modalidad.
Porque cada banco organiza ese menú a su manera -algunos lo dejan visible a dos clics, otros lo esconden en un submenú de configuración-, cuando la función no figura entre las opciones virtuales el pedido debe canalizarse mediante la atención personalizada de la entidad, algo que, según la compañía, puede requerir una comunicación con su centro de atención telefónica. Esa es la única instancia en la que hoy, en Argentina, el usuario queda dependiendo de un contestador o de la paciencia de un operador para mover una fecha que, en los hechos, debería poder ajustarse como se ajusta la alarma del celular.
Mientras tanto, y acá aparece lo que todavía el Estado no resolvió, el hecho de que cada entidad defina a su criterio si habilita la gestión online, por teléfono, en sucursal o apenas en alguna de esas modalidades deja a millones de usuarios dependiendo de los canales que a cada banco le convenga ofrecer. Acomodar el vencimiento de la tarjeta de crédito al momento en que se cobra el sueldo es un derecho básico del consumidor financiero; sin embargo, en la práctica, terminar de exercisedlo sigue siendo una carrera de obstáculos discrecionales, banco por banco, que la regulación todavía no se dignó a estandarizar de una vez.
