La Feria del Libro de Neuquén se despide con estantes llenos y precios para todos los bolsillos
Acá arriba, en Neuquén, el sol de la tarde cae sobre dos globas blancas que parecen infladas por el viento mismo de la Patagonia. Ahí adentro, entre mesas de madera y lomos de libros apilados, se escucha el murmullo clásico de alguien que pasa las hojas con cuidado, como si tuviera entre las manos algo más que un objeto. La Feria Internacional del Libro Neuquén 2026 transita sus últimos días y, para los que todavía no se acercaron, queda un fin de semana entero para perderse entre los stands, leer una poesía en voz alta o simplemente mirar el techo de lona mientras afuera sopla el aire frío del oeste.
La propuesta, que se extiende a lo largo de diez días, reúne en sus dos globas a libreros llegados de distintos puntos del país. Eso significa que un visitante puede encontrar desde las novedades editoriales más comentadas del momento hasta publicaciones de autores patagónicos que difícilmente aparezcan en las grandes cadenas. La oferta es amplia, y la idea, según me contaron mientras recorría el lugar, es que cada persona arme su jornada como le parezca: se sienta con un café y un libro recién comprado, otros prefieren ir directo a la primera presentación.
Un rango de valores para todos los presupuestos
Antes de lanzarse a recorrer los puestos conviene tener una idea del dinero que uno está dispuesto a gastar, porque la diferencia entre un título y otro es enorme. Hay libros que se consiguen desde 2.000 pesos, ideales para quien quiere un regalo chico o una lectura rápida, y también hay volúmenes más exclusivos que superan los 70.000 pesos, pensados para coleccionistas o para quienes buscan una edición especial. Esa amplitud de precios es, en sí misma, una invitación: la feria no es un lugar al que se va solamente a mirar, sino un espacio donde efectivamente se puede volver a casa con un libro bajo el brazo.
Entre los stands conviven tres mundos que vale la pena distinguir. Por un lado, la literatura infantil, con títulos pensados para los más chicos y para compartir en familia. Por otro, las novedades editoriales que llegaron en los últimos meses a las mesas de los libreros. Y, finalmente, los textos de autores patagónicos, una de las secciones más celebradas por quienes viven en la región y quieren leer lo que se escribe acá, con sus paisajes, sus historias y sus modos de nombrar el mundo.
Cómo armar el recorrido según lo que uno busca
- Si el objetivo es comprar un libro puntual: conviene llegar con el nombre del título o del autor escrito, porque la variedad de puestos puede marear y uno termina comprando tres cosas que no tenía planeadas.
- Si la idea es descubrir autores patagónicos: hay que preguntar directamente en cada stand, ya que muchas veces esas publicaciones no están exhibidas en la entrada sino mezcladas con otras.
- Si se va con chicos: lo mejor es combinar la recorrida por los stands infantiles con los juegos educativos que ofrece la feria, para que la visita no se agote en mirar vitrinas.
- Si lo que se busca es una experiencia cultural completa: conviene revisar la grilla de charlas, lecturas en vivo y presentaciones, porque muchas actividades requieren inscripción previa o tienen cupos limitados.
Más allá de los libros, la feria ofrece un menú variado de actividades para estirar la salida. Durante estos días hubo charlas con escritores, presentaciones de obras y lecturas en vivo, pero también espectáculos musicales y experiencias inmersivas que llevan al visitante por otros andariveles. A eso se suma la gastronomía, que siempre es un imán para las familias, y los juegos educativos pensados para distintas edades, que permiten que un padre termine la tarde leyendo un poema mientras el hijo participa de un taller en otra globa.
Una salida para combinar libros, música y algo para comer
Lo interesante de esta feria, me decía mientras caminábamos entre los pasillos Marta, una vecina de Centenario que vino con su nieto de siete años, es que no te obliga a elegir. «Yo vine por un libro de cocina que me recomendaron, pero terminé quedándome porque mi nieto se enganchó con un juego de matemática y yo me quedé escuchando a una poeta que nunca había leído», me contó, mientras acomodaba una bolsa con tres libros y una mochila llena de papeles con dibujos que el chico había hecho en uno de los talleres. Para ella, la feria es eso: «un lugar donde uno viene por una cosa y se va con cinco». Y la verdad es que, caminando entre los stands, uno termina dándole la razón.
La Feria Internacional del Libro Neuquén 2026 seguirá abierta durante el último fin de semana de actividad, con sus dos globas listas para recibir a quienes todavía no se dieron una vuelta. La combinación de libros desde 2.000 pesos, autores patagónicos, actividades para chicos y propuestas musicales hace que valga la pena reservar un rato largo, aunque sea para perderse un rato entre los lomos y volver a casa con una novela bajo el brazo y, de paso, alguna recomendación nueva para el café de la tarde.
