La Feria del Libro de Neuquén se pasa al cine y se sumerge en la escritura, en su tercer día
El predio cercano al Museo Nacional de Bellas Artes recibe este miércoles un laboratorio, proyecciones de género patagónico, relatos y poesía. Las autoridades calculan que ya pasaron unas 115.000 personas por el encuentro.
Acá arriba, en Neuquén, el sol pega fuerte sobre el asfalto del predio montado a la vuelta del Museo Nacional de Bellas Artes, y la gente se acomoda como puede entre los stands para escapar del viento que, tarde o temprano, siempre termina bajando desde el río. Es el tercer día de la Feria Internacional del Libro y la movida no afloja: las autoridades calculan que hasta la tarde del martes unas 15.000 personas habían pasado por la feria en estos primeros días, con un promedio de alrededor de 6.000 libros vendidos por jornada, un número que, dicen los propios organizadores, los dejó conformes por la respuesta del público en la calle.
Para este 16 de septiembre, la programación se las trae, porque combina propuestas que van desde la escritura más íntima hasta el cruce con el cine, pasando por la poesía, los testimonios y la biografía de una figura clave de la Patagonia. Como me contaba ayer a la tarde Marta, de Plottier, mientras esperaba el colectivo en la parada de la calle Mitre: «Yo vengo todos los años, pero este me tienecontento, porque hay de todo, hasta para los gurises que les gusta el cine del oeste». Esa sensación de variedad es la que también repiten las autoridades municipales cuando hacen el balance parcial.
Un laboratorio para escribir y un cruce con el cine patagónico
Una de las actividades fuertes de la jornada es el laboratorio de escritura «Vuela el pez», a cargo de Mariana Rizzuto, pensado para quienes quieren animarse a poner sus historias en papel. En paralelo, la propuesta que más llamó mi atención, y que le da a la tarde un aire cinematográfico, es «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», un encuentro que recorre el género del oeste a partir de la poesía de Juan Pablo Caramellino y suma proyecciones de cortometrajes dirigidos por Ezequiel López, una combinación poco habitual en este tipo de ferias.
Relatos, poesía, testimonios y la biografía de Berbel
- Sol Buschiazzo presenta «Un lugar de Sol», un libro donde se cruzan relatos y prosa poética, en una de las salas del predio.
- El grupo literario Plumas azules acerca su antología «Desatando sueños», fruto del trabajo colectivo de varios escritores neuquinos.
- El proyecto «Borges y su literatura», de SADE Filial Neuquén, vuelve a meterse con la obra del autor de «El Aleph» para repasar su influencia en las nuevas generaciones.
- Cecilia Rayén Guerrero Dewey presenta «Berbel: el latido de la Patagonia», la biografía de una de las figuras emblemáticas de la región.
- Santiago Emanuel Ocampos expone «La gira de los Barrios», una crónica sobre el recorrido por distintos barrios de la zona.
- Julia Marisa Esther Stagnaro comparte «Rompiendo las cadenas de la fibromialgia», un relato testimonial sobre la convivencia con esa enfermedad.
La feria cuenta con tres auditorios montados especialmente para las presentaciones, según me confirmó la secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini. Uno de ellos, me explicó, está reservado de manera específica para los autores locales y regionales, para que tengan su lugar propio a la hora de mostrar sus libros. A eso se suma un estand destinado a los escritores independientes, un detalle que a esta altura parece menor pero que cambia mucho la recorrida, porque le abre la puerta a publicaciones que, de otra manera, no tendrían un espacio en una feria tan grande.
La programación todavía tiene cuerda para rato. Pasqualini adelantó que en los próximos días van a pasar por el predio escritores y artistas de la talla de Mauricio Kartun, Darío Z, Soledad Rivero y Liliana Barrero, y que el sábado, además, se va a presentar el libro de la ciudad, una tradición que se repite cada año en esta feria neuquina. Pero lo que más me gusta, y lo digo en primera persona, es ver cómo se mezclan las propuestas, cómo conviven el laboratorio de escritura con los cortometrajes del oeste patagónico y con los testimonios sobre fibromialgia. Es esa mezcla la que hace que la gente vuelva, la que explica esos números de concurrencia que manejan las autoridades municipales, que calculan alrededor de 115.000 personas circulando por el predio desde la apertura. Lo sintetizaba Rubén, de Centenario, mientras firmaba su ejemplar en uno de los stands: «Yo vengo a buscar un rato de paz, pero también a encontrarme con gente que sabe de esto, y esta feria me da las dos cosas».
