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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La fibrosis pulmonar, esa enemiga silenciosa que se esconde detrás de la falta de aire

Especialistas alertan que el diagnóstico puede demorar hasta dos años y que ciertas enfermedades autoinmunes lesionan los pulmones sin dar señales respiratorias. Cuándo consultar con urgencia y por qué la edad no normaliza la pérdida de aire.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 16 d
La fibrosis pulmonar, esa enemiga silenciosa que se esconde detrás de la falta de aire

El sol cae vertical sobre la vereda del Hospital de Clínicas y la gente pasa apurada, sin saber que adentro, en un consultorio del piso de neumonología, un médico está explicando algo que a muchos les cambia la vida en silencio. La fibrosis pulmonar, esa enfermedad que va dejando cicatrices en los pulmones como si fueran las marcas del tiempo en una pared descuidada, suele instalarse de a poco, sin avisos, y puede pasar hasta dos años sin que nadie le ponga nombre. Por eso, cuando la falta de aire aparece en actividades que antes se bancaban sin problema, o cuando una tos seca se queda dando vueltas durante semanas, la consulta con un especialista no debería postergarse.

Cuando la falta de aire ya es una urgencia

Si la dificultad para respirar se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, la consulta debe ser inmediata. No es cuestión de quedarse en casa pensando que es la edad, porque la edad, aclaran los especialistas, no vuelve normal esa pérdida de aire. Juan JuanIgnacio Enghelmayer, neumonólogo especializado en enfermedades pulmonares intersticiales del Hospital de Clínicas, lo dice con la experiencia de quien atiende pacientes hace décadas y lo repite hasta el cansancio: acostumbrarse a jadear al subir las escaleras no es envejecer, es una señal de alerta.

“Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los 60 años, la edad no vuelve normal la falta de aire.”Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas

La fibrosis produce cicatrices permanentes en los pulmones que pueden dificultar la oxigenación de la sangre. Puede estar vinculada con enfermedades autoinmunes, partículas inhaladas o determinados medicamentos. Cuando no se identifica una causa, se la denomina idiopática. Y acá viene uno de los puntos clave: diferenciar esos orígenes es lo que permite definir el tratamiento y los controles adecuados, porque no es lo mismo una fibrosis heredada de un reuma que una fibrosis dejada por un polvo del trabajo.

El sonido del velcro y la tomografía

Para orientar el diagnóstico, el profesional revisa los antecedentes, las posibles exposiciones laborales y los resultados de estudios respiratorios. La tomografía de alta resolución es la gran aliada: permite observar cambios en el tejido pulmonar que a simple vista pasarían desapercibidos. Y hay un detalle casi de detective: en la auscultación, con el estetoscopio pegado a la espalda, el médico puede llegar a escuchar ruidos similares al sonido del velcro cuando se despega, un indicio que solo un oído entrenado sabe interpretar.

  • Dificultad para respirar que se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos: consulta urgente.
  • Tos seca persistente o falta de aire ante actividades que antes se toleraban: evaluación médica.
  • Pérdida de capacidad para hacer esfuerzos que no debe atribuirse al envejecimiento.
  • Pacientes con enfermedades autoinmunes, especialmente esclerosis sistémica o artritis reumatoidea con factores de riesgo, deben ser evaluados aunque no tengan síntomas respiratorios.

La evaluación tiene otra particularidad en personas con enfermedades autoinmunes: no siempre hay molestias que alerten sobre el compromiso pulmonar. Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, lo resume con una frase que deja pensando: quienes tienen esclerosis sistémica deben ser evaluados desde el diagnóstico, sin esperar a sentir nada. En artritis reumatoidea, la búsqueda se concentra en los pacientes con factores de riesgo. Y acá arriba, en el norte argentino, donde uno atiende en cualquier pueblo a gente que vive lejos de los grandes centros, esta indicación pesa el doble, porque llegar a un reumatólogo o a un tomógrafo ya es una odisea.

El dato argentino que preocupa

Montoya informó que, en una cohorte argentina en la que participó, el 35 por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no presentaba síntomas respiratorios. Dentro de ese grupo, el 40 por ciento tenía una afectación extensa en la tomografía. O sea, casi cuatro de cada diez tenían el pulmón comprometido de forma seria sin toser ni sentirse ahogados. Por eso, los controles indicados no dependen únicamente de sentir tos o falta de aire, y ahí está la trampa en la que caen muchos: creer que, como no duele ni se siente, no pasa nada.

“Los controles indicados no dependen únicamente de sentir tos o falta de aire.”Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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