Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La fonda de Ezequiel: dos años y medio después de dormir a la intemperie

Empezó vendiendo tortas fritas en el Paseo de la Costa con dos hornallas y un horno que no andaba. Hoy, a los 36, abre su propio local en el barrio Mariano Moreno de Neuquén y ya sueña con un bodegón.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 39 d
La fonda de Ezequiel: dos años y medio después de dormir a la intemperie

Acá arriba, en Neuquén, el viento de la mañana suele barrer la vereda antes que salga el sol. Pero esta vez la mañana viene distinta para Ezequiel Banegas, un pibe de Azul que hace poco más de dos años llegó a la ciudad sin trabajo, sin techo y con la ropa como único equipaje. Hoy, a los 36, está a punto de abrir La Fonda, su propia rotisería, en Mitre y Correntoso, a metros de la casa donde finalmente pudo armar una rutina.

La historia empieza en febrero del 2024. Ezequiel viajó a dedo desde la provincia de Buenos Aires hasta la capital neuquina. Eran dos días de ruta, sin destino fijo y con lo puesto. Las primeras noches las pasó en la calle, hasta que pidió ayuda por un grupo de Facebook: necesitaba una carpa para protegerse del frío. Raúl, un vecino de la zona, le acercó una carpa, una almohada y un acolchado. Esa fue la primera mano que lo sostuvo.

Un refugio y los primeros trabajos

Poco después consiguió lugar en un refugio de calle Belgrano al 2500, donde recibió acompañamiento para reordenar su vida cotidiana. 'Me ayudaron muchísimo a reintegrarme a la sociedad. Me sirvió para salir adelante', recordó Ezequiel sobre ese paso.

El primer empleo estable llegó en el área de mantenimiento de una empresa de logística. Después pasó a un corralón en Cipolletti, donde arrancó como vendedor y terminó como jefe de ventas. Esa experiencia, según él mismo cuenta, le dejó herramientas que más adelante iba a usar para organizar su propio emprendimiento.

La cocina que arrancó con dos hornallas

La cocina siempre estuvo en los planes de Ezequiel, pero los comienzos fueron muy austeros. Con solo dos hornallas, un horno que no funcionaba y una heladera chica, empezó a preparar tortas fritas, chipá y bolas de fraile para vender en el Paseo de la Costa. Cuando la demanda empezó a crecer, sumó pizzas, empanadas y hamburguesas. Cada producto nuevo se incorporó a medida que pudo invertir y responder a los pedidos que le iban llegando.

Las redes sociales acompañaron ese crecimiento. Arrancó con 15 seguidores en Instagram y se acercó a los mil. 'Creció mucho todo en tan poco tiempo, eso es lo que me sorprende', reconoció. La clientela, según él mismo, ronda las 500 personas que le compran de manera más o menos habitual.

La Fonda, el local propio

Durante un año entero Ezequiel ahorró para poder abrir un local. 'Todos los meses trataba de guardar algo. Me privé de muchas cosas', contó. El lugar que encontró quedaba a metros de su casa, en el barrio Mariano Moreno, y lo bautizó La Fonda.

  • Lunes a domingo, excepto martes.
  • Turno mediodía: de 12 a 15.
  • Turno noche: de 20 a 23.30.
  • Carta: hamburguesas, lomos, empanadas, pizzas, tartas y burritos.
  • Más adelante proyecta sumar un menú diario al mediodía.

El sueño del bodegón

Ezequiel no ve la apertura como un punto de llegada, sino como un paso más en una historia que todavía se está escribiendo. 'Mi sueño es abrirme un bodegón, con platos abundantes y precios accesibles para las familias. Pero vamos de a poquito, paso por paso', dijo, sentado en la vereda del local que en cuestión de días empezará a recibir a sus primeros clientes.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar