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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La huella rota de la Ruta 40: treinta kilómetros de pozos que obligan a frenar entre Junín y Zapala

El tramo neuquino acumula décadas de deterioro y las últimas lluvias taparon los huecos con agua, lo que vuelve más brusco el golpe contra la suspensión. Quienes lo transitan recomiendan circular de día, llevar cubiertas de repuesto y tener a mano un número de auxilio mecánico antes de salir.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 6 d
La huella rota de la Ruta 40: treinta kilómetros de pozos que obligan a frenar entre Junín y Zapala

Acá arriba, en el sur neuquino, la mañana arranca con un sol que se apoya sobre la calle principal de Junín de los Andes y la vereda todavía guarda el frío de la madrugada. Esa calma se corta cuando uno pregunta por la Ruta 40 camino a Zapala, porque la respuesta siempre viene con la misma mueca: hay que armarse de paciencia antes de meter primera. El tramo que une ambas localidades viene mostrando un deterioro que ya lleva años y que las últimas lluvias no hicieron más que recrudecer, con unos treinta kilómetros de calzada plagada de pozos, varios de ellos enormes y casi imposibles de esquivar si uno mantiene una velocidad razonable.

El panorama es bastante claro para quien lo transita: el asfalto se interrumpe, los pozos se encadenan y los pozos más grandes suelen estar cubiertos por agua acumulada, lo que impide calcular la profundidad antes de pasar por encima. Esa es, justamente, la parte que más preocupa, porque el golpe termina siendo más brusco de lo que el ojo había estimado y termina castigando a la suspensión, a las cubiertas y, en los peores casos, a alguna pieza mecánica más delicada. Quienes hacen el recorrido con frecuencia coinciden en que el estado de la ruta no es novedad: viene así desde hace tiempo y las tormentas recientes lo agravaron.

Lo que reportan quienes ya pasaron

Carlos, vecino de Cutral Có, me comenta por teléfono que el mes pasado viajó con su familia hacia Villa La Angostura y calculó mal en uno de los pozos tapados por agua. Terminó con una cubierta inutilizable y la rueda delantera derecha doblada. No es el único: varios viajeros mencionan roturas mecánicas, pinchaduras y hasta viajes postergados justamente por el estado de las rutas de la zona, un miedo que también se repite cuando se habla de la Ruta Nacional 52 y de la Ruta Nacional 51, otros dos corredores con fama de complicada en la región.

Más allá de los daños particulares, lo que queda a la vista es un problema estructural que pega de lleno en uno de los corredores más transitados de la Patagonia en temporada estival. La Ruta 40 en Neuquén es paso obligado para llegar a destinos turísticos de peso y, cuando se acerca el verano, la cantidad de autos y camionetas que la toman crece de manera considerable, lo que termina de poner a prueba una calzada que ya arrastra años de deterioro acumulado y bacheos que no terminan de sostenerse.

Recomendaciones prácticas antes de salir

  • Circular de día y a velocidad moderada para ver los pozos con tiempo y reducir el impacto.
  • Llevar una rueda de auxilio en buen estado y, si es posible, una segunda cubierta porque el tramo castiga.
  • Tener a mano el número de una asistencia mecánica o grúa, ya que la señal de celular en varios sectores es limitada o nula.
  • Revisar presión de cubiertas y suspensión antes de salir: un pozo cubierto con agua puede esconder un daño serio.
  • Evitar maniobras bruscas para esquivar pozos si hay tráfico de frente: el riesgo de choque es alto.

Mientras tanto, en Junín de los Andes y en Zapala el tema se comenta en las veredas, en las estaciones de servicio y en los grupos de WhatsApp de los viajero s que suelen armar caravanas. La preocupación es concreta y compartida, porque cuando la ruta se vuelve intransitable, el turismo -uno de los motores económicos de la zona- termina pagándolo también. Por eso, antes de armar el viaje, conviene tener en cuenta que más vale llegar un poco más tarde con el auto sano que confiar en un asfalto que, por ahora, no ofrece garantías.

“La ruta viene así desde hace rato y con las últimas lluvias se puso peor, porque los pozos se llenan de agua y no sabés qué te espera abajo. Hay que salir con dos gomas de repuesto, porque una sola no alcanza.”Carlos, vecino de Cutral Có
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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