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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La maniobra secreta de Nintendo para esconder sus propios fantasmas: dos películas porno que nadie debería ver

A comienzos de los noventa, la compañía japonesa compró los derechos de dos parodias para adultos de Super Mario. No para exhibirlas, sino para garantizar que nadie pudiera hacerlo. La historia detrás de un archivo incómodo que, tres décadas después, todavía sobrevive en la memoria freak del entretenimiento.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 41 d
La maniobra secreta de Nintendo para esconder sus propios fantasmas: dos películas porno que nadie debería ver

Me imagino la escena: un set pobrísimo, en algún galpón de Los Ángeles, a principios de los años noventa. El director y actor Buck Adams mira el reloj y le dice al equipo que tiene dos días para rodar una parodia porno de Super Mario. El presupuesto, según cuentan, rondaba los veinte mil dólares. Lo que salió de ahí fue tan voluminoso que la producción se partió en dos: Super Hornio Brothers y su secuela, Super Hornio Brothers 2: King Pooper Returns, ambas protagonizadas por Ron Jeremy.

El timing fue tragicómico. Las cintas salieron al mercado casi al mismo tiempo que la adaptación oficial de Nintendo: Super Mario Bros. (1993), dirigida por Rocky Morton y Annabel Jankel. La película grande fue un fracaso resonante en taquilla y recibió críticas durísimas. Para una compañía que vivía del cuidado obsesivo de su marca, el golpe fue doble: por un lado, la decepción del cine mainstream; por el otro, una parodia para adultos que usaba a sus personajes más queridos.

Una compra silenciosa, con un único objetivo

Nintendo no salió a dar declaraciones ni a hacer ruido. Compró los derechos de las dos películas en el mayor de los sigilos. La lógica era tan simple como brutal: si las cintas no podían distribuirse legalmente en ningún mercado del mundo, tarde o temprano caerían en el olvido. La estrategia funcionó mejor de lo previsto. Durante más de una década circuló la duda sobre si esas producciones habían existido alguna vez.

“Nintendo es propietaria de los derechos y no es legalmente posible relanzarlas.”Ron Jeremy

Recién en 2009 una copia parcial de la segunda entrega apareció en la red, con un resumen improvisado de la primera. Hasta hoy, la película original sigue desaparecida. El actor confirmó públicamente que los títulos pertenecen a la compañía japonesa y que cualquier reedición está bloqueada por contrato.

  • La compra se realizó poco después del estreno de la película oficial de 1993, en pleno debacle de imagen para Nintendo.
  • El objetivo declarado era archivar las cintas, no explotarlas comercialmente.
  • El caso se estudia como un ejemplo extremo de protección de marca en la industria del entretenimiento.
  • Mientras la secuela sobrevive en formato casero en internet, la primera parte continúa sin aparecer.

Lo más fascinante de esta historia es su revés conceptual: una empresa gigante de videojuegos gastando dinero en cine para adultos, no para proyectarlo, sino para que nadie pudiera proyectarlo. Es el archivo inverso, la pieza que se guarda para que no se vea. Y sin embargo, tres décadas después, sigue siendo imposible no hablar de ella.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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