La Peque no pudo cerrar el sábado perfecto y se quedó a un set del título en San Pablo
Podoroska arrancó ganando, se topó con la reacción de la española Quevedo y terminó cayendo por 4-6, 6-4 y 6-2 en la final del WTA 250. Igual se llevó algo grande: saltó del 317 al 200 y cortó una sequía de 13 años sin argentinas en finales WTA.
Lo vimos todos: la Peque se llevó el primer set con dos quiebres seguidos, se acomodó 6-4 y el partido olía a hazaña. Pero Quevedo, una española de 20 años que todavía no sabe lo que es aflojar, le devolvió la sonrisa con la misma moneda: 6-4 en el segundo y 6-2 en el tercero para cerrar la final del WTA 250 de San Pablo.
A mí me quedó un sabor raro, se los confieso. No porque Nadia haya perdido, sino por cómo se escapó. Estuvo ahí, con la mano en el título, y se le fue. Así de finito es el tenis, así de cruel a veces.
Una semana que le cambia el año
Hay que poner las cosas en contexto, porque sino parece que la Peque se fue con las manos vacías y no es así, ni por lejos. Arrancó el torneo en el puesto 317 del ranking y terminó en el 200, un salto de 117 lugares que para cualquier tenista es oxígeno puro después de un tramo durísimo con las lesiones.
Y no ganó fácil el camino: en semifinales dejó por el camino a Paula Badosa, que estaba en el 57 del mundo, un nombre que pesa en cualquier cuadro. Esa victoria fue la que le abrió la puerta a una definición que no se daba desde 2013, cuando Paula Ormaechea jugó la final de Bogotá contra Jelena Jankovic. Trece años pasaron para que una argentina volviera a una final de un WTA, y fue Nadia la encargada de cortar la racha.
Lo que dejó el partido y lo que viene
- Quevedo empezó el torneo 105 y quedó 75, su mejor marca hasta acá.
- La Peque arrancó arriba con dos quiebres en el primer set y se lo llevó 6-4.
- En el segundo set, la española emparejó con un 6-4 y mandó el partido al tercero.
- El set final fue todo de Quevedo: tres quiebres y 6-2 para cerrar la remontada.
- Quevedo, tras consagrarse: Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana.
A mí me quedo con la imagen de la Peque peleando, con la frente en alto después de un año bravo. No trajo el trofeo a Rosario, pero volvió a poner a Argentina en el mapa del circuito femenino, y eso, créanme, no es menor.
Para tener en la agenda del fin de semana: sigue la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo, con varios challengers en la región y la próxima parada WTA en la agenda europea. Habrá que seguir de cerca si la Peque encadena otra buena semana y empieza a asomar entre las 150 mejores.
