La radio argentina despide a un relator de largas batallas frente al micrófono
Oscar “El Negro” González Oro dejó de existir en Punta del Este, Uruguay, y con su partida se cierra un capítulo de la radiodifusión nacional que arrancó a fines del siglo pasado y se sostuvo durante más de treinta años.
Lo que se lleva puesto el otoño uruguayo, con esa brisa que entra desde el Atlántico y sacude las ventanitas del balneario, no es sólo a un hombre que había cumplido 74 años, sino a una de las voces que mejor supo ordenar el ruido cotidiano de la radio argentina. Oscar “El Negro” González Oro murió este 25 de septiembre en Punta del Este, Uruguay, ciudad en la que estaba radicado desde hacía años y en la que había decidido refugiarse cuando entendió que el ritmo de los estudios porteños ya no se correspondía con el tiempo que quería dedicarles a sus hijos Agustín y Pablo.
Es que la partida no se entiende sin el retiro que la precedió. En marzo de 2021 el conductor había dado un paso al costado que dejó atónitos a oyentes y colegas: abandonar el trabajo cotidiano frente al micrófono, en una carrera que ya llevaba más de tres décadas de aire, de líneas abiertas y de editoriales memorables. Al explicar aquella decisión, señaló que pretendía quedarse con más tiempo para la familia y que no tenía sentido competir con su propio recorrido profesional. La pérdida de personas cercanas había terminado de empujarlo hacia el silencio.
Una distinción que llegó cuando ya no buscaba competir
Un año después de aquella despedida, en la ceremonia de los Martín Fierro de Radio de 2022 realizada en el Golden Center de Parque Norte, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) le entregó un homenaje que nunca antes había recibido de la entidad: nunca había ganado un Martín Fierro en competencia. La distinción fue impulsada por Luis Ventura, presidente de APTRA, que tuvo que convencerlo de viajar desde Uruguay hasta Buenos Aires para recibirla personalmente, porque el propio González Oro había desistido de asistir.
“Esto lo soñé.”Oscar González Oro, al recibir la distinción de APTRA en 2022
Sobre el escenario, con esa cadencia pausada que lo caracterizaba, recibió una placa, evocó un texto de Jorge Luis Borges y repartió el reconocimiento con quienes habían compartido micrófono, redacción y madrugones. Mencionó a sus hijos, citó a Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir, y saludó especialmente a Valeria Mirabella, su histórica locutora. En su recorrido tampoco quedó afuera Daniel Hadad, con quien había trabajado durante 14 años. La escena terminó de cerrar el círculo de una de sus últimas grandes apariciones públicas.
De la radio que se va a la radio que queda
Mientras tanto, en las redacciones y en los grupos de whatsapp de los oyentes más veteranos, el nombre de González Oro vuelve a circular como vuelve el caudal de un río cuando pasa la creciente: con fuerza y con un poco de barro. Algunos lo recordarán como el conductor de la mañana en Radio 10, otros como aquel cronista que se sentaba frente a los protagonistas de la política para incomodarlos con preguntas simples, casi de café. Lo cierto es que su huella en el aire se siente todavía en el tono de varios programas que, de un modo u otro, lo tuvieron como referencia inevitable.
- Trayectoria: más de tres décadas en la radio argentina, con programas de actualidad, entrevistas y opinión.
- Retiro: dejó la actividad cotidiana en marzo de 2021, cuando buscaba más tiempo para sus hijos.
- Homenaje: APTRA le entregó una distinción en los Martín Fierro de Radio de 2022, la única que recibió de la entidad.
- Gestión: Luis Ventura, presidente de APTRA, impulsó el reconocimiento y lo convenció de viajar desde Uruguay.
- Despedida: murió en Punta del Este, Uruguay, a los 74 años, este 25 de septiembre.
Yo lo escuché durante años en esas mañanas en las que uno se enteraba del país mientras tomaba el primer mate, y confieso que su retirada me dejó la sensación de que faltaba un ruido de fondo que ya nadie iba a reemplazar. La radio argentina pierde así a un relator de largas batallas frente al micrófono, y lo hace en un momento en que el Estado todavía no resolvió varios de los problemas estructurales que atraviesan a los medios: la sustentabilidad de las señales, el atraso en los concursos para frecuencias AM y FM, y la deuda pendiente con los trabajadores de prensa que llevan décadas sin un convenio acorde a los nuevos modos de producir. Son discusiones que, como el eco de una frecuencia que se apaga, quedan resonando mientras la voz de El Negro se aleja para siempre.
