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La salud mental no espera: las internaciones treparon 42% en tres años y el sistema público está al límite

Un relevamiento federal con datos de 14 provincias que concentran más del 70% de la población advierte que la demanda de atención no frena y que las guardias ya reciben un tercio de las consultas por padecimientos psíquicos. El informe llegó al Senado en pleno debate por la reforma de la Ley de Salud Mental.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

El sol pega de lleno sobre los pasillos del Hospital Moyano y la vereda de enfrente ya tiene a un grupo de gente esperando, mate de por medio, turno en la mano. Acá arriba, en el norte, la escena se repite en cada pueblo: la salud mental dejó de ser un tema de especialistas para convertirse en conversación de sobremesa. Yo lo veo cada vez que salgo a recorrer barrios y me detengo a charlar con los vecinos. Por eso este dato, crudo, me golpeó: las internaciones por problemas de salud mental subieron 42% en apenas tres años en Argentina, y las consultas ambulatorias crecieron 23% sólo en el último año, según un relevamiento federal que coordinó la Universidad Nacional de Lanús junto a las máximas autoridades sanitarias de 14 provincias.

El informe, que reúne información de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego —jurisdicciones que en conjunto representan a más del 70% de los argentinos—, fue presentado en el Senado en el marco del debate por la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, vigente desde 2010. También se sentaron en la mesa Entre Ríos y Río Negro, que aportaron su mirada aunque no entraron en el corte principal.

Guardias saturadas y jóvenes como los más afectados

El cuadro de situación preocupa porque pega en los lugares más sensibles. La demanda crece con fuerza entre niñas, niños y adolescentes, y también entre personas que perdieron la cobertura de una obra social o una prepaga y terminaron recalando en el hospital público. En la provincia de Buenos Aires, el 30% de las consultas que llegan a las guardias hospitalarias ya corresponde a problemas de salud mental, un número que obliga a repensar cómo se organiza la primera línea de atención.

Los números finos muestran que las internaciones no sólo saltaron 42% entre 2023 y 2026, sino que en los últimos doce meses se sumaron otros 12 puntos porcentuales adicionales. Es decir, la curva sigue empinándose y no muestra señales de amesetamiento.

Más camas, pero equipos incompletos

  • Se incorporaron al menos 388 nuevas camas de salud mental en hospitales generales entre 2021 y 2026.
  • Trece de las 14 provincias relevadas ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos para el abordaje de consumos problemáticos.
  • Las autoridades provinciales calificaron esa capacidad como "sobreexigida" y admitieron dificultades serias para completar equipos con disciplinas críticas.
  • Entre las prioridades que las provincias pusieron sobre la mesa figuran aumentar la inversión, ampliar infraestructura y recursos humanos, garantizar el acceso a medicamentos y producir información epidemiológica nacional de calidad.
  • Reclamaron además recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios, que en los últimos años funcionó con demasiados parches.

El informe llegó al Palacio Legislativo en un momento clave: el Congreso debate una reforma de la ley que rige desde 2010 y que fue pensada, justamente, para evitar internaciones innecesarias y priorizar el abordaje comunitario. Las autoridades provinciales plantearon ante los senadores que la propuesta en discusión "elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental, sin incorporar el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos". La frase resume la preocupación de los ministerios de Salud de todo el país: cómo hacer frente a una demanda que no para de crecer si, al mismo tiempo, se debilitan los instrumentos legales que ordenan la respuesta.

“Antes venía la gente por una angina o por un cuadro gripal; ahora te piden una escucha, te cuentan que el pibe no duerme, que la nena no quiere ir a la escuela, que la abuela se quedó sin obra social. La salita se llenó de otras preguntas y no nos alcanza el tiempo para responderlas.”Roberto, referente territorial en una salita de Jujuy

Lo que queda flotando, mientras los senadores definen qué hacer con la ley, es una sensación que me transmiten cada vez más vecinos cuando me cruzo en alguna recorrida: la de estar entrando a un sistema que llega tarde, saturado y con menos herramientas de las que necesita. La salud mental, me dijo Roberto mientras se acomodaba el gorro de lana bajo el sol jujeño, no puede seguir siendo la hermana pobre del hospital.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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