La semana arranca con el 2,11% en los haberes y la pregunta de siempre: si alcanza
Jubilaciones, AUH, asignaciones y pensiones no contributivas se actualizan entre el 14 y el 18 de septiembre con un ajuste calcado sobre la inflación de julio. Los nuevos montos ya están disponibles para consultar en Mi ANSES y el calendario se ordena por terminación de DNI.
Llego a la redacción con la mañana todavía fresca y la rutina de siempre: café de un lado, pantalla del otro, y la certeza de que el primer dato del día, para millones de argentinos, no es el dólar ni la política, sino el número que va a aparecer en el cajero cuando terminen de cargar la suba. Esta vez, ese número llega con un 2,11% de incremento que la Administración Nacional de Seguridad Social aplica desde el lunes 14 y hasta el viernes 18 de septiembre sobre jubilaciones, pensiones y un abanico de asignaciones que sostienen, en la base de la pirámide, buena parte de la economía cotidiana del país.
Lo que se mueve esta semana no es poca cosa: entran en liquidación jubilaciones mínimas y medias, la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo, la Asignación por Prenatal, Pensiones No Contributivas y las Asignaciones Familiares que están atadas a esas pensiones. El ajuste, del 2,11%, se calcula sobre la inflación registrada dos meses atrás, que fue del 2,1% en julio. Esa diferencia mínima, apenas una centésima, no es un capricho: obedece a la decisión técnica de trabajar con dos decimales para fijar el valor exacto de cada prestación, lo que muchas veces termina definiendo si a un beneficiario le corresponde redondear hacia arriba o hacia abajo en la liquidación.
Quién cobra y cómo se entera uno
- Jubilaciones y pensiones medias y mínimas, con el 2,11% ya incorporado.
- Asignación Universal por Hijo y Asignación por Embarazo para Protección Social.
- Asignación por Prenatal y Asignaciones Familiares vinculadas a Pensiones No Contributivas.
- El día exacto se define por la terminación del DNI y se consulta en Mi ANSES con CUIL y Clave de la Seguridad Social.
Para el beneficiario que conozco en el barrio, doña Elsa, lo único que le importa es la fila del banco o el día que le marca la app. Pero detrás de esa fila hay una mecánica precisa: cada persona puede entrar a Mi ANSES, identificar su prestación y ver el primer y el último día disponibles para cobrar. Quienes quieran modificar el medio de pago, ya sea pasar de un banco a una billetera virtual o dar el camino inverso, también pueden resolverlo desde la web o la aplicación móvil, siempre que tengan los datos de contacto al día y completen la verificación con el código que llega por mail o SMS, más el número de trámite del DNI. Una vez hecho el trámite, el nuevo medio queda activo a los 60 días, y los residentes en zona austral tienen un paso extra: deben elegir una sucursal bancaria para no perder el adicional que les corresponde por vivir en esa franja geográfica.
Dicho todo esto, y aunque celebraría que la suba alcanzara, lo cierto es que el aumento vuelve a llegar con la misma lógica de siempre: se ajusta lo que ya pasó, no lo que está pasando. Mientras la inflación de agosto y septiembre puede moverse por encima de ese 2,1%, los haberes quedan congelados en el número de julio hasta el próximo reajuste. Es el viejo problema de la regla de movilidad que, desde la implementación del índice por IPC, le sacó la discrecionalidad política al ajuste pero le heredó a los jubilados y beneficiarios la incomodidad de correr siempre un escalón detrás de los precios.
En lo inmediato, la recomendación práctica es simple: ingresar a Mi ANSES, chequear fecha y lugar de cobro, y verificar que los datos de contacto estén actualizados para no quedar afuera de ningún trámite futuro. El resto, la discusión de fondo sobre si este esquema de movilidad protege o empobrece a los sectores más vulnerables, sigue siendo una cuenta pendiente que el Estado no termina de resolver, y que mes a mes vuelve a golpear en la góndola, en el negocio del barrio y en la mesa de quienes menos tienen.
