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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que ahora se anima a un papel que incomoda: "Había rezado por un material oscuro"

El actor que fue niño prodigio de Hollywood y que creció lejos de las marquesinas vuelve a la pantalla grande con Primetime, el thriller de Lance Oppenheim estrenado en Venecia. Robert Pattinson interpreta al periodista Chris Hansen y él a uno de los hombres que caen en la trampa.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 15 d
Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que ahora se anima a un papel que incomoda: "Había rezado por un material oscuro"

Hay películas que nacen de un clima y un cielo particulares, y hay decisiones de carrera que también. Antes de que Primetime se proyectara a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia y se llevara una ovación de siete minutos, Jonathan Lipnicki venía moviéndose entre obras off Broadway y papeles chicos, con la paciencia de quien sabe que del surco a la góndola hay que esperar varias cosechas. El actor que a los seis años conmovió a medio mundo como el chico de los anteojos gruesos en Jerry Maguire vuelve a las salas grandes con un personaje que parece pensado para incomodar: encarna a un hombre que cae en uno de los operativos televisivos del periodista Chris Hansen, esos programas donde adultos se presentaban a supuestas citas con menores, sin saber que del otro lado los esperaba un conductor con cámara y, casi siempre, la policía.

Un nene de los noventa en un thriller de los dos mil veinte

Primetime marca el debut en el largometraje de ficción de Lance Oppenheim, un realizador que se había hecho un nombre en el terreno documental. La película se apoya en hechos reales y en el formato que popularizó Hansen en la televisión estadounidense, un híbrido raro entre investigación periodística, operativo policial y espectáculo, donde los supuestos adolescentes eran en realidad adultos que actuaban como señuelos. La pregunta de fondo que plantea el filme no es nueva pero sigue vigente: hasta dónde es válido que un programa de televisión cruce el umbral del periodismo para convertirse en un dispositivo de caza.

Pattinson, que ya había mostrado en The Batman y en Tenet su gusto por los personajes con zonas oscuras, se quedó con el rol del conductor. Lipnicki aceptó el desafío del acosador. Y lo hizo, según contó en las entrevistas previas al estreno veneciano, con una entrega que él mismo sorprendió a su propio entorno.

“Había rezado por un material oscuro. Cuando llegó este guion entendí que era el momento de mostrar otro registro, el de un adulto con deudas y secretos, no el del chico que todos recuerdan.”Jonathan Lipnicki, actor

La escena que lo dejó más expuesto que el guion

Lipnicki, que hoy tiene 35 años, habló también del momento más delicado de la producción: una escena de desnudo frontal que aparece en la película. El actor aclaró que no era la primera vez que encaraba una situación así: ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls. Pero esta vez el contexto del personaje hizo que la experiencia le resultara intimidante, según sus propias palabras, porque la desnudez no era un recurso estético sino parte de la vulnerabilidad de alguien que queda al descubierto frente a las cámaras en el peor sentido de la expresión.

  • En 1996, a los seis años, Lipnicki interpretó a Ray Boyd en Jerry Maguire, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger. Ese trabajo le valió un Critics' Choice Award y un Young Artist Award.
  • En 1999 protagonizó Stuart Little, que recaudó cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo. Más tarde participó de la secuela.
  • En su etapa adulta, solo dos películas con Lipnicki llegaron a las salas comerciales: la anterior y esta Primetime.
  • La película se presentó a comienzos de septiembre en el Festival de Venecia, donde recibió una ovación de pie de siete minutos.

Lo que el Estado y la industria todavía no resolvieron

Primetime no es solo un vehículo para dos carreras: es también un espejo que la ficción le pone a un formato que sigue sin una respuesta institucional clara. En Estados Unidos, como en la Argentina, los programas que exponen a supuestos abusadores en vivo o con cámara oculta conviven con un vacío legal: no hay un protocolo único que regule cuándo el periodismo termina y empieza la investigación criminal, ni quién se hace cargo cuando la víctima, en estos casos los menores contactados, queda afuera de la pantalla. La película de Oppenheim muestra ese limbo sin resolverlo, y esa incomodidad parece ser su mayor acierto.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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