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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Lisboa, a un vuelo de distancia: la nueva conexión vía Río de Janeiro y todo lo que hay para ver en la capital portuguesa

La ruta aérea operada por Gol a través de Río de Janeiro acerca a la capital portuguesa con tarifas que parten desde $1.600.000; recorridos por barrios históricos, miradores, propuestas culturales y escapadas a Fátima componen la oferta para el viajero argentino.

Por Claudia GuitiánTurismo · · hace 17 d
Lisboa, a un vuelo de distancia: la nueva conexión vía Río de Janeiro y todo lo que hay para ver en la capital portuguesa

La conexión aérea que enlaza a la Argentina con Lisboa mediante una escala en Río de Janeiro quedó formalmente habilitada el pasado 16 de septiembre, según la información difundida por la compañía Gol. El itinerario, que no cuenta con vuelos directos desde Buenos Aires, demanda entre 14 y 16 horas de viaje en total, dependiendo del tiempo de espera durante la conexión en territorio brasileño. Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la distancia con la capital portuguesa, medida en tiempo de vuelo, exige esa escala obligada en el aeropuerto de la ciudad brasileña, ubicada a poco más de dos horas de vuelo del aeroparque porteño.

Tarifas y horarios

Los pasajes de ida y vuelta hacia Lisboa, partiendo desde Buenos Aires, oscilan entre $1.600.000 y $2.300.000, con variaciones que responden a la fecha elegida y a la categoría de cabina seleccionada. Los tramos internos desde la capital argentina hasta Río de Janeiro y desde allí hasta el aeropuerto lisboeta concentran la mayor parte del tiempo de viaje.

Recorridos por la ciudad: barrios, miradores y propuestas para el público adulto

Una vez instalado en la capital portuguesa, el visitante encuentra un abanico de barrios que permiten organizar la estadía sin necesidad de recurrir a circuitos preestablecidos. Alfama, el más antiguo de los barrios lisboetas, conserva su trama medieval con callejones estrechos y escaleras que ascienden hacia el castillo de San Jorge; Mouraria, contigua a la anterior, completa el recorrido histórico con un perfil multicultural que refleja la presencia de comunidades africanas y del antiguo barrio morisco. Baixa, en tanto, reúne la mayor parte de la actividad comercial y los edificios reconstruidos tras el terremoto de 1755, entre ellos la Praça do Comércio sobre el río Tajo.

La ciudad dispone, además, de miradores que permiten contemplar la desembocadura del Tajo y los tejados del casco antiguo. El mirador de Santa Luzia, rodeado de buganvillas, y el de Portas do Sol se cuentan entre los más visitados. La zona de Marvila, sobre la margen oriental del río, aparece mencionada como un polo vinculado al público joven, donde confluyen galerías, cervecerías y espacios de diseño industrial reconvertidos a partir de antiguos depósitos portuarios.

  • Alfama: calles medievales y vistas hacia el castillo de San Jorge.
  • Mouraria: barrio multicultural con huellas del pasado morisco.
  • Baixa y Praça do Comércio: zona comercial sobre el Tajo.
  • Mirador de Santa Luzia: buganvillas y panorámica del río.
  • Marvila: galerías, diseño y oferta gastronómica sobre la margen oriental.

Calendario, excursiones y agenda cultural

Para quienes proyecten el viaje en junio, la ciudad ofrece las tradicionales fiestas de San Antonio, con celebraciones en los barrios, música popular y desfiles sobre la Avenida da Liberdade. A las afueras del circuito urbano se suman playas aptas para la práctica del surf, situadas a menos de una hora por carretera, y paisajes montañosos accesibles desde la propia capital. El Santuario de Fátima, ubicado a poco más de una hora de Lisboa en dirección norte, constituye una de las excursiones clásicas para los viajeros que arriban a la ciudad portuguesa.

António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa, mencionó, entre las propuestas culturales, al Centro de Arte Moderna de Gulbenkian y al Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins como espacios representativos de la oferta museística local. La ciudad, según la misma fuente, acompaña esa programación con una inversión de 60 millones de euros destinada al patrimonio cultural.

“Conviene reservar tiempo para caminar y participar de la vida cotidiana de los barrios, incorporando una terraza o un paseo fuera del itinerario previsto, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones.”António Valle, Asociación Turismo de Lisboa

La gastronomía ofrece otra vía para organizar las jornadas: la cocina local, los vinos de la región y, como pausa obligada, el pastel de nata caliente, una preparación típica de la repostería portuguesa. El fado, género musical declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, completa la experiencia cultural de quien recorre las calles del casco antiguo durante la noche. Para información oficial sobre recorridos, tarifas actualizadas y servicios turísticos, los interesados pueden consultar el sitio de la Associação Turismo de Lisboa.

CG

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