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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Marta Fort afila el cuchillo: clases diarias, cenas con público y una entraña familiar como carta de presentación

La hija de Ricardo Fort atraviesa la previa de MasterChef Celebrity entre el entrenamiento con un chef, las reuniones para probar menú y el vértigo de quedar frente a un jurado que la intimida. Mientras cocina, suma experiencia en streaming y deja abierta la puerta al teatro, un escenario que la atraviesa desde chica.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 25 d
Marta Fort afila el cuchillo: clases diarias, cenas con público y una entraña familiar como carta de presentación

Les cuento de entrada cómo está el clima acá, porque en esta época del año, en el surco mendocino o en cualquier finca del oeste argentino, las mañanas todavía arrancan con esa frescura que obliga a mirar el cielo antes de mover una planta. Esa misma pausa que uno se toma cuando evalúa si la helada tardará en caer o si el rocío se va a secar a tiempo la está usando Marta Fort para otra cosa bien distinta, aunque con una lógica parecida: controlar los tiempos, revisar el termómetro y decidir cuándo se avanza y cuándo se frena, porque en la cocina, igual que en la viña, apurarse es la forma más rápida de arruinar una cosecha.

Un entrenamiento que se cocina a fuego lento

Porque lo que está haciendo la hija de Ricardo Fort, a días de su desembarco en MasterChef Celebrity, es meterse de lleno en un proceso de formación que tiene poco de improvisado y mucho de método. Toma clases privadas con un chef todos los días, según contó ella misma, y en esas prácticas trabaja sobre detalles muy concretos, como moderar la cantidad de sal que suele poner en los platos, un vicio tan frecuente en las cocinas argentinas como común en las mesas de cualquier familia de acá.

Pero el entrenamiento no se agota en la mesada. Fort explicó que viene organizando comidas con alrededor de diez invitados, a los que les sirve un menú que practicó previamente y de los que escucha, con atención, cada devolución. Es una especie de jurado hogareño, sin cámaras, donde lo que se prueba es el sabor real de lo que después llevará al programa. El verdeo ya pasó por esa prueba, al igual que varias carnes, que son el rubro donde se mueve con mayor soltura, y la observación que reciba en esa ronda chica termina de ajustar lo que después se cocina para el gran jurado.

Dentro de ese rubro carnicero, hay un plato que la une directamente con la memoria familiar: la entraña. Es su comida preferida desde la infancia, según dijo, y es la receta que eligió como carta de presentación para cuando le toque exponer su historia detrás de los fuegos. La idea, me parece, es apoyarse en un plato que conoce de memoria mientras incorpora las herramientas que le va dejando cada clase, sin forzar virtuosismos que todavía no domina.

Los nervios de quedar frente a Botana, Martitegui y Betular

Porque, claro, hay un costado del debut que a la propia Fort le cuesta manejar y que no tiene que ver con el cuchillo ni con el fuego, sino con la exposición. Frente a la posibilidad de quedar bajo la mirada de Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, referentes absolutos de la gastronomía argentina, reconoció sin vueltas que la devolución del jurado la intimida, una sensación muy entendible cuando uno todavía se está formando y sabe que del otro lado tiene a tres especialistas con paladar afinadísimo.

“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort

Streaming, teatro y el recuerdo del padre en tablas

Ahora bien, lo que me interesa marcar es que esta incursión culinaria no llega en el vacío. Fort ya viene acumulando horas de vuelo en otro rubro muy distinto: la conducción. Tiene un programa de streaming donde hace entrevistas, recibe invitados y propone ideas, un espacio que, según sus propias palabras, le permite comunicarse con soltura y desarrollar una faceta que, a confesión propia, la descubrió tarde, cuando le tocó cubrir un campeonato de fútbol en Estados Unidos sin tener demasiado conocimiento del deporte.

Esa cobertura, contra todo pronóstico, terminó siendo un aprendizaje clave, porque la obligó a improvisar, a preguntar lo que no sabía y a sostenerse frente a cámara en un ambiente, con el morbo extra de saberse observada. El streaming, después, le dio un ámbito más amigable para explorar su perfil como entrevistadora, y hasta mencionó la posibilidad de cocinar en vivo durante algunas emisiones, un híbrido entre gastronomía y conducción que, si se concreta, puede dar bastante que hablar.

Y hay un tercer hilo, todavía más incipiente, que es el teatro. Fort dijo que le gustaría probar la actuación y vinculó ese deseo con las temporadas teatrales de su padre, Ricardo Fort, de las que guarda recuerdos de chica. Aclaró, eso sí, que tiene poca formación actoral, aunque considera que es una experiencia que podría encarar, sobre todo ahora que viene sintiéndose más cómoda a la hora de exponerse, ya sea en una cocina, en un set de streaming o, eventualmente, en un escenario.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Mientras tanto, a mí me queda una reflexión del surco a la góndola, y es que esta movida de Marta Fort se inscribe en una tendencia que ya nadie discute: la de celebrities que cruzan la frontera del streaming, la televisión y la gastronomía para sostener su exposición pública, muchas veces sin formación de base y otras, como en este caso, procurando formarse de manera seria antes de dar el salto. Lo curioso es que, en paralelo, en el sector productivo real de la cocina argentina, desde los chefs de oficio hasta los pequeños elaboradores que abastecen restaurantes y góndolas, siguen esperando respuestas concretas del Estado que todavía no llegaron: financiamiento accesible, reglas claras para la producción regional y, sobre todo, un esquema que acompañe a quienes quieren profesionalizar su trabajo sin tener que pasar por un reality para hacerse conocidos. Esa deuda, por ahora, sigue abierta.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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