Mil noches de Quimsa: el santiagueño que ya es historia grande de la Liga
La Fusión le ganó 83-77 a Atenas en el estadio Ciudad y firmó su partido número 1.000 en la máxima categoría, con 601 victorias en el lomo y dos coronas que lo avalan.
El reloj marcaba las tantas de una noche que ya tenía otro peso cuando la Fusión bajó del colectivo. Quimsa entró al estadio Ciudad, se sacó de encima a Atenas por 83-77 y, de paso, estampó su firma en una página que muy pocos escriben: el partido 1.000 en la Liga Nacional. Lo vi, lo vimos todos, y la sensación fue de esas que cuesta procesar mientras pasan los cuartos.
Un club hecho entre tres
Diego Lo Grippo, director deportivo, lo explicó mejor que nadie en la previa. Recordó que Quimsa nació en 1989 de la unión de tres instituciones del básquet santiagueño. De ahí para adelante, 21 temporadas ininterrumpidas en la elite, con 601 triunfos y 399 caídas, un 60,1% de efectividad que habla de un proyecto que nunca se bajó. El domingo, ese camino llegó a cuatro cifras.
El capitán Nicolás Copello se abrazó a la foto grupal como quien se aferra a un álbum familiar. Dijo estar orgulloso de integrar el plantel que tocó esa marca y valoró el esfuerzo diario por sostener la vara alta. Son 21 años de vuelo sostenido, con idas y vueltas, con un descenso incluido y un regreso que devolvió al club a la pelea grande.
Los nombres que escribieron la historia
- Damián Tintorelli, el Tanque: 339 partidos, récord absoluto del club en la competencia.
- Juan Brussino, el Bruja: 273 presencias y 2.979 puntos, presente en casi todas las listas.
- Jonatan Treise, el Cóndor: 260 encuentros con la camiseta fusión.
- Julio Mázzaro, el Moral: máximo anotador histórico con 3.934 puntos.
- Brandon Robinson: 3.548 tantos, escolta de Mázzaro en la tabla de goleadores.
Los números fríos esconden otra cosa: la memoria. Cada uno de esos 1.000 partidos tiene una piña, un triple sobre la chicharra, una noche de lluvia en Santiago o una final palpitando en el pecho. Por eso la marca se disfruta en grupo, porque solos no se llega.
Una historia con coronas
El palmarés de la Fusión invita a sacarse el sombrero. Son nueve títulos nacionales y tres internacionales. Los dos más preciados, los campeonatos de Liga Nacional de 2014/15 y 2022/23, los que le cambiaron el estatus al club. A eso se le suman la Liga Sudamericana de 2009 y la Basketball Champions League Americas de 2019/20 y 2023/24, conquistas que lo pusieron en el mapa del continente.
El cruce con Atenas tuvo condimento extra. Eran 76 antecedentes entre ambos y la diferencia era de 43 a 32 a favor del santiagueño, otro clásico moderno de la Liga. Y si se mira el resto de la historia, Regatas de Corrientes aparece como rival recurrente: 76 partidos, con 39 victorias y 37 derrotas para la Fusión, una paridad que también habla de la larga convivencia en la categoría.
El camino sigue
Ahora, con la milenaria ya en el bolsillo, lo que viene es lo de siempre: la Liga no se detiene. Este finde el fixture le depara a Quimsa otra parada brava y la Fusión quiere seguir estirando el porcentaje. Lo dije, lo digo y lo sostengo: a este equipo lo que más le cuesta no es ganar, es pasar desapercibido.
