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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Mito desarmado: el cerebro no se divide en personas analíticas y creativas

Un estudio con más de mil participantes y la lectura de especialistas confirman que la idea de que cada mitad del cerebro gobierna la personalidad no tiene base científica. La especialización es local, no global, y los dos hemisferios trabajan juntos de manera permanente.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 3 d
Mito desarmado: el cerebro no se divide en personas analíticas y creativas

Amaneció nublado en el norte argentino y mientras bajaba por la vereda de siempre, con el termo en una mano y el celular en la otra, me crucé con un mensaje que ya había escuchado decenas de veces: “soy de cerebro izquierdo, por eso me cuesta ser creativo”. Lo dijo Daniel, un vecino de Cerrillos que conozco desde hace años y que me cruzó en la puerta del almacén. Le contesté que justamente eso de lo que tanto se habla, esa clasificación que ordena a las personas entre analíticas y creativas según el hemisferio dominante, no se sostiene con datos concretos. Le prometí que iba a explicarle bien, y por eso escribo esta nota.

Una idea que se hizo famosa sin tener base

La clasificación de personas en “de cerebro izquierdo”, asociados con lo racional y lo analítico, y “de cerebro derecho”, identificados con lo creativo y lo intuitivo, se instaló hace tiempo en cuestionarios de internet, en propuestas educativas e incluso en conversaciones de oficina. El problema, según cuentan los especialistas, es que no tiene base científica real. Lo que sí es verdadero es que los dos hemisferios no hacen exactamente lo mismo: el izquierdo interviene de manera destacada en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo, mientras que el derecho participa en el procesamiento visual y espacial y maneja el lado izquierdo. Pero de ahí a afirmar que esa distribución determina la manera de aprender o el talento de cada uno, hay un trecho enorme.

La psicóloga Grace Tworek, de la Cleveland Clinic, lo planteó con bastante claridad: que alguien tenga más facilidad para los números no prueba que una mitad del cerebro gobierne la personalidad entera. Las fortalezas individuales, explica, responden a redes concretas, no a una división tajante del órgano.

Lo que midió la ciencia con más de mil cerebros

Un estudio publicado en la revista PLOS ONE se propuso ir al fondo del asunto. Analizó la conectividad cerebral en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años, un universo amplio para sacar conclusiones. Los autores identificaron regiones con lateralización, es decir, áreas que tienden a trabajar más de un lado: por ejemplo, zonas vinculadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo y redes de atención en el derecho. Sin embargo, no encontraron evidencia de que esas conexiones se agrupen en un patrón que favorezca de manera consistente a un hemisferio sobre el otro en cada individuo. La especialización, concluyen, es una propiedad local de ciertas redes neuronales, no un rasgo global que permita clasificar a las personas.

Además, los dos hemisferios se comunican de forma permanente a través del cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que funciona como puente e intercambia información entre las dos mitades. Esa coordinación constante es la que hace posible las tareas más cotidianas. Una conversación, por poner un caso simple, requiere al mismo tiempo procesar palabras, interpretar el tono de voz, leer gestos y manejar el contexto emocional. Si el cerebro estuviera dividido en dos bandos que no se hablan, eso no sería posible.

De dónde viene el mito y por qué importa en el aula

El origen del mito es concreto y tiene fecha. Investigaciones sobre pacientes a quienes se les seccionó el cuerpo calloso para controlar crisis epilépticas graves permitieron estudiar diferencias entre hemisferios. El detalle importante es que esas condiciones son excepcionales y no representan el funcionamiento de un cerebro sin lesiones. Es decir, se estudió un cerebro intervenido quirúrgicamente y se sacó una conclusión general, que después viajó por el mundo como si fuera aplicable a todos.

La Unesco advirtió además que trasladar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los alumnos. Cuando un chico se define como “poco creativo” por considerarse analítico, o como “desorganizado” por asumirse artístico, puede desincentivar la práctica de habilidades que, como cualquier otra, se entrenan y se desarrollan con el tiempo.

  • Los dos hemisferios tienen funciones destacadas, pero no opuestas: el lenguaje se asocia más al izquierdo y el procesamiento visual y espacial al derecho.
  • La lateralización existe como fenómeno local en redes concretas, no como un patrón que defina a la persona.
  • El cuerpo calloso mantiene una comunicación constante entre ambos hemisferios, clave para tareas como hablar, leer o interpretar emociones.
  • La idea de “cerebro izquierdo” y “cerebro derecho” nació de estudios en pacientes con el cuerpo calloso seccionado, una situación excepcional.
  • La advertencia de la Unesco señala que etiquetar a los alumnos según esta falsa división puede limitar su desarrollo.
  • Los cuestionarios de internet y muchas propuestas educativas todavía repiten la clasificación sin sustento científico.
“Decirle a alguien que es de cerebro izquierdo o derecho no explica nada de su personalidad. Las diferencias que vemos tienen que ver con redes concretas, con la historia de cada uno, con lo que practicó y lo que le interesó, no con una mitad del cerebro que mande sobre la otra.”Grace Tworek, psicóloga de la Cleveland Clinic
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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