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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Por primera vez en la Argentina, el pollo le ganó la pulseada a la carne vacuna en la mesa de los hogares

Un informe del IERAL muestra que entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo promedio de pollo trepó a 47 kilos por persona y superó por un estrecho margen a los 46,7 kilos de carne vacuna, en un marco donde un kilo de bovino costó lo mismo que 3,6 kilos de pollo entero.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 13 d
Por primera vez en la Argentina, el pollo le ganó la pulseada a la carne vacuna en la mesa de los hogares

Vengo siguiendo este tema desde hace rato, cada vez que paso por la dietética del barrio o por la carnicería de la esquina, y lo que acaba de confirmar el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, el IERAL, me parece un dato que vale la pena mirar con detenimiento porque habla de un cambio de hábito que se cocinó a fuego lento en los hogares argentinos durante el último año. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, el consumo promedio de carne de pollo alcanzó los 47 kilos por habitante y dejó atrás, por primera vez en un balance anual, a los 46,7 kilos de carne vacuna. La diferencia es mínima en los números, pero enorme en lo que significa como señal de cómo se está rearmando la dieta de los argentinos en un contexto económico que sigue apretando el bolsillo.

Para dimensionar la magnitud del cambio hay que detenerse en los números del precio relativo que relevó el IERAL, porque ese dato ayuda a entender por qué la balanza se inclinó hacia la carne blanca. En el promedio del período analizado, un kilo de carne vacuna llegó a costar lo mismo que 3,6 kilos de pollo entero, mientras que la misma cantidad de dinero alcanzaba para comprar 1,9 kilos de pechito de cerdo. Es decir, con el mismo presupuesto familiar, el pollo rindió bastante más en la olla que la carne de vaca, y eso terminó pesando en la decisión de compra semana tras semana en los supermercados y las verdulerías con carnicería del conurbano y del interior.

Un dato fino, pero con peso propio

Quiero ser clara con el lector, porque cuando uno escucha que el pollo superó a la carne vacuna puede imaginar que se trata de un salto enorme, y la realidad es más matizada. La diferencia entre los 47 kilos de pollo y los 46,7 kilos de carne vacuna es de apenas 300 gramos por habitante al año, una cifra chica si se la piensa en términos absolutos, pero suficiente para que el pollo se corone como la carne más consumida del país en un balance de doce meses consecutivos, algo que hasta ahora no había pasado. Además, las cifras corresponden al período agosto 2025-julio 2026 y no al año calendario 2026 completo, por lo que describen lo que ocurrió en ese intervalo específico y no se pueden extrapolar de manera lineal a lo que reste del año.

Otro punto que me parece clave es que estamos hablando de promedios por habitante y no de consumos efectivos de cada familia. Eso quiere decir que hay hogares que comen mucha más carne vacuna que pollo y otros donde la relación es exactamente al revés, pero en el agregado nacional la balanza se inclinó hacia la carne aviar. La industria del pollo, por lo demás, venía anticipando este escenario desde fines de 2024, cuando los precios relativos y los cambios en los hábitos de compra empezaron a mostrar que la gente buscaba rendir mejor cada peso destinado a la proteína animal, y el resultado anual terminó confirmando esa sospecha con números concretos.

Del surco a la góndola, la cadena que explica el cambio

Cuando uno recorre el camino del surco a la góndola se da cuenta de que este resultado no surgió de un día para el otro. La producción avícola argentina viene ganando eficiencia en los últimos años, con mejoras en la conversión de alimento balanceado a kilo de carne, y eso permitió ofrecer un producto más barato en la línea de cajas del supermercado. En paralelo, la carne vacuna atravesó ciclos de precios sostenidos al alza, con subas que fueron erosionando el poder adquisitivo del consumidor medio y empujando a las familias a buscar proteínas alternativas más accesibles, como el pollo y, en menor medida, el cerdo, que también aparece en el informe como una opción en crecimiento.

“El precio fue determinante, porque con la misma plata uno podía llevar bastante más pollo a la mesa y estirar mejor el presupuesto de la semana.”Hugo, productor avícola de Entre Ríos

Esa es la lectura que hacen en el sector, y tiene su lógica desde lo productivo. Un kilo de pollo entero que equivale a poco más de un tercio del precio del kilo de carne vacuna es una invitación muy fuerte para el ama de casa o el responsable de compras del hogar, sobre todo en un país donde el peso argentino sigue peleando contra la inflación y donde cada compra en la carnicería se piensa dos veces antes de pasar por la caja. El IERAL lo que vino a hacer, en definitiva, es ponerle números a una tendencia que muchos intuían pero que todavía no estaba plasmada en un balance anual cerrado.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Ahora bien, más allá del dato puntual, hay una discusión de fondo que este informe deja abierta y que el Estado todavía no resolvió de manera satisfactoria. La Argentina sigue sin una política ganadera de largo plazo que ordene la cadena de la carne vacuna, estabilice los precios al consumidor y le devuelva competitividad frente a otras proteínas que, como el pollo, avanzan sin pausa. Mientras el kilo de bovino siga costando lo mismo que 3,6 kilos de pollo entero, la tendencia va a consolidarse, y el productor ganadero, sobre todo el de cría, va a seguir perdiendo terreno en la preferencia de los hogares. El huevo, además, aparece como otra de las opciones que gana lugar en la canasta, empujado por la misma lógica de precio y de búsqueda de proteínas más económicas. En definitiva, lo que este informe del IERAL muestra es que el consumidor argentino ya envió una señal de mercado contundente, y que la cadena de la carne vacuna, junto con las políticas públicas que la regulan, tiene por delante el desafío de responder a ese nuevo escenario si no quiere resignar el primer puesto en la mesa de los argentinos.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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