Quince kilómetros a pie sobre la nieve: la odisea de una madre para sacar a su familia del Cerro Wayle
Sabrina Canepa dejó a su pareja y a sus dos hijos en la camioneta varada y caminó sola hasta la ruta provincial 37 para pedir ayuda. La Brigada Rural llegó con sus 4x4 y rescató a los cuatro sin un solo herido.
Acá arriba, cuando el invierno pega fuerte y la cordillera se pone brava, las historias de automovilistas varados suelen terminar mal. Pero esta vez, por suerte, la cosa terminó bien. Una familia de Dique Luján, en el partido bonaerense de Tigre, quedó atrapada durante cinco horas en pleno corazón de la alta cordillera neuquina, a unos 48 kilómetros de Chos Malal, después de que la pick up Renault Alaskan en la que viajaban quedara literalmente sepultada bajo los bardones de nieve que arrastraron los temporales de fines de agosto. Lo que podría haber sido una tragedia terminó en un rescate que todavía hoy, en el pueblo, sigue dando que hablar.
La protagonista de esta historia se llama Sabrina Canepa, tiene 47 años y es madre de dos chicos de 9 y 3. Junto a su pareja, Facundo Botner, de 43, habían decidido tomarse unos días para conocer el refugio de guardaparques del Cerro Wayle, una zona que suele ser un imán para los turistas que buscan ese contacto directo con la nieve. Ingresaron por la ruta provincial 37 con su camioneta, pero a la vuelta el panorama ya era otro: la nieve acumulada había formado bardones tan altos que el rodado no podía avanzar ni un metro. Sin señal de teléfono en el celular, sin otro vehículo a la vista y con dos criaturas a bordo, la situación empezaba a volverse crítica.
Quince kilómetros a solas sobre la ruta
Fue ahí cuando Sabrina tomó la decisión más arriesgada de la jornada, pero también la más sensata: dejar a Facundo y a los chicos al resguardo de la camioneta, abrigados como se podía, y salir caminando ella sola para pedir ayuda. Recorrió unos quince kilómetros por la ruta provincial 37, siguiendo las huellas que la propia familia había dejado al entrar. El trayecto le demandó entre dos y tres horas, con la nieve como compañía y el sol de la cordillera como única referencia. A esa altura ya estaba agotada, pero seguía en pie.
Recién cuando tomó altura y encontró señal, pudo comunicarse con la Policía de Río Negro. Desde ahí la cadena funcionó rápido: el alerta pasó a la Policía de Neuquén y de ahí a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén, con base en Chos Malal. Cerca de las dos de la tarde, la División Brigada Rural, al mando del subcomisario Ricardo Ovadilla, salió hacia el Cerro Wayle con vehículos 4x4, los únicos que podían moverse con cierta tranquilidad por esos caminos blancos.
“La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido. Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca.”Ricardo Ovadilla, subcomisario de la Brigada Rural de Chos Malal
El rescate y la vuelta a casa
Los efectivos se cruzaron con Sabrina en pleno camino, se cercioraron de que estaba bien y siguieron hasta el refugio donde seguía el resto de la familia. Con las palas y el esfuerzo de la tropa, retiraron los bardones que bloqueaban la Renault Alaskan, liberaron el vehículo y, una vez que los cuatro estuvieron en condiciones de seguir, los escoltaron de regreso a Chos Malal. Por fortuna, ninguno de los integrantes del grupo necesitó atención médica. El clima, curiosamente, acompañó: sol, poco viento y buena visibilidad durante toda la jornada, algo poco habitual en esa zona en pleno invierno.
- Evitar estos caminos de cordillera sin un vehículo con tracción en las cuatro ruedas, indispensable para este tipo de terreno.
- Llevar equipamiento adecuado para nieve: cadenas, pala, ropa de abrigo y comida extra.
- Informarse antes de salir sobre el estado de la ruta y las condiciones climáticas del día.
- No ingresar a zonas de bardones o acumulaciones de nieve, incluso si el camino parece transitable.
- Llevar el tanque de nafta completo y, si se puede, un teléfono satelital o handy de comunicación, ya que la señal de celular suele ser nula en la alta montaña.
Lo que me queda dando vueltas de esta historia es algo que me dijo un vecino de Chos Malal con el que pude hablar mientras trabajaba en la nota, un hombre grande, de esos que conocen la cordillera como la palma de la mano: "Acá, cuando se te cruza la nieve, lo mejor que podés hacer es no improvisar. Esta señora hizo las cosas bien, fue por ayuda y volvió con toda la familia". Una definición simple, de esas que resumen todo y no necesitan adornos. Porque a veces, en medio del paisaje cordillerano, lo que salva no es la suerte sino la cabeza fría de alguien que decide caminar quince kilómetros para que los suyos estén a salvo.
