Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una historia post-apocalíptica que le cambió el final

El director británico presenta “La constelación del perro”, una adaptación de la novela de Peter Heller en la que pidió reescribir el tercer acto para sumar a Jacob Elordi

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 42 d
Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una historia post-apocalíptica que le cambió el final

Hay una frase que Ridley Scott repite en cada entrevista sobre su nueva película y que, en boca de un director de 87 años con casi cincuenta films en el lomo, suena casi a confesión: el guion de “La constelación del perro” lo convenció desde la primera lectura. No es algo que Scott diga seguido. En la charla que le dio a la periodista Martina Barone para la revista GQ, el británico ubicó esa reacción inmediata en una categoría íntima: apenas tres guiones en toda su carrera le provocaron lo mismo. Los otros dos son los de “Alien, el octavo pasajero” y “Marte”. Dato mata prestigio.

Un libro australiano que se vuelve película post-apocalíptica

La novela original, “The Dog Stars”, la escribió Peter Heller y cuenta la historia de un sobreviviente en un mundo devastado por una gripe que casi borró a la humanidad. Scott tomó ese material y lo llevó a la pantalla con un elenco que incluye a Jacob Elordi, un actor australiano que viene escalando posiciones a fuerza de papeles en los grandes estudios. El director no sólo lo sumó al reparto: le construyó un personaje a medida, en una operación de cirugía mayor sobre el guion.

El encargado de la reescritura fue Mark L. Smith, un guionista con pasado en films de supervivencia y suspenso. Scott le pidió modificar el tercer acto para meter al personaje de Elordi en una situación que directamente no existe en el libro de Heller. ¿Por qué tocar el final de una novela que ya funcionaba? El director lo justificó con una expresión que los lectores de GQ recordarán: necesitaba una “perspectiva realista”. Es el viejo argumento del cineasta que cree saber más que el escritor sobre el mundo que está filmando. Acá, la diferencia es que el cineasta es el mismo que firmó “Blade Runner”. Y algo de eso hay que concederle.

No es la primera vez que Scott mete la tijera en un guion que lo deslumbró. Las modificaciones que le hizo al libreto original de Dan O’Bannon para “Alien, el octavo pasajero” son de manual de cine: sumaron claustrofobia, oscuridad y un final que convirtió a la película en un clásico absoluto. La comparación no es caprichosa. Cuando Scott dice que “La constelación del perro” lo atrapó como aquellos guiones, está diciéndole al público qué expectativa quiere generar. Y cuando un director de su trayectoria hace esa comparación, uno se sienta a prestar atención.

El regreso a un género que lo hizo leyenda

Hay algo entrañable en ver a un Ridley Scott octogenario volver a la ciencia ficción con la misma hambre con que encaró “Alien” en 1979. Scott construyó buena parte de su reputación en el género: “Alien”, “Blade Runner”, “Marte”, “Prometheus”. Que ahora cierre esa especie de círculo con una historia post-apocalíptica basada en un libro muy querido por los lectores de Heller dice algo sobre cómo le gusta al inglés elegir sus batallas tardías. El propio Scott describió a “La constelación del perro” como uno de los trabajos más personales de la última etapa de su carrera. No es un dato menor viniendo de un realizador que suele desmarcarse de lo autobiográfico.

La película llega a las salas argentinas con la expectativa lógica que genera cualquier estreno de Scott. La pregunta que sobrevuela a los cronistas es si la apuesta por reescribir el tercer acto para darle más espacio a Elordi le suma tensión al relato o lo lastima con un personaje que no termina de cerrar. Veremos. Por ahora, queda la imagen del director británico contando, con una sonrisa que la nota de GQ deja entrever, que leyó el guion una vez y ya no pudo soltarlo. Si eso se traduce en pantalla, lo sabremos apenas se apaguen las luces de la función.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

Te puede interesar