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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Salarios de casas particulares: cuánto se cobra por cuatro horas semanales tras el ajuste del 1,8% de septiembre

La escala vigente para el personal de casas particulares fija pisos que van de poco más de quince mil a veinte mil pesos por esa jornada, según la tarea y la modalidad con o sin retiro, mientras se completa la integración de un adicional extraordinario pagado en agosto.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 38 d
Salarios de casas particulares: cuánto se cobra por cuatro horas semanales tras el ajuste del 1,8% de septiembre

La mañana en la puerta de los barrios cerrados del Gran Buenos Aires amaneció con esa bruma fina de septiembre que todavía no se decide entre el frío y la promesa de calor, y mientras algunos vecinos acomodaban los plazos fijos, en las casas de familia se discutía otra cosa: cuánto se cobra en septiembre de 2026 por una empleada doméstica que trabaja cuatro horas semanales, una cifra que volvió a moverse con el ajuste del 1,8 por ciento sobre los valores de agosto y que dejó un mapa de pisos horarios que conviene repasar con la calculadora a mano, porque del surco a la góndola, como se dice en esta sección cuando hablamos de números que terminan en el bolsillo de la gente, hay un trecho que no admite redondeos piadosos.

Los valores mínimos por cuatro horas semanales

La escala que rige para el personal de casas particulares fija, para una jornada de apenas cuatro horas semanales, montos mínimos que arrancan en los quince mil seiscientos cincuenta y ocho pesos con cincuenta y seis centavos para el personal de tareas generales con retiro, y que trepan hasta los veinte mil ciento noventa y ocho pesos con treinta y dos centavos para las supervisoras sin retiro, un abanico que depende tanto de la tarea que se realiza como de si la trabajadora vive o no en el hogar donde presta servicios, una distinción que en los papeles parece técnica pero que en la práctica define varios miles de pesos por mes.

  • Personal de tareas generales con retiro: $15.658,56 por cuatro horas semanales, sobre un piso horario de $3.914,64.
  • Personal de tareas generales sin retiro: $16.743,76, con un valor por hora de $4.185,94.
  • Asistencia y cuidado de personas con retiro: $16.743,76.
  • Asistencia y cuidado de personas sin retiro: $18.567,60.
  • Caseros, que siempre viven en la vivienda: $16.743,76 por esas cuatro horas.
  • Tareas específicas: entre $17.690,16 y $19.239,20 según modalidad.
  • Supervisoras con retiro: $18.581,32; sin retiro: $20.198,32, el techo de la escala.

Cuando una empleada cumple funciones que corresponden a más de una categoría, la norma indica que debe encuadrarse según la actividad principal que realiza de manera habitual, una definición que parece menor pero que en los escritorios de los estudios contables termina dirimiendo juicios, porque define cuál es el valor horario mínimo aplicable y, sobre todo, qué adicionales le corresponden, y en este punto vale la pena recordar lo que me dijo hace un tiempo Marta, una empleadora de San Isidro que lleva más de veinte años teniendo gente en casa: ella siempre paga por encima del piso, pero igual quiere saber cuánto es el piso, porque el piso es lo que marca hasta dónde llega el incumplimiento, y lo que está por debajo del piso, en cualquier actividad, se llama precarización.

El cronograma de aumentos y el adicional extraordinario

El ajuste del 1,8 por ciento correspondiente a septiembre se aplica sobre las remuneraciones de agosto, y la resolución que lo establece ya tiene calendario completo hasta fin de año: 1,7 por ciento en octubre, 1,6 por ciento tanto en noviembre como en diciembre, y cada uno de esos porcentajes se calcula sobre los valores del período anterior, de manera que el incremento acumulado de los últimos meses del año será superior al que sugiere mirar mes por mes, una buena noticia para las trabajadoras formales y un dato que los empleadores deberían tener a mano antes de fin de mes para no quedar pagando diferencias retroactivas.

A ese cronograma se suma la incorporación gradual de la suma extraordinaria que se pagó en agosto, cuando las trabajadoras con menos de doce horas semanales percibieron un adicional de ocho mil pesos, un importe que ahora se integra al salario básico en tres tramos: dos mil pesos con el sueldo de septiembre, otros cuatro mil en octubre y los dos mil restantes en noviembre, hasta completar el total, una mecánica que busca blanquear parte de lo que durante meses fue un parche, aunque todavía deja afuera a quienes trabajan más de doce horas semanales y a las mensualizadas, que cobraron ese adicional por otra vía o directamente no lo percibieron.

La escala mensual y lo que el Estado todavía no resolvió

Para quienes trabajan en modalidad mensualizada los valores son otros, bastante más altos en términos absolutos pero también más complejos: el mínimo de septiembre para tareas generales con retiro es de cuatrocientos ochenta mil doscientos cuarenta y siete pesos con ochenta y cinco centavos, y sin retiro trepa a quinientos veintinueve mil doscientos sesenta y uno con setenta y ocho, mientras que las supervisoras mensualizadas cobran desde quinientos setenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres con catorce hasta seiscientos cuarenta mil seiscientos cuarenta y uno con cincuenta y cinco, cifras que muestran que la categoría y la modalidad pesan mucho más que la cantidad de horas, y que terminan configurando una estructura salarial que en muchos casos se aleja de la realidad del mercado, donde proliferan acuerdos informales por arriba y por debajo de los pisos.

La escala, hay que repetirlo cada vez que se puede, fija pisos legales, y tanto empleadores como trabajadoras pueden acordar remuneraciones superiores a esos montos, algo que en los hechos sucede con frecuencia en las categorías más altas y con bastante menos frecuencia en las más bajas, donde la trabajadora suele negociar en inferioridad de condiciones, y aquí es donde aparece lo que el Estado todavía no resolvió: la registración plena sigue siendo la excepción y no la regla, la fiscalización es escasa, y los mecanismos para que una empleada cobre lo que le corresponde sin tener que pasar por un juicio laboral siguen siendo tan complicados que muchas prefieren aceptar pagos a medias antes que discutir, una deuda que llevan todos los gobiernos y que septiembre, con su bruma tibia y sus porcentajes, no alcanza a destrabar.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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