Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Salarios privados: la mejora depende de dónde se ponga la raya inicial

Según el punto de partida que se tome, el poder adquisitivo de los asalariados formales muestra una variación positiva o negativa; los públicos pierden en los dos escenarios y los informales lideran la recuperación.

Por Verónica NievaEconomía y comercio · · hace 25 d
Salarios privados: la mejora depende de dónde se ponga la raya inicial

Un dato duro abre el panorama: el poder de compra de los sueldos privados registrados exhibe una mejora del 9% cuando el cálculo se inicia en enero de 2024, pero se transforma en una caída del 3,6% al incorporar diciembre de 2023 a la serie. La diferencia, lejos de ser técnica, traduce el salto inflacionario del 25,5% que se registró en aquel mes y que dejó una huella persistente en cualquier medición acumulada. Vamos a los números.

Por qué cambia el signo según el punto de partida

Por qué cambia el signo según el punto de partida

Por qué cambia el signo según el punto de partida

Al excluir diciembre de 2023, los precios acumulan un aumento del 234,7% en el período analizado, mientras que al incorporar ese mes el incremento ronda el 320%. Esa brecha, de casi noventa puntos porcentuales, alcanza para revertir el resultado de una comparación de salarios reales. El fenómeno explica por qué dos analistas pueden mirar los mismos datos y llegar a conclusiones opuestas sin que ninguno esté forzando la lectura.

En paralelo, los trabajadores públicos presentan pérdidas de poder adquisitivo en los dos escenarios, con caídas reales de entre el 0,7% y el 16,5%, dependiendo del recorte que se considere. Para los asalariados informales, en cambio, los datos del INDEC muestran mejoras reales de entre el 85% y el 115%, una recuperación que debe leerse con cuidado: ese grupo, que representa más del 44% de los asalariados, partía de ingresos muy deteriorados y los porcentajes expresan recomposición desde niveles bajos.

  • Salario real de privados registrados: +9% sin diciembre de 2023; -3,6% al incluirlo.
  • Salario real del sector público: caída de entre 0,7% y 16,5% en ambos escenarios.
  • Salario real de asalariados informales: mejora de entre 85% y 115% desde una base muy baja.
  • Vivienda, agua, electricidad y gas: alrededor de 530% acumulado.
  • Transporte: 274% acumulado.
  • Inflación general: 234,7% sin diciembre de 2023 y cerca de 320% al sumarlo.

Qué mide cada indicador y qué queda afuera

También importa qué trabajadores abarca cada índice. El RIPTE mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y excluye a quienes no cumplen ese requisito, además de dejar fuera a los no registrados. El Índice de Salarios del INDEC, por su parte, distingue tres universos: empleo privado registrado, empleo público y empleo informal. La elección del indicador condiciona el diagnóstico tanto como la elección del mes de inicio.

A la comparación salarial se suma otra dimensión que suele pasar inadvertida: el empleo. El SIPA registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado, una caída que el salario promedio no refleja porque describe lo que cobra quien conserva su empleo, no la magnitud de quienes dejaron de tenerlo.

Qué le cambia al bolsillo de una familia del norte

Pagar la vivienda, los servicios y el transporte puede llevarse una parte mayor del ingreso incluso cuando el sueldo acompaña la inflación promedio. Vivienda, agua, electricidad y gas acumulan un alza cercana al 530% en el período que se inicia en enero de 2024, y el transporte registra un incremento del 274%, ambos por encima del 234,7% del índice general. El resultado para cada hogar depende entonces de cuánto destina a gastos fijos y de cómo se distribuye el resto del consumo: una mejora salarial del 9% medida contra el promedio puede convivir con un peso creciente de las facturas de luz, gas y transporte sobre el presupuesto, sin que eso implique que el salario haya perdido poder de compra en términos agregados. Para una familia del norte del país, donde la estacionalidad del consumo eléctrico y los costos logísticos pesan distinto, la traducción final al bolsillo puede ser muy otra que la del indicador promedio.

VN
Verónica NievaEconomía y comercio

Te puede interesar